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El patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, el metropolitano Epifaniy, lanzó una de las condenas más duras contra Rusia desde el inicio de la guerra, después de que un ataque masivo ruso provocara un incendio en la Catedral de la Dormición del Monasterio de las Cuevas de Kiev, uno de los lugares más sagrados del cristianismo ortodoxo y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
"¿Qué más debe hacer el Anticristo del Kremlin para que el mundo comprenda que se deben tomar medidas decisivas para poner fin al terror ruso contra Ucrania y restaurar los principios de la paz?", escribió Epifaniy mientras las llamas consumían parte del histórico santuario.
Acorde a la agencia Ukrinform, el líder religioso acompañó su mensaje con imágenes del incendio y denunció que el ataque alcanzó "el techo de uno de los lugares más santos del mundo cristiano", una referencia a la Catedral de la Dormición, ubicada dentro del complejo de la Kyevo-Pecherska Lavra.
Fundado en 1051, el Monasterio de las Cuevas de Kiev es considerado la cuna espiritual de la cristiandad ortodoxa eslava. Durante casi un milenio ha sido uno de los principales centros religiosos de Europa oriental y un símbolo de la identidad histórica de Ucrania, además del monasterio más antiguo de esta nación.
La UNESCO incluyó el recinto en su lista de Patrimonio Mundial en 1990 por su extraordinario valor histórico, arquitectónico y religioso. Sus iglesias de cúpulas doradas y sus famosas catacumbas atraen cada año a miles de peregrinos y visitantes.
El ataque ocurrió durante una ofensiva aérea masiva en la que Rusia lanzó decenas de misiles y centenares de drones contra distintas regiones ucranianas. Las autoridades de Kiev informaron que varias personas murieron y decenas resultaron heridas en diferentes puntos del país.
Para Epifaniy, el bombardeo representa mucho más que un ataque militar.
Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, el primado de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania ha acusado reiteradamente al Kremlin de intentar destruir no solo la soberanía ucraniana, sino también su identidad histórica, cultural y religiosa.
En anteriores declaraciones, el jerarca ha denunciado la ideología del llamado "mundo ruso" (Russkiy Mir), promovida por Moscú, como una herramienta política utilizada para justificar la guerra y la subordinación de Ucrania. También ha acusado a la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa de respaldar la agresión militar del Kremlin.
La destrucción o daño de sitios culturales y religiosos se ha convertido en una de las preocupaciones recurrentes de organismos internacionales durante la guerra. La UNESCO ha documentado daños en centenares de monumentos, museos, iglesias y edificios históricos ucranianos desde febrero de 2022.
La propia Lavra de Kiev ya había estado en el centro de las tensiones entre Ucrania y Rusia debido a su enorme importancia simbólica para ambas tradiciones ortodoxas.
Mientras los bomberos trabajaban para extinguir el incendio, las campanas del monasterio repicaron sobre la capital ucraniana en una imagen que muchos interpretaron como un acto de resistencia frente a uno de los ataques más impactantes contra el patrimonio religioso del país desde el comienzo de la invasión.
"Esto es un crimen contra nuestra historia y nuestra fe", afirmó el presidente Volodimir Zelenski, quien prometió que el santuario será restaurado.
La frase de Epifaniy, que calificó a Vladimir Putin como el "Anticristo del Kremlin", se ha convertido en una de las reacciones más virales y contundentes tras el ataque, reflejando la indignación provocada por los daños sufridos por uno de los monumentos cristianos más importantes de Europa.
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