El presidente Donald Trump lanzó este martes una advertencia sin ambigüedades al régimen iraní durante la Cumbre del G7 celebrada en Évian-les-Bains, Francia: si Irán intenta obtener un arma nuclear por cualquier vía, sufrirá «las consecuencias últimas».
En declaraciones recogidas por Fox News desde el G7, Trump fue categórico: «Irán nunca tendrá un arma nuclear, y lo digo alto y claro: no van a desarrollarla, no van a comprarla, no van a hacer nada con ella. Y si lo hacen, sufrirán consecuencias increíbles. No solo un poco... las consecuencias son las últimas consecuencias».
El mandatario remató su advertencia con una frase que resume su posición: «Si lo hacen, todo el infierno lloverá sobre ellos, y no van a hacerlo».
Las declaraciones se producen en un momento de extrema tensión diplomática, apenas dos días después de que Trump anunciara un acuerdo de paz preliminar con Teherán que pondría fin a 110 días de guerra iniciada con la Operación Furia Épica el 28 de febrero de 2026, una ofensiva aérea coordinada entre EE.UU. e Israel que eliminó al Líder Supremo Alí Jamenei en sus primeras horas.
Trump también reveló en el G7 un detalle clave de las negociaciones: la redacción inicial del acuerdo solo prohibía a Irán desarrollar un arma nuclear, pero él mismo exigió ampliar esa cláusula.
«Marco estaba conmigo, y originalmente escribieron que no desarrollarían un arma nuclear. Yo dije: no, no, no van a desarrollarla y tampoco van a comprarla», explicó, en referencia al secretario de Estado Marco Rubio.
Según Trump, esa ampliación —que ahora prohíbe a Irán desarrollar, comprar o adquirir un artefacto nuclear por cualquier vía— requirió varios días adicionales de negociación: «Eso tomó un par de días más. Todo lo que se queda pegado es ridículo, pero lo tenemos».
El presidente subrayó que la línea roja nuclear fue su principal motivación para involucrarse en el proceso: «Espero que tengamos una muy buena relación. Pero lo más importante es que no tendrán un arma nuclear. Esa es la razón por la que me involucré y por la que acepté firmar».
El acuerdo, sin embargo, sigue siendo frágil. Irán se proclamó victorioso tras el entendimiento, y su canciller Abbas Araqchi advirtió que las futuras negociaciones se desarrollarán «sobre la base de la desconfianza, de los incumplimientos de compromisos del pasado y de las experiencias anteriores».
Persiste además una disputa central sobre la duración de la moratoria al enriquecimiento nuclear: Washington exige 20 años, mientras Teherán propone entre cinco y 15. Las cuestiones más sensibles quedan diferidas a una segunda fase de negociaciones.
El precio del petróleo Brent cayó un 4,6%, hasta los 83 dólares, tras el anuncio del acuerdo de paz, reflejo del impacto global de un conflicto que incluyó el cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— durante semanas.
La firma formal del memorando de entendimiento está prevista para el próximo viernes 19 de junio en Suiza, aunque los términos nucleares definitivos aún no están cerrados.
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