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Después de casi 65 años de espera, 44 trabajadores cubanos y sus familiares finalmente recibieron los fondos de jubilación que habían acumulado en Estados Unidos antes de que el embargo impuesto a Cuba en 1960 les cerrara el acceso a ese dinero.
La Junta de Pensiones de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos anunció este miércoles desde Filadelfia la culminación del proceso, poniendo fin a una situación que durante décadas dejó congelados los beneficios de jubilación de decenas de cubanos que habían trabajado bajo la estructura de esa denominación religiosa.
Los beneficiarios habían acumulado créditos de pensión mientras formaban parte del Sínodo de Nueva Jersey hasta 1967, dentro del Plan de Pensión de Beneficio Definido de la iglesia. Sin embargo, cuando entró en vigor el embargo estadounidense, los pagos quedaron depositados en cuentas bancarias de Estados Unidos a las que los pensionistas residentes en Cuba no podían acceder.
Lo que parecía un problema temporal terminó prolongándose durante generaciones.
A lo largo de los años, la Junta de Pensiones intentó diversas vías para hacer llegar los fondos a sus destinatarios. Gestionó licencias especiales ante agencias federales, consultó al Departamento del Tesoro y trabajó con legisladores estadounidenses en busca de mecanismos legales que permitieran realizar las transferencias.
Los obstáculos, lejos de disminuir, aumentaron con el tiempo. En 2019 las operaciones financieras hacia Cuba se volvieron más complejas y, dos años después, el principal socio bancario de la organización suspendió definitivamente los envíos de dinero a la isla.
La situación comenzó a cambiar en 2024 gracias a la colaboración con Cuba Partners Network, una red vinculada a la oficina de Misión Mundial de la Iglesia Presbiteriana. La iniciativa permitió localizar a beneficiarios y familiares, verificar documentación pendiente y superar dificultades relacionadas con la comunicación y la infraestructura tecnológica en Cuba.
«Poco después de esas conversaciones, comenzamos a recibir la documentación que necesitábamos. Nos permitió avanzar de una manera que antes no había sido posible», explicó Callie Sterkenburg, directora adjunta de Finanzas de la Junta.
Durante la etapa final del proceso, Wender Ozuna, integrante del equipo de Operaciones del Plan, desempeñó un papel clave como traductor y enlace con los beneficiarios. Muchas de las gestiones se realizaron a través de aplicaciones de mensajería móvil debido a las limitaciones de conectividad en la isla.
«Se sentían olvidados. Poder decirles que seguíamos comprometidos con ellos, y cumplirlo, significó muchísimo», afirmó Ozuna.
Según la organización, una vez reactivado el proyecto en 2024, cada expediente pudo resolverse en un plazo de hasta cinco meses, aunque el esfuerzo total para desbloquear los pagos se extendió durante aproximadamente tres años.
La historia se remonta a los estrechos vínculos que durante décadas mantuvieron las iglesias presbiterianas de Cuba y Estados Unidos. En 1967, la congregación cubana se independizó formalmente y pasó a constituirse como Iglesia Presbiteriana-Reformada de Cuba. No obstante, los derechos de jubilación adquiridos antes de esa separación continuaron vigentes bajo el sistema estadounidense.
La entrega de estos fondos ocurre además en un momento especialmente difícil para los jubilados cubanos. Este mismo miércoles, autoridades de la provincia de Granma reconocieron dificultades para garantizar el pago de las pensiones correspondientes al mes, mientras miles de retirados en todo el país enfrentan serias dificultades para cubrir gastos básicos.
Desde septiembre de 2025, la pensión mínima en Cuba está fijada en 4,000 pesos mensuales, una cantidad que equivale a apenas unos pocos dólares en el mercado informal y que resulta insuficiente para cubrir alimentación, medicamentos y otros gastos esenciales, según diversos estudios y encuestas realizadas en la isla.
Para la Junta de Pensiones, el cierre definitivo de este proceso representa mucho más que una gestión administrativa.
«Esta resolución cierra la puerta a décadas de perseverancia por parte de los empleados de la Junta. Nuestro personal lo vio como una cuestión de justicia y se mantuvo firme para garantizar que estas personas y sus familias recibieran lo que legítimamente les correspondía», señaló Vivian D. Wesson, vicepresidenta ejecutiva y consejera general de la organización.
Preguntas frecuentes sobre el desbloqueo de pensiones cubanas y la situación económica en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué se retrasó tanto la entrega de las pensiones a los trabajadores cubanos?
La entrega de las pensiones se retrasó debido al embargo estadounidense impuesto en 1960. Este embargo cerró el acceso a los fondos acumulados en Estados Unidos por los trabajadores cubanos. A lo largo de las décadas, la Junta de Pensiones de la Iglesia Presbiteriana intentó varios métodos legales para liberar los fondos, pero solo en 2024 se logró un avance significativo gracias a la colaboración con Cuba Partners Network.
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¿Cuál es la situación actual de las pensiones en Cuba?
La situación actual de las pensiones en Cuba es crítica. Con una pensión mínima fijada en 4,000 pesos mensuales, equivalentes a menos de 10 dólares en el mercado informal, los jubilados enfrentan serias dificultades para cubrir necesidades básicas. Además, el gobierno de la provincia de Granma ha admitido públicamente que no cuenta con los fondos suficientes para pagar a todos los jubilados.
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¿Cómo ha afectado la crisis económica a los jubilados cubanos?
La crisis económica ha convertido el cobro de jubilaciones en un calvario para los ancianos. Largas colas, falta de efectivo y apagones constantes dificultan el proceso de cobro. Las pensiones son insuficientes para costear la canasta básica, lo que deja a los jubilados en una situación de vulnerabilidad y pobreza extrema.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para mejorar la situación económica?
El gobierno cubano ha intentado varias medidas para mejorar la situación económica, pero con resultados limitados. Por ejemplo, han comenzado a pagar cuentas en divisas de forma gradual y han implementado una tasa flotante para convertir divisas a pesos. Sin embargo, estas medidas no han resuelto la crisis estructural del país ni la falta de efectivo para las pensiones.
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