El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel anunció una reforma profunda del sistema bancario y financiero de la isla, que incluye la apertura a instituciones financieras privadas y extranjeras y la autorización de cuentas en el exterior para empresas que operan en el comercio internacional, según el discurso de clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
«Vamos a abrir espacio, bajo regulación estricta, a instituciones financieras privadas y extranjeras, nuevos mecanismos de crédito, financiamiento productivo, desarrollo de mercados financieros y servicios de pago donde puedan participar actores estatales, cooperativos y privados», declaró Díaz-Canel ante el Comité Central reunido en el Palacio de la Revolución.
El mandatario también anunció que se permitirán «cuentas en el exterior, pagos en divisas entre empresas y operaciones internacionales auditables para actores que importan, exportan o prestan servicios globales», una medida sin precedentes en el sistema financiero cubano, controlado casi en su totalidad por el Estado desde 1959.
El objetivo declarado de la reforma es eliminar las trabas que convierten en una odisea cualquier gestión bancaria básica. «El objetivo es que cobrar una pensión, recibir una remesa del exterior, pagar un servicio, pedir un crédito, financiar una cosecha, comprar un equipo o mover dinero para producir no sea una carrera de obstáculos», afirmó el gobernante.
Díaz-Canel describió la transformación que necesita el sector: «Cuba necesita bancos más ágiles, más digitales, más cercanos a la gente y más útiles para quienes producen, exportan, importan, invierten o emprenden».
El régimen intentó encuadrar la apertura como una medida de fortalecimiento, no de cesión. «No se trata de debilitar el papel del Estado sino de ampliar y modernizar las capacidades del país para financiar la producción, apoyar a quienes generan bienes y servicios, ordenar los flujos de dinero y brindar un mejor servicio a nuestro pueblo», sostuvo el mandatario.
El anuncio llega en un momento de colapso operativo del sistema financiero cubano. Visa y Mastercard suspendieron operaciones en Cuba el 3 de junio, apenas dos semanas antes del Pleno, como consecuencia de la Orden Ejecutiva estadounidense No. 14404, que amplió sanciones e introdujo penalizaciones secundarias para instituciones financieras extranjeras vinculadas a entidades como GAESA y FINCIMEX.
Para mayo de 2026, más del 50% de los cajeros automáticos de La Habana habían dejado de funcionar, y los cubanos soportaban filas de entre cuatro y seis horas en sucursales bancarias, en su mayoría jubilados intentando cobrar pensiones. La CEPAL proyecta una caída del PIB cubano de 6,5% en 2026, con una contracción acumulada de 10,3% en el bienio 2025-2026.
Las reformas bancarias forman parte de un paquete de más de 20 transformaciones económicas y sociales aprobadas en el Pleno Extraordinario, convocado de urgencia ante la profundidad de la crisis. La Asamblea Nacional fue convocada a una sesión extraordinaria este jueves para ratificar las medidas aprobadas por el Partido Comunista.
Raúl Castro, quien respaldó las reformas participando por videoconferencia y firmando el documento de propuestas, advirtió en un mensaje leído durante el Pleno que «tan o más importante que la aprobación misma de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna».
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