Miguel Díaz-Canel pronunció el miércoles una de las frases más inusuales de su mandato ante el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: «Hay trabas que no vienen de afuera ni del bloqueo. Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado», dijo el mandatario en la clausura del encuentro celebrado en el Palacio de la Revolución.
El gobernante admitió que «hoy la resistencia por sí sola no basta», y que es necesario poner en marcha es una agenda económica y social «de emergencia», con decisiones que no pueden seguir esperando.
«Algunas no tendrán consenso absoluto, pero son impostergables. Y todas tendrán un responsable con nombre y apellidos, un plazo definido, un indicador para medir su cumplimiento y una rendición de cuentas pública ante el país», recalcó.
La declaración supone una autocrítica sin precedentes en el discurso oficial del régimen, que durante décadas ha atribuido casi en exclusiva los problemas de la Isla al embargo estadounidense.
Sin embargo, Díaz-Canel no pudo evitar dedicar la mayor parte de su discurso a culpar al embargo, a las órdenes ejecutivas de la administración Trump del 29 de enero y el primero de mayo de 2026, y a la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.
No obstante, tuvo que reconocer que las medidas que ahora se anuncian no son nuevas: «Estas no son ideas nuevas, son decisiones que el país discutió y aprobó hace años. El error no estuvo en plantearlas, sino en haberlas postergado. Y esa etapa de aplazamiento tiene que terminar».
El pleno aprobó un paquete de transformaciones económicas y sociales presentado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, que incluye mayor apertura al capital privado nacional y extranjero, modernización bancaria, dolarización parcial, descentralización territorial y reducción de ministerios de 27 a entre 20 y 21.
Las reformas también contemplan que los municipios puedan importar, exportar y gestionar divisas sin intermediarios, y que los cubanos residentes en el exterior inviertan en igualdad de condiciones con otros actores económicos.
Raúl Castro participó en el pleno por videoconferencia y firmó el documento de propuestas, en lo que el régimen presentó como señal de legitimidad política. Su mensaje, leído ante los delegados, advirtió que «tan o más importante que la aprobación misma de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna».
El proceso fue acelerado de forma llamativa: Díaz-Canel anunció las reformas el 12 de junio, apenas cinco días antes del pleno, y el 13 de junio se reunió por primera vez un grupo asesor inédito de cinco economistas, tres de ellos críticos del oficialismo: Omar Everleny, Juan Triana y Julio Carranza.
Este jueves, la Asamblea Nacional -que ratifica por unanimidad las propuestas que le llegan- celebra una sesión extraordinaria para formalizar las medidas aprobadas por el Partido Comunista.
Las reformas llegan en el peor momento económico de Cuba en décadas. Según proyecciones de la CEPAL de abril de 2026, el PIB cubano caerá 6,5 % este año, la peor contracción de América Latina, con una pérdida acumulada de cerca del 26 % desde 2020.
A eso se suman apagones que superan las 20 horas diarias en algunas provincias, una zafra azucarera por debajo de 150,000 toneladas -el nivel más bajo en más de un siglo- y una emigración que superó los 250,000 cubanos en 2024.
Mientras el pleno sesionaba, se reportaron cacerolazos en Santiago de Cuba, Santa Clara y varios barrios de La Habana, con vecinos gritando «Abajo la dictadura» en El Cotorro.
La reacción ciudadana en redes sociales fue de escepticismo generalizado. El economista Pedro Monreal calificó las medidas de «pragmatismo tardío» y advirtió que a Cuba «se le ha ido el tren de las reformas de China y Vietnam».
El analista Carlos Saladrigas fue aún más directo: «el tiempo se le ha acabado al país», afirmó el 16 de junio, señalando que las medidas anunciadas resultan insuficientes ante la magnitud de la crisis.
Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba anunciadas por Díaz-Canel
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son las principales reformas económicas anunciadas por Díaz-Canel en Cuba?
Las reformas incluyen mayor apertura al capital privado nacional y extranjero, modernización bancaria, y descentralización territorial. También se contempla la reducción de ministerios, autonomía para municipios en la gestión de divisas, y la eliminación de intermediarios en importaciones y exportaciones.
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¿Qué cambios se han propuesto para los municipios en Cuba?
Los municipios tendrán la capacidad de importar, exportar y gestionar divisas sin intermediarios, y podrán atraer inversión extranjera directamente, lo que busca reducir la dependencia de decisiones centralizadas de La Habana.
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¿Qué obstáculos enfrenta la implementación de estas reformas en Cuba?
Un obstáculo significativo es el escepticismo ciudadano debido al historial de promesas incumplidas y la falta de cambio tangible. Además, la resistencia cultural y burocrática dentro del régimen puede dificultar la implementación de las reformas.
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¿Qué papel jugará la inversión extranjera en las nuevas reformas cubanas?
La inversión extranjera es clave para dinamizar la economía cubana. Las reformas buscan ofrecer un marco legal estable y seguro para que tanto cubanos en el exterior como extranjeros puedan invertir en igualdad de condiciones con empresas estatales y cooperativas.
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¿Qué impacto podrían tener estas reformas en la economía de Cuba?
Las reformas tienen el potencial de modernizar el modelo económico cubano, aumentar la eficiencia y atraer capital, pero su éxito depende de una implementación efectiva y cambios estructurales reales dentro del sistema político y económico del país.
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