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El anuncio del primer ministro Manuel Marrero sobre la apertura de Cuba a franquicias extranjeras de comida rápida desató una avalancha de comentarios en redes sociales que, más que entusiasmo, reflejan incredulidad, ironía y una pregunta que se repite como un martillo: «¿Dónde está el bloqueo?»
El jueves, Marrero anunció que el régimen permitirá crear cadenas nacionales de restaurantes, cafeterías y hamburguerías, y que invitará a marcas internacionales a instalarse en la isla. «Una mipyme, alguien, una inversión extranjera que quiera hacer una red de restaurantes, de cafetería, hamburguesería, cualquier servicio, se le va a permitir, en aras de ampliar los servicios a la población», declaró el funcionario. La medida forma parte de un paquete de 176 medidas económicas aprobadas por el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
La reacción ciudadana en Facebook fue inmediata y contundente. El hilo de comentarios se convirtió en un termómetro de la desconfianza acumulada durante décadas.
El eje más recurrente fue la contradicción con el discurso oficial sobre el embargo. «Ahora puedes tener varias empresas, abrir cadenas privadas de restaurantes y tiendas. Entonces todo eso no se podía hacer por el 'BLOQUEO'? ¿de quién?», escribió un usuario. Otro fue más directo: «Entonces ¿de quién era el cacareado bloqueo?». Un tercero resumió el sentir con una frase que circuló ampliamente: «Hasta que finalmente Donald Trump quitó el bloqueo y las prohibiciones... por más de 70 años incitando al odio para terminar admitiendo que el bloqueo siempre fue interno».
El segundo gran tema fue el poder adquisitivo. El salario mínimo cubano es de 3,210 pesos mensuales, equivalente a unos 4.68 dólares, mientras la canasta básica se estima en más de 50,000 pesos. «Con mi salario de 2960 cup me podré dar el lujo de comerme una McDonald's con vergüenza cuando llegue ese momento», escribió un cubano. Otro preguntó sin rodeos: «¿Acaso el jubilado podrá pagarse una McDonald's, o un cubo de pollo del KFC? ¿Acaso los hijos de los contadores, ingenieros y médicos podrán disfrutar de una Cajita Feliz?»
El miedo a la expropiación también dominó el debate. «Si me imagino un KFC, etc… y a los seis meses que todo esté funcionando y produciendo, vienen los socialistas robolucionarios y dicen esto lo expropiamos ahora pasa a manos del gobierno», anticipó un comentarista, recordando la historia de confiscaciones que arrancó en 1959. Otro sintetizó la contradicción histórica: «Lo que tenían que haber dejado desde el 59 (LO PRIVADO) lo quitaron, para ahora volverlo a poner».
La falta de infraestructura básica generó otra oleada de ironía. «¿Con luz? ¿Sin luz cómo cocinan las hamburguesas? ¡Que cómicos!», escribió un usuario, en referencia a los apagones que superan las 20 horas diarias en algunas provincias cubanas. Otro añadió: «Ningún negocio puede ponerse en un país que solo hay luz dos horas».
Hubo también voces que encontraron un lado positivo, aunque matizado. «Al menos las cadenas necesitarán contratar personas, y esos cubanos verán algo de dinero de verdad», apuntó un comentarista. Pero incluso ese optimismo venía acompañado de dudas sobre en qué moneda se pagarían los salarios, una pregunta que se repitió decenas de veces sin respuesta oficial.
Antes de este anuncio, ninguna franquicia extranjera de comida rápida operaba oficialmente en Cuba. Lo que existían eran negocios privados que imitaban marcas internacionales con nombres adaptados, como «Starcafé» o «Burger Queen», inaugurados en La Habana en 2023 y 2024 respectivamente. El propio Miguel Díaz-Canel reconoció esta semana que «hay trabas que no vienen de afuera ni de bloqueos. Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado», una admisión que los cubanos en redes no dejaron pasar sin comentario.
Preguntas frecuentes sobre las nuevas transformaciones económicas en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué implica la apertura de Cuba a franquicias extranjeras de comida rápida?
El régimen cubano permitirá la creación de cadenas privadas de restaurantes y la entrada de franquicias extranjeras de comida rápida, con el objetivo de ampliar los servicios a la población. Esta medida es parte de un paquete de reformas económicas que busca atraer inversión extranjera y dinamizar la economía del país.
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¿Cómo afecta el salario mínimo en Cuba a la posibilidad de disfrutar de las nuevas franquicias?
El salario mínimo en Cuba es extremadamente bajo, apenas unos 4.68 dólares mensuales, mientras que el costo de la canasta básica supera los 50,000 pesos. Esto significa que la mayoría de los cubanos no podrá permitirse consumir en estas franquicias extranjeras, lo que genera escepticismo y críticas sobre quién realmente se beneficiará de estas aperturas.
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¿Qué riesgos perciben los cubanos respecto a la inversión extranjera en la isla?
Uno de los principales temores es la posibilidad de expropiación. Los cubanos temen que, una vez que los negocios estén funcionando y produciendo, el gobierno decida expropiarlos, como ha sucedido en el pasado. Este miedo está arraigado en la historia de confiscaciones que comenzó en 1959, lo que genera desconfianza hacia las nuevas medidas.
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¿Qué cambios económicos se están implementando en Cuba según el anuncio del gobierno?
El gobierno cubano ha anunciado un paquete de 176 medidas económicas, que incluyen la apertura a la inversión extranjera, la creación de mipymes, y la posibilidad de que cubanos residentes en el exterior inviertan en igualdad de condiciones. Estas reformas buscan reactivar la economía en medio de una profunda crisis económica.
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