El escritor y médico cubano César Reynel Aguilera plantea una tesis que reencuadra por completo la figura de Ramiro Valdés Menéndez: el fundador del MININT era, con casi total seguridad, un agente encubierto del aparato de inteligencia soviético infiltrado desde antes de 1959. La hipótesis la expuso este domingo en una entrevista con Tania Costa, el mismo día en que Díaz-Canel confirmó la muerte de Valdés, a los 94 años.
«Por primera vez yo veo la figura de Ramiro Valdés en una posición mucho más compleja que un guajirito que subió y era furibundamente castrista», afirmó Aguilera, quien señaló que incluso una de las mujeres de Valdés le confirmó que él no era «castrista furibundo» sino «guevarista». «Veía por el fondillo del Che Guevara».
Esa lealtad al Che, sin embargo, no le impidió —según la tesis de Aguilera— dejar que al argentino lo eliminaran en Bolivia en 1967. «¿Por qué? Porque a los soviéticos les convenía fundir al Che Guevara. Ramiro no le avisó al Che Guevara», sostuvo el escritor, quien interpreta esa omisión como la pieza que hace encajar todo el rompecabezas.
Otro elemento que Aguilera incorpora a su argumento es que Valdés fue un comunista conocido en Artemisa, dato que dice tener «si no confirmado, por lo menos referido por alguien con conocimiento». La fuente principal de esta reconstrucción es René Cruz Cruz, a quien describe como intelectualmente lúcido y con memoria precisa. «Me hacía los cuentos. Yo me quedé tomando nota y tomando nota y tomando nota y tomando nota y me dejó con la mano entumecida».
La conclusión que extrae Aguilera de todo esto es directa: «Si todo eso es así, entonces los rusos acaban de perder un hombre en Cuba».
El escritor también vincula la muerte de Valdés al fracaso de la operación del 3 de enero de 2026, cuando 32 escoltas cubanos murieron en Venezuela durante una incursión militar estadounidense. Según Aguilera, tras ese episodio todos los analistas con quienes conversaba coincidían en que a Ramiro Valdés «lo que le quedan son dos afeitadas», es decir, que su fin era inminente.
«Cuando pasó lo del 3 de enero una de las conclusiones fue esa, de todo el mundo. No es que yo soy un genio y se me ocurrió y a nadie se le ocurrió. No, eso lo vimos muchos como una cosa inevitable», precisó.
Aguilera reconoció que el fallecimiento de Valdés lo sorprendió relativamente. «La muerte no me sorprende. Tampoco que sea una muerte natural porque es verdad que tenía 94 años. Sin embargo, él siempre lució el más saludable de todos. Corría por la Quinta Avenida, hacía ejercicio, se cuidaba, tenía mujeres bonitas». Y añadió: «La verdad es que yo pienso que debió haber sido el que más durara».
Valdés llevaba ausente de la vida pública desde septiembre de 2025, y el 6 de junio pasado Díaz-Canel ya le rendía homenaje en vida, señal inequívoca de su estado terminal. Fundador del MININT en 1961 y artífice de la Dirección General de Inteligencia, Valdés estableció una colaboración estructural con el KGB que convirtió a Cuba en una plataforma de inteligencia de Moscú en el hemisferio occidental, según documenta el perfil de Valdés en CIDOB.
Para Aguilera, el cumplimiento de su predicción sobre la muerte de Valdés valida lo que él llama su «microprocesador» analítico. «La forma en la que pasó, a mí no me interesa, pero esas son las predicciones que yo hago que cuando se cumplen yo digo: mira, el microprocesador está funcionando». Y cerró con una frase escueta: «De hecho, te soy sincero, duró bastante».
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