El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel fue interrogado por primera vez sobre la posibilidad de que cadenas internacionales de comida rápida como McDonald's o Burger King se establezcan en Cuba tras el anuncio del régimen de abrir el país a franquicias extranjeras.
Aunque evitó responder de forma categórica, aseguró que cualquier apertura deberá regirse por un principio de igualdad entre la inversión extranjera y la nacional.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista concedida a Telenoticias, de República Dominicana, poco después de que Asamblea Nacional aprobara un paquete de 176 medidas económicas que contempla, entre otros cambios, la autorización de franquicias internacionales.
El periodista de origen cubano, Roberto Cavada, llevó el debate a ejemplos concretos al preguntarle: «¿Aquí pudiera venir mañana Burger King o McDonald's o una marca dominicana, Rico Hot Dog, a establecerse aquí sin ningún tipo de problema?».
Díaz-Canel no respondió con un sí ni con un no. Tampoco mencionó ninguna de las marcas citadas.
En cambio, utilizó la pregunta para defender que la futura apertura debe tratar por igual al capital extranjero y al nacional.
«Todo tiene los mismos conceptos: es que todos estén en condiciones de igualdad. Porque estamos hablando de franquicias de marcas extranjeras, pero también estamos hablando de franquicias cubanas en el exterior», apuntó.
El gobernante sostuvo que, si Cuba abre sus puertas a las franquicias internacionales, también debe facilitar que empresas cubanas puedan expandirse fuera de la isla.
«No tiene sentido si uno apoya la inversión extranjera, no tiene sentido que tú no apoyes la inversión de tus nacionales en cualquiera de las modalidades», añadió.
A continuación fue más allá y aseguró que las ventajas no pueden limitarse a los inversionistas extranjeros.
«Si tú das posibilidades para la inversión extranjera, tienes que dar facilidades para el empresariado y para los negocios nacionales, sean estatales o sean privados», afirmó.
También defendió que la empresa estatal socialista y los emprendedores privados o cooperativos no pueden quedar en desventaja.
«Tú no puedes tener la inversión extranjera con un grupo de ventajas o con un grupo de posibilidades y tener atrapada la empresa estatal socialista o tener atrapado el desempeño de los emprendedores privados o cooperativos», sostuvo.
Aunque evitó confirmar expresamente que cadenas como McDonald's o Burger King podrán abrir restaurantes en Cuba, Díaz-Canel dejó claro que cualquier empresa extranjera que llegue deberá ajustarse a las condiciones fijadas por el régimen.
«Todo el que venga a Cuba, sin imponer nada, todo el que venga a Cuba a participar, como se trabajan los negocios, como se trabajan los convenios, como se trabajan los proyectos de inversión en cualquier lugar, y de esa misma forma nosotros también salir al exterior», concluyó.
«No estamos buscando una restauración capitalista»
Durante la entrevista, Díaz-Canel también quiso dejar claro que la apertura económica no supone un abandono del modelo socialista.
«Nosotros no estamos buscando una restauración capitalista en el país. Nosotros estamos buscando un perfeccionamiento de la construcción socialista en las condiciones tan adversas en que vivimos hoy», aseveró
Cuando Cavada le preguntó si Cuba avanzaba hacia un modelo de «un país, dos sistemas», respondió:
«Va a seguir siendo el mismo país, una Cuba independiente, soberana, socialista, con una vocación tremenda por la justicia social».
El paquete de 176 medidas aprobado por la Asamblea Nacional incluye, además de las franquicias extranjeras, la creación de banca privada por primera vez desde 1959, una mayor apertura a la inversión de cubanos residentes en el exterior, la transformación de empresas estatales en sociedades por acciones, y cambios en el sistema de subsidios.
La apertura a franquicias en Cuba
Las declaraciones de Díaz-Canel se producen poco después de que el primer ministro Manuel Marrero Cruz anunciara oficialmente la intención del régimen de permitir franquicias extranjeras.
Durante el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista, Marrero explicó que el Gobierno pretende «crear cadenas de tiendas de restaurantes, red de gastronomía ligera de marcas reconocidas u otras que se creen aquí, que se extiendan por todo el país».
Hasta ahora ninguna franquicia internacional opera oficialmente en Cuba. Lo que sí existen son negocios privados cubanos que imitan marcas estadounidenses a través de nombres, logotipos y conceptos similares.
Una apertura en medio de la peor crisis económica
La posibilidad de que cadenas internacionales lleguen a Cuba aparece en un momento de fuerte deterioro económico.
La CEPAL prevé una contracción del PIB del 6,5 % en 2026 y la isla acumula más de un 23 % de caída desde 2019.
A ello se suman brutales apagones en todo el país -incluida La Habana- escasez de alimentos, de combustible y una inflación persistente.
El propio Díaz-Canel reconoció un día antes que «hay trabas que no vienen de afuera ni de bloqueos. Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado», dijo, en una admisión poco frecuente de los graves problemas internos.
Si finalmente cadenas como McDonald's o Burger King desembarcan en Cuba, supondría uno de los cambios más visibles del modelo económico implantado tras 1959.
Sin embargo, la experiencia de décadas muestra que entre los anuncios oficiales y su aplicación efectiva suele existir una amplia distancia.
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