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Estudiantes de Medicina de Pinar del Río y Granma han hecho públicas sendas denuncias en las que exigen que se suspendan o modifiquen los exámenes finales, argumentando que los apagones prolongados y el deterioro de las condiciones de enseñanza los han dejado sin la preparación mínima para afrontarlos.
Las cartas, enviadas a la redacción de CiberCuba, han desatado un debate dividido: mientras muchos estudiantes de otras facultades expresan solidaridad, otros critican a los denunciantes y sostienen que los apagones no son excusa válida para suspender exámenes o rendir mal.
La primera denuncia proviene de alumnos de primer año de la Universidad de Ciencias Médicas «Ernesto Che Guevara» de Pinar del Río, quienes firmaron una carta colectiva dirigida a las autoridades académicas.
En ella señalan que los bajos resultados en los exámenes parciales de las asignaturas Sistemas Nervioso, Endocrino y Reproductor (SNER) y Nutrición y Metabolismo ya evidencian el daño acumulado.
«Esta falta de preparación no es una suposición; es una realidad demostrada», escribieron.
«Si los parciales ya han mostrado este deterioro debido a las constantes interrupciones, los cortes eléctricos y la falta de tiempo para estudiar, un examen final integrador podría resultar desastroso para la mayoría de los estudiantes del año», apuntaron.
Los estudiantes pinareños reconocen el esfuerzo de sus profesores, pero advierten que «la dura realidad que atraviesa el país supera cualquier voluntad individual».
Respaldados por una recogida de firmas, solicitan formalmente la eliminación de las pruebas finales o una reducción significativa del contenido evaluado, y llaman a sus compañeros de otras provincias a unirse a la denuncia.
La segunda denuncia llega desde Manzanillo, donde estudiantes de tercer año de Medicina de la Facultad Celia Sánchez Manduley exhibieron las calificaciones de la segunda prueba intrasemestral de Medicina Interna: una lista en la que no aparece ni una sola nota de cinco y en la que el dos —la calificación mínima aprobatoria en el sistema cubano, que va del dos al cinco— domina de forma abrumadora.
«Queremos hacer una denuncia porque consideramos que la situación ya constituye un abuso», escribieron.
Los estudiantes atribuyen los resultados a una doble causa: los apagones en Granma superan con frecuencia las 50 horas acumuladas, lo que impide cargar dispositivos y acceder a materiales docentes, y la profesora responsable aplica, según denuncian, exámenes con preguntas ambiguas y errores de redacción.
Señalan además una inequidad llamativa: sus compañeros de municipios como Niquero, Pilón, Media Luna, Campechuela, Yara y Bartolomé Masó, que rinden en sedes distintas, obtienen resultados considerablemente mejores.
«Ya no aguantamos más. Nos sentimos sin voz y sin espacios reales para expresar nuestras inconformidades», concluye la carta de Manzanillo.
Ambas denuncias se producen en el peor momento de la crisis eléctrica cubana en décadas, con un déficit de generación que en junio de 2026 alcanzó entre 2,040 y 2,147 MW en hora pico y zonas del país que superaron las 72 horas continuas sin electricidad.
El impacto en la educación ya había obligado al Ministerio de Educación Superior a suspender las pruebas de ingreso universitario para el curso 2026-2027, sustituyéndolas por el índice académico acumulado.
En mayo pasado, estudiantes de sexto año de Medicina en Santiago de Cuba vieron sus rotaciones hospitalarias suspendidas para cumplir con un entrenamiento militar obligatorio enmarcado en el llamado «Año de Preparación para la Defensa».
Las reacciones ante las cartas de Pinar del Río y Granma reflejan la fractura social que genera la crisis: hay quienes aplauden el valor de los estudiantes por alzar la voz, pero también voces que les reprochan que los apagones no deberían ser motivo para pedir la cancelación de exámenes ni para justificar el bajo rendimiento.
Los propios estudiantes de Pinar del Río anticiparon esa crítica y la respondieron de antemano: «¡Por una educación justa, empática y adaptada a la realidad que vivimos!».
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Educativa y Energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué los estudiantes de Medicina en Cuba están pidiendo la suspensión de los exámenes finales?
Los estudiantes de Medicina en Cuba están solicitando la suspensión de los exámenes finales debido a los apagones prolongados y el deterioro de las condiciones de enseñanza, lo que les ha dejado sin la preparación necesaria para afrontar estas evaluaciones. Argumentan que el impacto de la crisis eléctrica ha afectado gravemente su rendimiento académico.
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¿Cómo están reaccionando otros estudiantes y el público en general ante estas denuncias?
La reacción ante las denuncias de los estudiantes de Medicina ha sido dividida: algunos estudiantes y miembros del público expresan solidaridad y apoyo, mientras que otros critican a los denunciantes argumentando que los apagones no deberían ser una excusa para pedir la cancelación de exámenes. Esta división refleja la fractura social generada por la crisis en Cuba.
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¿Qué impacto tiene la crisis energética en el sistema educativo cubano?
La crisis energética ha tenido un impacto devastador en el sistema educativo cubano, obligando a suspender exámenes de ingreso y a adaptar los métodos de evaluación. La falta de electricidad ha interrumpido las clases y ha dificultado el acceso a materiales de estudio, lo que ha afectado gravemente el proceso de enseñanza y aprendizaje en todos los niveles educativos.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante la crisis educativa causada por los apagones?
En respuesta a la crisis, el gobierno cubano ha implementado medidas como la suspensión de exámenes de ingreso y la flexibilización de evaluaciones en universidades y otras instituciones educativas. Sin embargo, estas medidas han sido insuficientes para mitigar los efectos de los apagones y la falta de recursos en el proceso educativo.
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