La Cuban-American National Chamber of Commerce (CANCC) tiene una posición inamovible frente a las propuestas económicas del régimen cubano: no invertirá en la isla mientras no exista un cambio político real. Así lo reafirmó Juan Omar Sixto, presidente de la Cámara, en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba.
«Hasta que no haya un gobierno de transición, la Cámara de Comercio no va a poner un dólar. No ponemos un pie en Cuba. La idea es esa», declaró Sixto con contundencia.
El presidente de la nueva Cámara de Comercio descartó de plano las reformas que el régimen de Díaz-Canel ha presentado como señales de apertura, incluyendo leyes diseñadas para atraer capital de la diáspora. Para Sixto, esas iniciativas no son más que anzuelos sin sustancia. «Independientemente de que ahora ellos saquen unas leyes que garanticen esto y lo otro... No, esa es la carnada. No estamos interesados en esa carnada. Eso es carnada».
El empresario ha hecho estas declaraciones en medio de una ofensiva del régimen por captar inversión externa. El 18 de junio, Díaz-Canel anunció una agenda económica de emergencia con 176 medidas que incluyen apertura a inversión extranjera en pequeñas y medianas empresas, transformación de empresas estatales en sociedades por acciones y creación de banca privada. La CANCC, fundada en abril de 2026 en Miami, rechaza ese marco por completo.
En la entrevista, Sixto detalló, además, el perfil de los empresarios que ya integran la Cámara, la mayoría de origen pinareño. Entre ellos figuran los Eiroa dedicados al tabaco en San Luis; Lombardo Pérez, concesionario de automóviles de Metro Ford; y la familia de Tony Costa, cuya empresa supera los 6,000 empleados y registra ingresos de más de 1,000 millones de dólares en el sector de horticultura y plantas.
También mencionó a los Concepción, que operaban gasolineras en Cuba y hoy tienen negocios de bienes raíces y reparación de vehículos en Estados Unidos; a Manolo Menéndez, con décadas de trayectoria en construcción; y a Sixto Ferro, heredero de la marca Conchita —guayaba, frijol y otros productos de Pinar del Río— cuya empresa fue confiscada por el régimen.
La Cámara de Comercio también cuenta con miembros de otras provincias. Sixto mencionó al empresario Somoano, de Santiago de Cuba, dedicado a concesionario de automóviles, y a Jorge Suárez Menéndez, cirujano plástico habanero que cede su propiedad para las reuniones del grupo.
El interés no se limita al exilio cubano en Estados Unidos. Sixto anunció la participación de Federico Ramírez, de la Corporación HMS de Albacete, España —que distribuye piezas de repuesto en 80 países—, quien asistirá a la próxima reunión sobre la bolsa de valores proyectada para La Habana.
De cara a ese encuentro, previsto para el 22 de julio, Sixto reveló que tiene en proceso a 30 nuevas familias: «Son todas personas que tienen bastante capital».
La estrategia de la Cámara de Comercio apunta deliberadamente a los grandes capitales en una primera etapa, con la vista puesta en un efecto multiplicador. «Cuba necesita ese tipo de infusión de capital grande. Porque las otras organizaciones de la bolsa y otras compañías multinacionales van a observar si esta cámara de verdad es pujante, si tiene la categoría de inversión, y eso es vital», explicó Sixto.
Según estimaciones del consultor Roberto Fernández-Rizo, 35,000 millones de dólares del exilio están listos para invertir en Cuba durante el primer año tras una transición democrática, condicionados a garantías jurídicas reales que el régimen actual no ofrece.
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