Decenas de ancianos cubanos deben hacer largas filas para cobrar su chequera en efectivo, ante la inoperatividad de los bancos de la isla, cuyo servicio se ve afectado constantemente por los cortes de luz.
Un video publicado en Facebook por la página «Ayer y Hoy» bajo el título «Nuestro Santiago de Cuba» muestra una una realidad que se repite cada mes en toda la isla: los jubilados cubanos deben madrugar, hacer colas de horas o incluso pasar la noche en la acera para cobrar una pensión que en 2026 equivale a menos de 10 dólares al mes.
La pensión mínima en Cuba es de 4,000 pesos cubanos desde septiembre de 2025, cuando el régimen la elevó desde los 1,528 pesos anteriores.
Sin embargo, al cambio informal de junio de 2026 —alrededor de 545 pesos por dólar—, esos 4,000 pesos representan apenas entre siete y ocho dólares mensuales, mientras que la canasta básica alimentaria en La Habana ronda los 30,000 pesos por persona, ocho veces más que lo que recibe un jubilado.
El drama humano es especialmente visible en Santiago de Cuba, donde ancianos de hasta 80 años comienzan a hacer fila desde las seis de la tarde del día anterior para intentar cobrar al amanecer siguiente.
En el banco de la intersección de Garzón y calle Tercera, en el reparto Santa Bárbara, las personas pasan la noche en la acera. La presencia de «coleros» que venden turnos genera empujones y discusiones entre personas mayores con movilidad reducida.
La crisis no es exclusiva de Santiago. El gobierno provincial de Granma admitió el 17 de junio que no tiene efectivo suficiente para pagar a sus más de 111,000 jubilados, al no poder reunir los más de 400 millones de pesos requeridos para el pago mensual.
«No ha sido posible llegar a los más de 400 millones de pesos en efectivo que se requieren», reconoció la Comisión Provincial de Atención a la Seguridad Social de esa provincia.
En La Habana, más del 50% de los cajeros automáticos han dejado de funcionar, pasando de más de 500 operativos a apenas 200, víctimas de los apagones y la escasez de billetes. En Camagüey y otras provincias, muchos cubanos solo logran retirar 500 pesos al mes y los cajeros permanecen vacíos durante semanas.
Desde agosto de 2023 existe además un límite de retiro de 5,000 pesos por operación, lo que obliga a múltiples visitas para cobrar una pensión completa.
Las autoridades atribuyen la falta de efectivo a que los negocios privados no cumplen los contratos de depósitos con los bancos y al rechazo generalizado a los pagos electrónicos. El diario oficial Granma, órgano del Partido Comunista, reconoció el 18 de junio que «la realidad nos impone cambios urgentes y necesarios», una admisión inusual del colapso bancario.
El problema estructural es aún más profundo. Cuba es el país más envejecido de América Latina: al cierre de 2024, el 25,7% de su población tenía 60 años o más.
La emigración masiva de jóvenes —entre 40,000 y 44,000 personas por año— reduce la base de trabajadores activos que sostienen el sistema de seguridad social, mientras el número de beneficiarios no deja de crecer. Entre 2021 y 2023, la población de 15 a 59 años cayó casi un 12%.
La imagen de un anciano haciendo cola desde la tarde anterior para cobrar siete dólares al mes, en un país donde cuarenta años de trabajo se convierten en una jubilación que no alcanza para una semana, condensa décadas de fracaso de un sistema que prometió proteger a sus ciudadanos y los ha dejado durmiendo en la acera para sobrevivir.
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