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Los terremotos que devastaron Venezuela el 24 de junio dejaron una huella trágica en el fútbol venezolano: al menos cuatro jugadores perdieron la vida y otros siete permanecen desaparecidos, según confirmó este viernes la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).
El caso más doloroso es el de Yimvert Berroterán, mediocampista de 18 años hallado sin vida entre los escombros de su edificio en La Guaira, casi 40 horas después de los sismos.
Según informó el diario AS, el inmueble colapsó por completo y los equipos de rescate tardaron casi dos días en llegar hasta donde se encontraba el jugador, quien estaba acompañado de su pareja, Valentina Sandoval, también fallecida.
Berroterán había disputado el Sudamericano Sub-17 y el Mundial de esa categoría en Doha, y este mismo mes participó en el torneo de Toulon con la selección Sub-23.
En el plano profesional, el joven acumulaba minutos con la UCV FC en el campeonato local y había sido convocado para la fase de grupos de la Copa Libertadores, aunque sin llegar a debutar.
La selección Vinotinto le rindió homenaje en redes sociales con un mensaje que decía: «Tu luz seguirá presente en cada latido Vinotinto».
La FVF también confirmó la muerte de Víctor Palacios, de 14 años, perteneciente al Club Sport San Agustín, y de Razan Sijaa, jugador de la categoría Sub-18 del Caracas FC.
Asimismo, Yordelis Pereira, integrante de la Academia Puerto Cabello Femenino, fue confirmada como fallecida por la federación.
Otra tragedia sacudió al defensor del Zulia FC, Héctor Bello, quien relató en redes sociales que su pareja Andrea murió al proteger con su cuerpo a su hija de un año durante el derrumbe de su edificio.
La bebé sobrevivió, pero la tía del jugador también resultó hospitalizada a consecuencia del sismo.
Entre los futbolistas desaparecidos figuran José Manuel Pimentel Berríos (16 años, Deportivo La Guaira), Edwin Peraza (33 años, Portuguesa FC), Mainell Rondón (12 años), Kleudes García (38 años) y otros tres jugadores más, según reportó la FVF.
Los dos terremotos, de magnitud 7.5 y 7.2, tuvieron su epicentro en el estado Carabobo y convirtieron a La Guaira en la zona más devastada, con más de 250 edificios colapsados.
El balance oficial de víctimas asciende a 920 muertos y más de 3,360 heridos, mientras que la ONU maneja cifras de hasta 50,000 desaparecidos en todo el país.
El Servicio Geológico de Estados Unidos emitió Alerta Roja y estimó que el número final de víctimas podría situarse entre 10,000 y 100,000 personas, una proyección que ensombrece aún más el panorama para un país que ya atravesaba una profunda crisis.
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