Las palabras de Díaz-Canel «están llenas de verdad y de optimismo», ironiza columnista de El País ante el paquetazo

El columnista José Andrés Rojo ironiza en El País sobre las declaraciones de Díaz-Canel en torno al paquete de 176 medidas económicas, que abre Cuba a la banca privada y elimina subsidios mientras el régimen insiste en que no renuncia al socialismo. Rojo evoca el caso Padilla y la persecución de Cabrera Infante para subrayar la larga tradición del régimen de exigir entusiasmo incondicional mientras reprime.



Miguel Díaz-Canel © Canal Caribe
Miguel Díaz-Canel Foto © Canal Caribe

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El columnista José Andrés Rojo publicó este jueves en El País una columna de opinión titulada «Los revolucionarios cubanos» en la que desmonta con ironía el discurso del régimen de la isla ante el anuncio del paquete de 176 medidas económicas, presentado como una defensa del socialismo mientras abre la puerta a la banca privada, los accionistas particulares y la eliminación de los subsidios universales.

Rojo abre el texto en el diario español con sarcasmo declarado: «Que nadie entre en pánico, el plan sigue adelante», y califica las palabras de Miguel Díaz-Canel como «llenas de verdad y de optimismo». A continuación reproduce, sin comentario adicional, la cita del mandatario: «Hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión, propio del debate que en todos estos años se ha desarrollado, que nos está diciendo que teníamos que seguir defendiendo el socialismo, pero construyéndolo con algunas transformaciones».

El contraste que señala el columnista es difícil de ignorar: mientras Díaz-Canel proclama que las reformas no suponen «una renuncia a la revolución», el propio periodista de El País Carlos S. Maldonado calificó de «drásticas» las 176 medidas aprobadas el 19 de junio por la Asamblea Nacional, que incluyen la creación de bancos privados, la transformación de empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones, la apertura a inversores extranjeros y la devaluación de la moneda.

El gobierno describió el paquete como un esfuerzo por «hacer lo necesario para conservar lo esencial», frase que Rojo recoge y devuelve al lector con una pregunta implícita: ¿qué entiende exactamente el régimen por «esencial»? «Desde hace ya mucho, nadie sabe muy bien a qué socialismo se refieren las autoridades herederas de la Revolución», apunta el columnista.

Para ilustrar la larga tradición de exigir entusiasmo incondicional mientras reprime, el columnista recurre a dos episodios de represión cultural que marcaron la historia de la dictadura. El primero es el caso de Guillermo Cabrera Infante, perseguido por Fidel Castro por sus «inclinaciones por la fiesta, la alegría, la ironía e, incluso, los juegos de palabras». El segundo es el célebre caso Padilla: en 1971, el poeta Heberto Padilla fue obligado a autoinculparse ante la Unión de Escritores de haber expresado pesimismo, desencanto y críticas al gobierno. Rojo cita unos versos que los propios funcionarios de la Seguridad del Estado usaron contra el poeta: «No entra en el juego / No se entusiasma / No pone en claro su mensaje / No repara siquiera en los milagros».

La ironía de Rojo apunta a una continuidad histórica: el mismo régimen que durante décadas castigó cualquier falta de entusiasmo ahora pide que nadie interprete sus reformas de mercado como una rendición ideológica.

La reacción popular en Cuba ante el paquetazo fue de escepticismo generalizado. En redes sociales, los cubanos respondieron con frases como «el mismo perro con diferente collar» y «¿alguien les cree?», en medio de una crisis que acumula una contracción del PIB superior al 26% desde 2020, apagones de entre 20 y 40 horas consecutivas, inflación informal cercana al 70% y un salario medio de apenas 15 dólares mensuales.

El economista Pedro Monreal fue más técnico pero igualmente demoledor en su análisis: calificó las 176 medidas como «un monstruo (quizás más bien un híbrido deforme)» y señaló que el verbo «permitir» aparece 29 veces en el documento, lo que refleja una lógica de concesión revocable —«te dejo tener»— y no de derechos garantizados. Monreal advirtió además que en ningún pasaje del texto se reconoce sustantivamente el derecho a la propiedad privada.

Estados Unidos, por su parte, no se dejó convencer. El Departamento de Estado calificó las reformas de «señales de humo superficiales» y la administración Trump anunció el 24 de junio nuevas sanciones contra cinco entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA, entre ellas el Banco Financiero Internacional y Almacenes Universales S.A. Desde enero de 2026, Washington acumula más de 240 sanciones contra Cuba en el marco de la Orden Ejecutiva 14404.

La columna de Rojo cierra con una pregunta que resume toda su ironía: habrá que ver qué considera Donald Trump «necesario» hacer en la isla para «conservar» lo que el presidente estadounidense entiende como «esencial». «Pronto lo sabremos», concluye el columnista, dejando en el aire una incógnita que el propio régimen cubano, atrapado entre su retórica socialista y sus reformas de mercado, tampoco parece capaz de responder.

Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba y su impacto

CiberCuba te lo explica:

¿Cuáles son las principales medidas económicas anunciadas por el régimen cubano?

El paquete incluye 176 medidas económicas, entre las que destacan la autorización de la banca privada, la transformación de empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones, la apertura a inversores extranjeros y la eliminación de los subsidios universales. Estas reformas se presentan como un intento de modernizar la economía cubana en medio de una crisis profunda.

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¿Cómo ha reaccionado la población cubana a estas reformas?

La reacción popular ha sido de escepticismo generalizado. Muchos cubanos consideran que estas medidas son solo un cambio superficial que no resolverá los problemas económicos de fondo. Frases como «el mismo perro con diferente collar» reflejan la desconfianza de la población hacia las promesas del régimen.

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¿Por qué el régimen cubano implementa estas reformas ahora?

Las reformas parecen ser una maniobra de supervivencia política. Según analistas como Miguel Alejandro Hayes, estas medidas buscan mantener la hegemonía política del régimen, más que mejorar las condiciones de vida de los cubanos. La implementación de estas reformas se da en un contexto de presión interna y externa, especialmente por parte de Estados Unidos.

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¿Qué contradicciones presentan las nuevas reformas con el socialismo cubano?

Las reformas económicas chocan con la retórica socialista del régimen. Mientras el gobierno insiste en que no está renunciando al socialismo, las medidas abren puertas a mecanismos de mercado que históricamente fueron prohibidos. Esto genera una contradicción evidente entre el discurso oficial y las acciones emprendidas.

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