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Un operativo policial en la periferia sur de Guantánamo terminó con la detención de un hombre que transportaba 120 litros de diésel en un triciclo eléctrico, según informó el perfil oficialista de Facebook «Guantánamo y su Verdad».
El detenido llevaba seis recipientes plásticos de 20 litros cada uno, todos cargados con diésel, cuando fue interceptado en las inmediaciones del grupo electrógeno conocido como «Los Güiros», una instalación clave para el suministro eléctrico de esa zona de la ciudad.
Lo que encontraron dentro del grupo electrógeno
El hallazgo no se limitó al combustible que portaba el hombre en el triciclo.
Las autoridades extendieron las pesquisas al interior de la propia instalación y a las áreas circundantes, donde localizaron múltiples envases y bolsas plásticas con diésel almacenado.
Las investigaciones continúan abiertas.
No ha trascendido la cantidad total de combustible incautado ni la identidad del detenido, así como tampoco la fecha exacta del arresto.
Lo que dice la gente: Desconfianza y división
La publicación generó una amplia reacción en redes sociales, marcada por la desconfianza hacia la versión oficial y la percepción de que el detenido sería apenas un eslabón menor dentro de una cadena más amplia.
«Ese debe ser el receptador… casi seguro el gato original está dentro de la institución», escribió un usuario.
Otro fue más directo: «Cogieron al más pequeño… el grande no lo han cogido».
Varios comentarios apuntaron a la complicidad interna: «El combustible siempre aparece en la calle… alguien lo permite» y «Nadie roba solo: detrás hay personas más grandes».
Uno de los más compartidos resumió la percepción generalizada: «Al pulpo se le agarra por la cabeza».
La división de opiniones también fue notable.
Mientras algunos exigieron mano dura, con opiniones como «Cadena perpetua" o "el pueblo no se merece esta actitud»—, otros contextualizaron el hecho desde la precariedad:
«Eso no es delito, eso es supervivencia… la gente está obligada por la situación».
Una voz sintetizó lo que muchos piensan sobre la impunidad selectiva: «La justicia debería ser igual para todos, no solo para los más vulnerables».
Un patrón que se repite en Guantánamo
Este caso no es el primero de su tipo en la provincia.
A inicios de este mes una red de siete personas fue desmantelada en Guantánamo por robar diésel de un grupo electrógeno de 110 kV.
En ese caso los implicados rellenaban los motores con agua para ocultar el faltante.
Causaron un daño superior a 1,200 litros y se repartieron más de 50,000 pesos cubanos en al menos una de las operaciones.
El fenómeno tampoco se circunscribe a Guantánamo.
El 8 de junio, el MININT detuvo en Yaguajay, Sancti Spíritus, un camión pipa con 6,000 litros de fuel oil robado, procedente de pozos petroleros en Ciego de Ávila.
El contexto: Diésel como bien de lujo en medio del apagón
El desvío de combustible ocurre en el peor momento posible para la población cubana.
El 14 de mayo, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la televisión estatal que el país había agotado sus reservas: «No tenemos absolutamente nada de fuel oil, ni absolutamente nada de diésel».
En ese escenario, el litro de diésel en el mercado negro se cotiza entre 3,500 y 8,000 pesos cubanos, lo que convierte su desvío en un negocio sumamente lucrativo.
CUPET reconoció públicamente que en estos robos participan trabajadores, custodios, jefes de brigada y directivos de las propias entidades estatales.
El Código Penal cubano de 2022 tipifica el sabotaje a instalaciones energéticas con penas de entre siete y 30 años de prisión, pudiendo llegar a privación perpetua de libertad en sus formas más graves.
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