Desmantelan una fábrica clandestina de ron en Villa Clara y los cubanos estallan en redes

La Policía de Santa Clara desmanteló una fábrica clandestina de ron en una vivienda y los cubanos respondieron con duras críticas en redes sociales.



maquinarias empleadas en la elaboración del ron y botellas de ron © Collage Facebook/Fuerza del Pueblo
maquinarias empleadas en la elaboración del ron y botellas de ron Foto © Collage Facebook/Fuerza del Pueblo

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La Policía de Santa Clara desmanteló una fábrica clandestina de ron casero instalada en una vivienda particular, según publicó el perfil oficialista de Facebook «Fuerza del Pueblo».

Durante el operativo, las autoridades decomisaron toda la producción ilegal y aplicaron una multa administrativa a los responsables.

El régimen presentó la acción como un logro policial y aprovechó para recordar que «la elaboración y comercialización de bebidas alcohólicas sin autorización constituye una infracción y puede acarrear sanciones legales».

Sin embargo, la publicación desató una avalancha de comentarios que reflejan el profundo descontento ciudadano con la selectividad de estos operativos.

La reacción ciudadana: «coger mango bajito en vez de enfrentar problemas reales»

La publicación del MININT en «Fuerza del Pueblo» generó una respuesta masiva y crítica en redes sociales. Los comentarios revelan una percepción extendida de doble moral: rigor para el ciudadano común, impunidad para quienes ostentan poder.

«¿Y cuándo es el operativo en la casa de los dirigentes que cada día roban más?», preguntó un usuario. Otro fue más directo: «Eso es lo único que hacen: abusar del que está luchando, mientras los verdaderos ladrones siguen impunes».

Varios comentaristas cuestionaron la prioridad de los operativos frente a problemas más graves: «Con tantos arrebatadores en la calle y a esos no los cogen» y «¿Y los operativos contra la droga para cuándo?» fueron dos de las preguntas más repetidas.

Uno de los comentarios resumió el sentir general con una frase: «Eso es coger 'mango bajito' en vez de enfrentar problemas reales».

Otros apostaron por la ironía o la resignación: «Deberían darle una patente y que sigan produciendo», escribió un usuario, mientras otro sentenció: «En un país libre tendrían su propia empresa».

La predicción económica también apareció entre los comentarios: «Ahora subirá el precio de la chispa; todo está mal».

La mayoría de las reacciones transmiten frustración y desconfianza institucional. «Lo que hacen es multar y reprimir; por eso estamos así» y «Todo aquí es ilegal; por eso estamos como estamos» sintetizan una percepción que, lejos de ser marginal, domina el debate ciudadano en torno a estos operativos.

El operativo y su marco legal

El decomiso se enmarca en el Quinto Ejercicio Nacional de Prevención y Enfrentamiento al Delito, lanzado el 18 de mayo de 2026 por Miguel Díaz-Canel mediante videoconferencia con autoridades provinciales.

Es el quinto operativo de este tipo en menos de dos años, y prioriza el control de alimentos, combustibles, precios y actividades económicas informales.

En el marco del mismo ejercicio, la Policía de Placetas ya había decomisado 25 cilindros de gas destinados a actividades económicas ilegales.

El Decreto-Ley 91/2024, vigente desde septiembre de 2024, endureció las sanciones para actividades informales, con multas de hasta 72,000 pesos.

Desde enero de 2025, los inspectores estatales cobran según el número e importe de las multas que imponen, lo que ha generado denuncias de sanciones arbitrarias.

En el primer trimestre de 2025 se impusieron más de 425,000 multas en toda Cuba, superando el millón de pesos en recaudación. Solo en la tercera semana de febrero de 2026 se registraron 17,000 multas por 65 millones de pesos en todo el país.

La crisis que alimenta la producción clandestina

La proliferación de fábricas informales de alcohol no es casual. La industria estatal ronera atraviesa una crisis severa: la producción de licores cayó un 41% en 2025 frente a 2024, y la escasez de azúcar y materias primas amenaza la continuidad de marcas emblemáticas.

En ese contexto de escasez generalizada, la producción artesanal de aguardiente -conocida popularmente como «chispa e' tren»- se ha extendido como alternativa de supervivencia y de ingreso informal.

Las autoridades invocan razones sanitarias para justificar estos operativos: en 2013, la ingestión de alcohol metílico ilegal causó 11 muertes y 46 intoxicados en La Habana.

Sin embargo, para muchos cubanos ese argumento no basta para explicar por qué la represión recae sistemáticamente sobre quienes intentan sobrevivir.

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