Mike Hammer, jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, pronunció este sábado uno de los discursos más contundentes de su gestión durante la recepción oficial por el 250 aniversario de la independencia estadounidense en su residencia de La Habana.
El acto, enmarcado en la campaña #Freedom250 de la Embajada, estuvo marcado desde el inicio por un operativo represivo de la Seguridad del Estado que impidió la asistencia de decenas de opositores, periodistas y activistas.
«Demasiados no han podido estar aquí»
Hammer abrió su intervención con una denuncia directa: «Queridos amigos cubanos, patriotas que han podido venir aquí acompañarnos esta tarde, porque demasiados no han podido estar aquí. El régimen les ha amenazado, detenido e incluso encarcelado».El diplomático preguntó ante los asistentes, por nombre, por los ausentes: «¿Dónde está Yoani Sánchez? ¿Dónde está Ana Sofía Benítez? ¿Dónde están los muchachos de Fuera de la Caja? Es inaceptable».
Tres voces de la resistencia cubana
Hammer recurrió a tres figuras morales para articular su mensaje de esperanza y denuncia.
Citó al fallecido líder opositor Oswaldo Payá con la frase que se convirtió en hilo conductor de la noche: «La noche no será eterna. De hecho, el pueblo sabe, lo siente, que el cambio se aproxima».
Reprodujo las palabras de Haydée Milanés, hija del trovador Pablo Milanés y exiliada en Miami desde 2022:
«Si soy exiliada es porque siento que de alguna manera la dictadura me empujó a salir de mi país, me cerró las puertas, me censuró».
Hammer añadió: «La crueldad de forzar a gente a irse de su patria, de su país. Pero pronto podrán regresar todos los cubanos exiliados a ayudar a reconstruir este gran país, esta perla del Caribe».
Finalmente, cerró las referencias con una cita del padre Alberto Reyes, sacerdote cubano y voz crítica de la Iglesia Católica, quien ha dicho que «La solución no está en liberar la economía, sino en liberar al ciudadano».
El diplomático lanzó una advertencia directa a la dictadura: «Se les está acabando el tiempo», y aseguró que «la libertad se acerca».
Mike Hammer cerró su intervención alzando una copa de ron Bacardí -marca de origen cubano- con un brindis que resumió el espíritu de la noche:
«Que Estados Unidos disfrute otros 250 años de libertad y que Cuba sea libre este año 2026. ¡Viva Cuba Libre!».
Antes, había dejado una pregunta que el régimen no tiene respuesta cómoda: «Pregúntense por qué el régimen tiene tanto miedo de que vengan amigos cubanos aquí a celebrar la libertad».
La periodista Yoani Sánchez denunció ese día tener un operativo de la policía política en los bajos de su edificio que le impidió salir.
La activista Anna Sofía Benítez había sido retenida casi 11 horas en la estación policial de Alamar el 2 de julio. El periodista independiente Henry Constantín, detenido en múltiples ocasiones en enero de 2026, fue citado por las autoridades para impedir su presencia.
El expreso político Mario Alberto Hernández relató una experiencia aún más grave: «La Seguridad del Estado me fue para arriba, me dio unos piñazos y también me golpearon en la cabeza con una tabla de un asiento».
«Se les está acabando el tiempo»
En declaraciones a Martí Noticias, el diplomático calificó el evento de éxito pese a todo: «Fue difícil celebrar una libertad que disfrutamos como ciudadanos estadounidenses, pero que hoy no existe en Cuba».
La recepción incluyó un audiovisual con testimonios de cubanos dentro y fuera de la isla, un mensaje del secretario de Estado Marco Rubio —quien también difundió un video a embajadas de todo el mundo bajo el lema #Freedom250— y mensajes grabados por los propios jóvenes opositores que anticipaban ser retenidos:
«Si estás viendo este video es porque, por alguna razón ajena a nuestra voluntad, no pudimos llegar a esta celebración. Que el compromiso con la libertad siga siendo una luz de esperanza para el mundo».
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