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Yadriel Corona, ciudadano cubano señalado como el presunto responsable del feminicidio de Lizbeth Bustos Vera, fue detenido en Tapachula, Chiapas, durante la madrugada del 7 de julio, cuando presuntamente intentaba abandonar México rumbo a Centroamérica.
Fue arrestado portando documentación falsa y tras permanecer oculto en la zona fronteriza con Guatemala, según reportaron medios locales mexicano.
La captura se produjo como resultado de un operativo coordinado entre la Policía Ministerial de Quintana Roo, la Fiscalía del Inmigrante y autoridades chiapanecas, tras varios días de trabajos de inteligencia e investigación.
Fueron las propias autoridades de Chiapas quienes, al consultar el sistema Plataforma México, descubrieron que el cubano figuraba como buscado por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Quintana Roo por el delito de feminicidio, según informó Caribe Peninsular.
De inmediato dieron aviso a la fiscalía de esa entidad, que envió el oficio de colaboración y despachó agentes hacia Chiapas para concretar su traslado a Cancún.
¿Quién era Lizbeth Bustos Vera?
Lizbeth tenía 43 años, era originaria de Minatitlán, Veracruz, y contaba con nacionalidad mexicana y canadiense.
Había viajado a México con sus dos hijos menores para realizar trámites relacionados con una herencia, mientras su esposo permanecía en Canadá.
El 16 de junio informó a sus familiares en Veracruz que planeaba regresar a Canadá junto a su pareja, pero nunca llegó.
Al perder contacto con ella, sus familiares acudieron al domicilio ubicado en la calle Bacalar, casi esquina con la avenida Kohunlich, en la Supermanzana 46 de Cancún, sin encontrarla.
El 24 de junio presentaron la denuncia formal ante la FGE, que activó la ficha de búsqueda número 557/2026.
El hallazgo del cuerpo
La noche del sábado 5 de julio, agentes de la Policía Ministerial de la Unidad de Feminicidios inspeccionaron el domicilio de la víctima y detectaron irregularidades en el patio trasero.
Con palas y picos, peritos y agentes exhumaron el cuerpo de Lizbeth, que se encontraba en avanzado estado de descomposición, sepultado en una fosa clandestina de aproximadamente 30 centímetros de profundidad y dos metros de largo, cubierta con bloques de concreto, piedras, cemento y arena.
Durante las labores estuvieron presentes familiares de Lizbeth, quienes pudieron recuperar algunas pertenencias personales.
La FGE también aseguró un automóvil Volkswagen Vento presuntamente propiedad de la víctima, además de otros indicios que fueron integrados a la carpeta de investigación.
Corona -quien trabajaba como barbero y es natural de la provincia de Cienfuegos- llevaba aproximadamente siete meses de relación con Lizbeth y compartía con ella la vivienda donde fue hallado el cuerpo.
¿Cómo actuó el sospechoso tras el crimen?
Según la FGE de Quintana Roo, durante la segunda quincena de junio el imputado presuntamente atacó a la víctima a golpes y con un arma blanca tras una discusión entre ambos, antes de enterrar el cuerpo en la fosa que habría excavado en el patio de la vivienda que compartían.
Tras el crimen, el sospechoso habría utilizado el teléfono celular de Lizbeth para enviar mensajes de WhatsApp a sus familiares haciéndoles creer que ella viajaría de regreso a Canadá, lo que le permitió ganar tiempo para huir de Quintana Roo.
Paralelamente, presuntamente realizó retiros de dinero de las cuentas bancarias de la víctima y trató de eliminar evidencias que lo relacionaran con el crimen, según Caribe Peninsular.
La principal línea de investigación apunta a que el móvil fue que Lizbeth planeaba terminar la relación para reunirse con su esposo en Canadá.
También se investiga si el sospechoso intentó apropiarse del inmueble y acceder a recursos económicos enviados desde Canadá para la manutención de los hijos de la víctima.
¿Qué sigue en el proceso penal?
Yadriel Corona será puesto a disposición de un juez de control en Cancún, quien determinará su situación jurídica.
Según Caribe Peninsular, «en caso de ser declarado culpable por el delito de feminicidio, podría recibir una condena de hasta 55 años de prisión».
Este caso se suma a un patrón de violencia de género en el que ciudadanos cubanos han sido implicados en crímenes contra sus parejas en México.
En mayo de 2026, otro cubano de 50 años fue acusado formalmente de feminicidio por matar a puñaladas a su expareja en un bar de Cancún.
Según los observatorios independientes OGAT y YSTCC, en 2025 al menos 12 cubanas fueron víctimas de feminicidio fuera de la isla, siendo México uno de los países con mayor incidencia.
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