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El hospital Abel Santamaría Cuadrado de Pinar del Río incorporó los llamados pulpos de apego a su unidad de cuidados intensivos neonatales, convirtiéndose en una de las primeras instituciones cubanas en adoptar esta práctica que ya se aplica en decenas de países. La noticia fue difundida el sábado por el Periódico Guerrillero, medio oficial de la provincia, con declaraciones de la jefa del servicio provincial de Neonatología.
Los pulpos neonatales son pequeños muñecos tejidos a crochet cuyos tentáculos imitan el cordón umbilical, generando en el recién nacido una sensación similar a la del ambiente intrauterino.
La doctora Yamila Salgado Caraballo, jefa del servicio provincial de Neonatología del Abel Santamaría Cuadrado, explicó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias que «sus tentáculos simulan el cordón umbilical, lo que ayuda a los bebés a sentirse en un medio similar al intrauterino».
Según la especialista, los beneficios clínicos son múltiples: «les da más seguridad a los pacientes, regulan su frecuencia cardíaca y respiratoria y evita que tiren de las sondas o vías médicas».
Salgado Caraballo también destacó que los muñecos «garantizan un sueño más profundo y de calidad y, con ello, mayor ganancia de peso y mejor neurodesarrollo en los recién nacidos», además de que «tributan a disminuir el estrés en bebés que están sometidos a procederes invasivos y a luces».
Un detalle que revela las carencias del sistema de salud cubano, y de la sociedad en general, es el origen de los primeros ejemplares empleados en el servicio. La propia doctora lo explicó sin rodeos: «Los primeros pulpos los tejió una enfermera nuestra porque no existe un lugar donde los podamos adquirir». Posteriormente, el proyecto Renacer a la vida se puso en contacto con el hospital y ha ido donando los muñecos al servicio.
Los pulpos deben cumplir especificaciones técnicas precisas para garantizar la seguridad de los neonatos. De acuerdo con Salgado Caraballo, «la cabeza debe medir entre siete y nueve centímetros y estar rellena de material sintético resistente a las altas temperaturas; los tentáculos no pueden sobrepasar los 22 centímetros; y el hilo empleado, ciento por ciento de algodón». Además, «antes de ponerlos en las incubadoras se pasan en bolsitas individuales a la central de esterilización».
La iniciativa llegó a la provincia a través de intercambios con el grupo nacional de Neonatología en La Habana. Según la especialista, esos encuentros contaron con «presencia de integrantes de la Unicef», lo que otorga respaldo institucional internacional a la práctica.
Los pulpos de apego surgieron en Dinamarca en 2012, cuando la tejedora voluntaria Josefine Hagen Solgaard confeccionó el primero para una bebé prematura. A partir de esa experiencia nació en 2013 el Danish Octo Project (Spruttegruppen DK), una iniciativa solidaria que comenzó a suministrar gratuitamente estos pulpos de ganchillo a hospitales daneses y que pronto se extendió por Europa, América Latina y otros continentes.
En España, la ONG NOUPOPS «Hilo para la Vida» fue fundada en febrero de 2017 para desarrollar oficialmente el proyecto en ese país. Según los datos más recientes difundidos por la propia organización, el proyecto danés original ha entregado ya más de 60.000 pulpos a hospitales participantes.
El servicio de Neonatología del Abel Santamaría Cuadrado es pieza clave del Programa de Atención Materno Infantil en Pinar del Río, territorio que en 2025 registró la tasa de mortalidad infantil más baja del país: 4.7 por cada 1,000 nacidos vivos, frente a una media nacional de 9.9, según datos del Ministerio de Salud Pública. El servicio reportó además un 99% de supervivencia ese año, resultados que contribuyeron a que Pinar del Río obtuviera la sede del acto nacional por el 26 de Julio de 2026.
Ese contraste entre los indicadores pinareños y la media nacional refleja una realidad más amplia: la tasa de mortalidad infantil en Cuba casi se duplicó entre 2018, cuando se situaba en 4.0 por mil, y 2025, deterioro que el régimen atribuye a la crisis económica y al embargo estadounidense, pero que expertos y organizaciones independientes vinculan también al colapso estructural del sistema sanitario tras décadas de gestión centralizada y escasez crónica de insumos médicos.
Preguntas frecuentes sobre la implementación de pulpos de apego en cuidados intensivos neonatales en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué son los pulpos de apego y para qué se utilizan en el hospital Abel Santamaría Cuadrado?
Los pulpos de apego son pequeños muñecos tejidos a crochet cuyos tentáculos imitan el cordón umbilical, proporcionando a los recién nacidos una sensación similar a la del ambiente intrauterino. Se utilizan para ayudar a los bebés en cuidados intensivos neonatales a sentirse más seguros, regular su frecuencia cardíaca y respiratoria, y evitar que tiren de las sondas o vías médicas.
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¿Cuáles son los beneficios clínicos de los pulpos de apego para los recién nacidos?
Los beneficios clínicos incluyen mayor seguridad para los pacientes, regulación de la frecuencia cardíaca y respiratoria, y mejora del sueño. Esto lleva a un aumento en la ganancia de peso y mejor neurodesarrollo en los recién nacidos. También ayudan a disminuir el estrés en bebés sometidos a procedimientos invasivos y luces intensas.
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¿Por qué el hospital Abel Santamaría Cuadrado tuvo que recurrir a la donación de pulpos de apego?
La carencia de insumos en el sistema de salud cubano y la crisis generalizada de la sociedad llevó a que los primeros pulpos fueran tejidos por una enfermera del hospital debido a la falta de un lugar donde adquirirse. Posteriormente, el proyecto Renacer a la vida comenzó a donar los muñecos al servicio de neonatología.
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¿Cómo deben ser confeccionados los pulpos de apego para garantizar la seguridad de los neonatos?
Los pulpos de apego deben cumplir especificaciones técnicas precisas: la cabeza debe medir entre siete y nueve centímetros y estar rellena de material sintético resistente a altas temperaturas; los tentáculos no deben sobrepasar los 22 centímetros; y el hilo empleado debe ser cien por ciento de algodón. Además, deben ser esterilizados antes de ser colocados en las incubadoras.
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