
El régimen cubano movilizó el jueves a militantes y miembros de los Destacamentos de Respuesta Rápida en la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC) del municipio Playa, anticipando disturbios mientras cacerolazos resonaban en El Vedado tras más de 30 horas consecutivas sin electricidad.
La activista y escritora Yania Suárez documentó la escena en Facebook tras recorrer a pie el barrio esa noche.
«Ayer jueves 16 de julio caminé por el Vedado de noche. Todo apagado. Por todas partes se escuchaba el metal. También vi agazapados en la calle Línea, como esperando un par de postas de Boinas Negras», escribió.
Al pasar frente a la sede del PCC de Playa, Suárez notó una concentración inusual de personas. Luego supo el motivo: «Habían movilizado a militantes y dirigentes miembros de Destacamentos de Respuesta Rápida porque esperaban que pasara algo. No he comprobado si ese algo pasó... Puede que esté en el futuro y ellos lo saben».
Junto a esa movilización paramilitar, Suárez también observó postas de «boinas negras» —efectivos de la Brigada Especial Nacional del MININT— apostadas en la calle Línea, vigilando los sonidos de la noche.
El comentarista Boris González Arenas confirmó el patrón desde su propia observación: «En la sede del partido, de Playa, todas las tardes se congrega un grupo de sujetos que llenan de carros modernos de empresas el parqueo. Al principio me llamaba la atención hasta que me di cuenta de que son 'pueblo aguerrido' listos para la confrontación».
Lo que hace especialmente significativo este episodio es el barrio donde ocurrió. Suárez subrayó que fue «la primera vez» que se escuchó el cacerolazo en El Vedado, un área históricamente asociada a la élite política del régimen.
«Llevamos varios días sin apenas electricidad (viene 1 o 2 horas) y ya falta el agua hasta en Miramar. Por primera vez se escuchó el metal también en este barrio de ricos e hijos de dirigentes», escribió.
El Vedado, con proximidad al Palacio de la Revolución y al Comité Central del PCC, convierte cada manifestación allí en un desafío político de alto simbolismo. El barrio ya había registrado cacerolazos a plena luz del día el 12 de julio, apenas cuatro días antes.
La movilización preventiva del régimen se produce en un contexto de escalada represiva. El 13 de julio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos sancionó a las Brigadas de Respuesta Rápida junto a otras nueve organizaciones y empresas estatales cubanas, en la sexta ronda de medidas bajo la Orden Ejecutiva 14404 firmada por el presidente Donald Trump.
La crisis energética que alimenta la protesta no da señales de ceder. El déficit eléctrico nacional alcanzó un récord de 2,208 MW el 25 de junio de 2026, afectando aproximadamente al 69% del país.
En junio se documentaron 107 protestas callejeras en Cuba, casi el doble del máximo anterior, con La Habana como provincia más activa, y el régimen respondió con 135 acciones represivas.
Suárez cerró su testimonio con una frase que resume el estado de ánimo de quienes resisten desde adentro: «Ojalá y este calvario sirva para algo. ¡Que la noche no sea eterna!».
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