
Guardias de la Prisión Provincial de Holguín propinaron una brutal paliza al preso político Roilán Álvarez Rensoler, de 41 años, que le dejó los brazos fracturados y heridas en la cabeza, según denunció su hermana a Radio Martí el viernes.
La agresión ocurrió presuntamente como castigo por negarse a vestir el uniforme reglamentario del penal, una forma de resistencia que el activista mantiene de manera sistemática desde su detención.
Ariana Álvarez, hermana del preso político, explicó que se personó en el penal el jueves para obtener información y que fue otro recluso del mismo destacamento quien le relató lo sucedido: «Santiago, fracturaron los brazos, tiene heridas en el cuerpo, la mayoría de los golpes fueron en la cabeza, pero no dejan verlo, nada, nada, nada, nada».
Las autoridades del penal impiden a la familia ver a Roilán directamente, algo que su hermana interpreta como una señal de la gravedad de las lesiones: «Yo sé que la razón por qué no dejan verlo es la condición en la que se encuentra mi hermano».
Según el relato de Ariana, los guardias intentaron ponerle el uniforme a la fuerza y lo esposaron antes de golpearlo. El preso respondió verbalmente, llamando «asesinos» a sus agresores, pero no intentó atacarlos físicamente: «Él no intentó hacerle nada a ellos, solamente defenderse con su boca porque no podía contra todo lo que estaban haciendo».
Álvarez Rensoler, miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y promotor de la iniciativa Cuba Decide, fue detenido el 30 de enero de 2026 en el municipio de Mella, provincia de Santiago de Cuba.
El régimen le imputa el delito de propaganda contra el orden constitucional por realizar pintadas antigubernamentales en Holguín y por dañar una valla con la imagen de Fidel Castro en la localidad de Birán.
Desde su arresto, mantiene una postura de resistencia que va más allá de rechazar el uniforme: tampoco acepta la comida de la prisión. «Él de hecho se alimenta cada 15 días cuando nosotros vamos que le llevamos el alimento», confirmó su hermana.
Esta actitud de protesta ya le había costado caro antes. Tras realizar una huelga de hambre de cerca de 49 días, sufrió un paro cardiorrespiratorio el 19 de marzo de 2026 y tuvo que ser reanimado con desfibrilador en el Hospital «Lucía Íñiguez Landín» de Holguín.
Ese mismo día, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió medidas cautelares mediante la Resolución 19/26, exigiendo al Estado cubano garantías para su vida e integridad física, una resolución que el régimen ha ignorado.
La golpiza de esta semana no es el único abuso documentado en lo que va de año. En mayo, guardias de la misma prisión amenazaron con fusilarlo si Estados Unidos realizaba una intervención militar en Cuba.
El caso de Álvarez Rensoler se enmarca en un patrón de violencia sistemática contra presos políticos cubanos: en lo que va de 2026, otros activistas de UNPACU han sufrido golpizas similares en distintos penales del país, mientras Prisoners Defenders registraba 1,281 presos políticos en Cuba a finales de mayo, una cifra récord.
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