
Meliá Hotels International anunció este martes que pondrá fin a la totalidad de sus operaciones en Cuba a partir del próximo viernes 24 de julio de 2026, cerrando los 34 establecimientos que gestionaba en la isla tras 36 años de presencia ininterrumpida.
La decisión fue comunicada formalmente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España a través de su filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo, y abarca el cese completo del uso de marcas autorizadas, la actividad receptiva y la cadena de suministro local.
El comunicado oficial y sus razones
En el texto remitido al regulador bursátil, la compañía de la familia Escarrer fue explícita sobre los motivos:
«Esta decisión es consecuencia de las importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que han afectado persistentemente, y siguen afectando, al entorno en ese país, impidiendo de hecho y legalmente un nivel mínimo de estabilidad operativa en sus actividades».
El comunicado también garantizó una salida ordenada:
«Ilha Bela continuará implementando los procesos necesarios para asegurar una transición ordenada, adoptando las medidas requeridas para minimizar el impacto del cese de sus servicios, así como implementando protocolos para asegurar una comunicación transparente con empleados, proveedores y clientes».
Importante aclarar que la partida de Meliá no implica necesariamente que los hoteles dejen de funcionar: los inmuebles pertenecen a entidades estatales cubanas, que podrían continuar operándolos bajo otra gestión.
Un proceso de retirada que venía de lejos
Esta decisión culmina un proceso iniciado el 3 de junio, cuando Meliá anunció el cese en 15 hoteles vinculados a GAESA, el conglomerado militar del régimen cubano, en respuesta a la Orden Ejecutiva 14404 firmada por Donald Trump el 1 de mayo de 2026.
Esa orden designó a GAESA como entidad sancionada y fijó el 5 de junio como plazo para que empresas extranjeras cortaran vínculos con el grupo, bajo amenaza de quedar excluidas del sistema financiero estadounidense.
El golpe definitivo llegó el 13 de julio, cuando la administración Trump amplió las sanciones al Ministerio de Turismo de Cuba y a nueve entidades estatales adicionales, eliminando cualquier margen de maniobra para que Meliá mantuviera sus hoteles restantes.
En ese momento, el propio director ejecutivo de Meliá, Gabriel Escarrer Jaume, admitió la incertidumbre:
«No lo sé, la verdad es que no sabemos qué va a pasar. Estamos siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado norteamericano».
El derrumbe del turismo cubano como telón de fondo
La salida de Meliá se produce en el peor momento para el sector turístico de la isla.
En 2025, Cuba recibió apenas 1.81 millones de visitantes internacionales, el mínimo desde 2002 y menos de la mitad del récord de 4.7 millones registrado en 2018.
La ocupación hotelera se desplomó al 18,9% ese mismo año.
En el primer cuatrimestre de 2026, la situación empeoró aún más: solo 328,608 turistas llegaron a la isla, una caída superior al 50% en relación con el mismo período del año anterior.
Meliá ya operaba al 50% de su capacidad en el primer trimestre de 2026, con varios hoteles cerrados por la crisis energética, la escasez de combustible y el desplome de la demanda.
En julio, apenas entre cuatro y cinco establecimientos seguían activos.
Una salida en cadena del sector hotelero
Meliá no es la única cadena que abandona Cuba.
Iberostar dejó de gestionar 12 de sus 18 hoteles vinculados a GAESA desde el 1 de junio, mientras que la canadiense Blue Diamond Resorts confirmó su salida definitiva el 31 de mayo, afectando 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones.
Las pérdidas totales de empresas españolas en Cuba se estiman entre 80 y 100 millones de euros.
El régimen de Miguel Díaz-Canel ha amenazado con demandas por incumplimiento contractual, pero Meliá se defiende amparándose en el Estatuto de Bloqueo de la Unión Europea, vigente desde 1996, que prohíbe a empresas europeas acatar sanciones extraterritoriales estadounidenses.
Pese al sombrío panorama, Escarrer Jaume no cerró la puerta a un eventual retorno cuando fue preguntado sobre si Cuba tiene futuro turístico: «Yo creo que sí, sin lugar a dudas».
Preguntas Frecuentes sobre la Salida de Meliá de Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Meliá ha decidido abandonar sus operaciones en Cuba?
Meliá ha decidido abandonar sus operaciones en Cuba debido a importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que han afectado persistentemente su entorno en el país. Las sanciones impuestas por la administración Trump contra GAESA, el conglomerado militar cubano que controla gran parte del turismo en la isla, han sido un factor determinante en esta decisión.
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¿Qué implicaciones tiene la salida de Meliá para el turismo en Cuba?
La salida de Meliá se produce en un momento crítico para el turismo cubano, que ya enfrentaba un declive significativo. En 2025, Cuba recibió solo 1,81 millones de visitantes internacionales, el mínimo desde 2002. La retirada de Meliá, junto con otras cadenas hoteleras, agrava aún más la crisis del sector, que es una de las principales fuentes de divisas del país.
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¿Qué pasará con los hoteles que Meliá operaba en Cuba?
Los hoteles que Meliá operaba en Cuba no necesariamente dejarán de funcionar. Los inmuebles pertenecen a entidades estatales cubanas, que podrían continuar operándolos bajo otra gestión. Sin embargo, el cambio en la administración podría afectar la calidad de los servicios ofrecidos.
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¿Qué otras cadenas hoteleras han abandonado Cuba recientemente?
Además de Meliá, Iberostar y Blue Diamond Resorts también han abandonado Cuba. Iberostar dejó de gestionar 12 de sus 18 hoteles vinculados a GAESA, y Blue Diamond Resorts confirmó su salida definitiva, afectando 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones, debido a las sanciones estadounidenses.
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