Grandes bancos celebran que Meliá abandone Cuba: «Elimina un foco de incertidumbre»

Hotel Meliá Internacional, Cuba © Meliá Cuba
Hotel Meliá Internacional, Cuba Foto © Meliá Cuba

En los mercados financieros, las empresas se valoran no solo por lo que ganan, sino también por los riesgos que asumen. En el caso de Meliá Hotels International, varios de los principales bancos europeos consideran que abandonar Cuba mejora las perspectivas de la compañía y la hace más atractiva para los inversores.

El portal especializado Reportur citó declaraciones de expertos e informes de grandes bancos asegurando que la decisión de abandonar Cuba revaloriza a la compañía española Meliá.

Deutsche Bank es la entidad más optimista. Mantiene a Meliá como su única recomendación de compra entre todas las cadenas hoteleras europeas que tiene en su radar, con un precio objetivo de 13 euros por acción.

Banco Sabadell va más allá en su diagnóstico y explica con claridad por qué la salida de la isla es una buena noticia para la empresa española.

Según los expertos, la presencia de Meliá en Cuba era «un foco de incertidumbre que llevaba años penalizando al grupo, e incluso para 2026 la contribución en las cuentas iba a ser prácticamente nula».

El consenso de mercado recogido por Bloomberg respalda esa lectura. Desde los niveles actuales, en torno a los 10 euros por acción, los analistas prevén una revalorización del 12% para Meliá, con un 60% de consejos de compra y solo dos recomendaciones de venta entre los aproximadamente quince expertos que siguen el valor.

Sabadell también señala que está «evaluando el impacto financiero, que podría incluir un deterioro contable de sus activos en Cuba», y que los detalles se conocerán cuando la cadena publique sus resultados del primer semestre de 2026, previstos para el cierre de mercado del 30 de julio.

La presión de Trump forzó la salida de las hoteleras españolas

La crisis económica, los apagones, la escasez de alimentos e insumos, las críticas a los malos servicios hoteleros y la caída sostenida del turismo en Cuba tenía a Melía con pérdidas en la isla, pero el punto de inflexión fue la Orden Ejecutiva 14404, firmada por la administración Trump el 1 de mayo de 2026.

El gobierno estadounidense designó formalmente entre los sancionados a GAESA —el conglomerado militar cubano que controla el turismo a través de Gaviota— y fijó el 5 de junio como plazo para que las empresas extranjeras rompieran sus vínculos con el régimen.

El 13 de julio, nuevas sanciones del Tesoro de EE.UU. incluyeron al Ministerio de Turismo cubano, cerrando definitivamente el margen legal para operar con grupos como Cubanacán y Gran Caribe.

Ante ese escenario, Iberostar y Barceló siguieron a Meliá y abandonaron Cuba en una salida en cascada entre junio y julio de 2026.

Iberostar dejó sus 18 hoteles vinculados a Gaviota y Barceló cerró sus establecimientos en Varadero. Las pérdidas estimadas para el conjunto de las empresas españolas se sitúan entre 80 y 100 millones de euros.

Meliá llevaba 36 años operando en Cuba y llegó a gestionar 34 hoteles con 14,053 habitaciones. La compañía anunció el martes su salida total, efectiva desde este viernes. En el primer trimestre de 2026 operaba con el 50% de su capacidad cerrada en la isla y una ocupación media del 34,1%, lo que hacía inviable el negocio mucho antes de que las sanciones lo sellaran definitivamente.

El cambio de percepción en los mercados es revelador. La extensa red hotelera de Meliá en Cuba, que durante años fue considerada una fortaleza, en este último quinquenio se convirtió en un lastre regulatorio, operativo y financiero.

¿Entrarán las cadenas estadounidenses?

La salida de las compañías hoteleras españolas deja un vacío en la gestión turística de la isla. La atención del sector se desplaza ahora hacia las grandes cadenas estadounidenses.

Marriott, Hilton, Hyatt y Wyndham son mencionadas como potenciales operadoras en Cuba si cambia el marco político y regulatorio, según medios especializados.

No sería la primera vez: Marriott gestionó el Four Points by Sheraton en La Habana entre 2016 y 2020, hasta que el Departamento del Tesoro canceló su licencia.

Ese precedente marca el camino que podría repetirse si la política de Washington hacia Cuba da un giro en los próximos meses.

Mientras tanto, la conectividad aérea es otro punto clave que genera debate y atención. Desde el viejo continente se han reducido los viajes a Cuba. Air Europa opera vuelos a la isla e Iberia contempla retomar sus rutas en otoño, señales de que el interés comercial no ha desaparecido, aunque el control del negocio hotelero podría pasar, en el futuro, a manos norteamericanas.

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