
Residentes de la calle 15 entre 227 y 230, en el barrio de La Cumbre, Versalles, Matanzas, acumulan más de 104 horas —más de cuatro días— sin electricidad ni agua potable por culpa de un cable partido en el poste de su cuadra que nadie ha ido a reparar.
La denuncia fue publicada este sábado por la periodista Yuni Moliner en su perfil de Facebook, quien recibió el testimonio directamente de una vecina afectada.
Según relató Moliner, la avería ocurrió hace cuatro días cuando se partió un cable en el poste de la calle 15. «No hablamos de un transformador que puede demorar en reponerse más de 40 días... es un cable», subrayó la periodista para dimensionar la gravedad de la inacción.
Los vecinos realizaron el reporte a la Empresa Eléctrica de Matanzas, pero al día siguiente les informaron que había sido cancelado porque, según la empresa, la dirección estaba mal consignada.
Volvieron a reportar la avería y se les asignó el número de reporte 22557. Desde entonces llaman a diario, pero ninguna brigada ha aparecido por la zona.
La última respuesta que recibieron del operador del número oficial 18888 fue que trasladaría el caso a Atención a la Población. El problema: esa oficina no trabaja el fin de semana ni el lunes, que es feriado, por lo que la atención no llegaría hasta el martes como mínimo.
En la práctica, una avería tan elemental como un cable roto puede dejar a una cuadra entera sin luz ni agua durante más de una semana sin que el sistema reaccione.
Mientras el resto de Versalles recibe apenas pequeños intervalos de corriente y agua, los vecinos de esa cuadra específica no han podido tener ni un minuto de electricidad.
Y sin electricidad, tampoco hay agua, porque los sistemas de bombeo que abastecen a Versalles, la Zona Industrial y Pueblo Nuevo dependen del fluido eléctrico para funcionar.
El caso no es aislado. Moliner señaló que hace pocas semanas participó en una reunión donde se analizaron los reportes de quejas a la Empresa Eléctrica de Matanzas: solo en el municipio cabecera, la cifra superaba los 200 reportes pendientes, entre cables caídos, transformadores averiados y otras situaciones sin resolver.
En julio, circuitos cercanos a la sede del PCC y el Gobierno Provincial llegaron a acumular 87 horas consecutivas sin electricidad. Y apenas el 6 de julio se registró el tercer apagón total de Cuba en 2026, que dejó sin luz a unos 9,6 millones de personas.
El patrón que describe Moliner se repite una y otra vez: avería puntual, reporte cancelado o ignorado, vecinos que llaman sin respuesta y burocracia que bloquea la atención de emergencias fuera del horario laboral.
En junio, vecinos de Ceiba Mocha llevaron una semana sin electricidad por un transformador averiado; en julio, unas 80 familias del circuito de Frutas Selectas llevaban días sin luz por un fusible dañado.
La periodista cerró su denuncia con una frase que escuchó en aquella reunión y que, a su juicio, resume todo: «No se puede seguir actuando como si la situación fuera otra. Hay que buscar alternativas y la empresa eléctrica tiene que actuar acorde a los tiempos».
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