Dos videos difundidos esta semana muestran a niños cubanos vendiendo frutas y otros empujando una carretilla con aguacates por las calles de La Habana, además de asegurar que trabajan para ayudar a sus familias en medio de la crisis económica.
Uno de los videos publicados en Facebook por el activista Maykel Chapotín, muestran a dos niños sentados sobre una tela en un parque ofreciendo aguacates y mangos a los transeúntes.

La segunda grabación capta el momento cuando tres menores de edad empujan una carretilla por una calle habanera. Lejos de tratarse de un juego, se escucha a los protagonistas vocear la venta de aguacates.
"Mi mamá está en casa enferma hago esto para ayudarla y comprar las cosas para la escuela. Mi Cuba dueles", destacó Chapotín en la publicación.
En uno de los comentarios, el propio Chapotín enfatizó la respuesta dada por uno de los infantes: "Uno de ellos me dice que su mamá está enferma y tiene que ayudarla".
Su testimonio resume una realidad que se repite cada vez con mayor frecuencia en distintas provincias del país y que las autoridades continúan minimizando pese a la creciente evidencia.
Las imágenes difundidas por Chapotín provocaron numerosas reacciones de indignación. "Considero que no podemos perder la visión de que los niños merecen vivir sus etapas con la ingenuidad y la dulzura que merecen. No son ellos los que tienen por ningún concepto que tener que obligaciones para salir a buscar el sustento de las familias por muy crítica que esté la situación.Donde están los padres que deben estar ahí? Nada justifica el trabajo infantil", argumentó una ciudadana en los comentarios.
Los dos videos superaron las 10,000 reproducciones y generaron decenas de reacciones en redes sociales. Sin embargo, las escenas no constituyen un caso aislado.
Desde 2023 se han documentado decenas de episodios de menores vendiendo torticas, refrescos, huevos, polvorones, coquitos y otros productos en La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey, Sancti Spíritus y otras localidades.
En la mayoría de los casos, los propios niños aseguran que trabajan para ayudar a madres enfermas o familias sin ingresos suficientes.
El caso más reciente ocurrió días atrás, cuando la activista Yureibys Torresilla compró los 38 dulces que vendía Emmanuel, un niño de Sancti Spíritus que recorre las calles comercializando los productos elaborados por su madre.
Antes, trascendió la historia de Jordi, un menor de 11 años captado recogiendo latas de madrugada en Camagüey para contribuir al sustento de su hogar.
Las cifras también reflejan el deterioro de la situación. El Observatorio Cubano de Conflictos registró 71 denuncias relacionadas con trabajo y mendicidad infantil durante 2025.
Ese mismo año, el propio Gobierno reconoció que cerca de 200,000 niños y adolescentes se encontraban en situación de vulnerabilidad o riesgo.
La precariedad también alcanza la alimentación y las condiciones de vida de la infancia. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó en noviembre de 2025 que 9 % de los niños cubanos sufría pobreza alimentaria severa.
En junio, el Food Monitor Program alertó que la crisis alimentaria en Cuba está empujando a niños, niñas y adolescentes a asumir tareas de supervivencia que corresponden a los adultos, disfrazadas socialmente como simple «ayuda familiar.
La expansión de estos casos contrasta con la legislación vigente. La Constitución, el Código de Trabajo y la Ley 178 de 2025 prohíben el trabajo de menores de 17 años. No obstante, las imágenes que circulan desde distintos puntos del país muestran una realidad cada vez más difícil de ocultar.
La contradicción alcanzó uno de sus puntos más visibles en junio, cuando la Unión de Jóvenes Comunistas afirmó, con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que "gracias a la Revolución, el trabajo infantil no es una realidad en nuestro país". La declaración provocó una avalancha de testimonios y videos que mostraban precisamente lo contrario.
Incluso, el gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció en abril de 2025 la existencia del problema, aunque sin anunciar medidas estructurales para revertirlo.
Mientras tanto, la crisis continúa empujando a más menores a las calles, donde cambian el tiempo de estudio y de juego por jornadas de trabajo para contribuir a la supervivencia de sus familias.
Preguntas Frecuentes sobre el Trabajo Infantil en Cuba y la Crisis Económica
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué hay niños trabajando en las calles de Cuba?
La presencia de niños trabajando en las calles de Cuba se debe a la grave crisis económica que atraviesa el país. Muchos menores se ven obligados a salir a vender productos para ayudar a sus familias porque la situación económica ha deteriorado el sustento familiar y los ingresos no son suficientes. Además, la inflación y el desempleo han intensificado esta problemática.
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¿Qué productos venden los niños cubanos en las calles?
Los niños cubanos venden una variedad de productos, como aguacates, mangos, torticas, refrescos, huevos, polvorones, coquitos y dulces. Estos productos son elaborados o recolectados con la intención de obtener ingresos para sus familias, a menudo en situaciones de vulnerabilidad económica.
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¿Qué dice la legislación cubana sobre el trabajo infantil?
La legislación cubana, específicamente la Constitución, el Código de Trabajo y la Ley 178 de 2025, prohíben el trabajo de menores de 17 años. Sin embargo, la realidad económica ha hecho que estas normas no se cumplan completamente, y muchos niños se ven obligados a trabajar para ayudar a sus familias.
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¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a la crisis del trabajo infantil?
A pesar de la evidencia y denuncias crecientes, el gobierno cubano ha minimizado la existencia del trabajo infantil, y las declaraciones oficiales han sido contradictorias. Aunque en 2025 el presidente Díaz-Canel reconoció el problema, no se han implementado medidas estructurales efectivas para abordarlo.
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¿Cómo afecta la crisis económica a la alimentación infantil en Cuba?
La crisis económica en Cuba ha provocado que muchos niños sufran de pobreza alimentaria severa, consumiendo solo dos de los ocho grupos alimenticios esenciales para su desarrollo. La inflación y la escasez de alimentos han agravado esta situación, y muchas familias luchan para proporcionar suficiente comida a sus hijos.
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