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La Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC) publicó el pasado 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, un mensaje en Facebook asegurando que «gracias a la Revolución, el trabajo infantil no es una realidad en nuestro país», mientras señalaba que en «otros países, millones de niños y niñas siguen siendo explotados».
La publicación, acompañada de la imagen de un niño cargando un fardo de plantas, desató una avalancha de respuestas indignadas de cubanos que contradijeron el mensaje oficial con testimonios directos de lo que ven a diario en sus calles.
«En Cuba los hay pidiendo dinero o lavando parabrisas en semáforos. Los hay vendiendo pan, vendiendo refrescos de paquetico, pidiendo botarle la basura a los vecinos por algo, y los que más hay son los que no van a la escuela luego de una noche calurosa sin electricidad y con solo un pan con algo como cena», escribió el usuario Yordy Cha Cal.
Iran Capote resumió el sentir generalizado: «Hay que tener la cara muy pelá o una desconexión muy grande de la realidad del país. Caminen por las calles para que vean a niños pidiendo dinero o vendiendo cosas para ayudar a la economía familiar».
Indira Rionda fue más directa: «Miles de niños están trabajando y recogiendo materia prima en los basureros. La infancia está sumida en una cruel miseria».
Varios usuarios recordaron además las históricas «escuelas al campo», programa del propio régimen que enviaba a estudiantes de secundaria y preuniversitario a trabajar en labores agrícolas durante semanas.
«Y las escuelas al campo de los niños de secundaria durante 45 días, recogiendo café, papas, materia prima, y los del pre que obligaban a trabajar en el campo diariamente. ¿Esos no eran niños?», preguntó Javier Cayon.
La contradicción del mensaje de la UJC resulta aún más evidente porque el propio presidente Miguel Díaz-Canel admitió en abril de 2025 la existencia del fenómeno: «Siempre nos hemos sentido orgullosos, porque la Revolución las eliminó, y no podemos dejar que en esta etapa de crisis económica, eso prolifere: los menesterosos, los mendigos, pordioseros, el trabajo informal con niños, el asedio a turistas».
A finales de 2024, el propio gobierno reconoció que casi 200 mil niños y adolescentes se encontraban en situación de vulnerabilidad o riesgo, y que unos 9 mil menores de hasta seis años estaban en «situación social compleja».
Apenas dos días antes de la publicación de la UJC, un niño de 10 años salía a vender coquitos en la calle para contribuir al sustento de su madre y tres hermanos.
En mayo, se reportaron los casos de un adolescente de 14 años buscando trabajo para ayudar a su mamá y un menor de 13 años chapeando patios.
El usuario Manuel Alejandro Studyo aportó otro testimonio concreto: «En mi barrio hay niños de seis y ocho años que trabajan por botar basura».
Yeny Calderón sintetizó la realidad con una frase que recorrió los comentarios: «Los niños en Cuba dejan de ser niños a los 7 años, que es cuando les quitan la leche, y no tienen derecho a soñar porque en un país donde no se duerme no se puede soñar».
El trabajo infantil se expande en Cuba impulsado por la crisis económica, el envejecimiento poblacional y el éxodo migratorio que deja a familias sin adultos proveedores, con el 89% de los hogares cubanos en situación de pobreza extrema según reportes de 2025.
Preguntas frecuentes sobre el trabajo infantil en Cuba y la realidad socioeconómica
CiberCuba te lo explica:
¿Existe trabajo infantil en Cuba?
Contrario a las afirmaciones de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), sí existe trabajo infantil en Cuba. Numerosos testimonios de cubanos en redes sociales contradicen la declaración oficial, señalando que muchos niños trabajan en la calle para ayudar a sus familias debido a la crisis económica. La situación se agrava por la falta de oportunidades y el empobrecimiento generalizado.
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¿Cómo afecta la crisis económica a los niños en Cuba?
La crisis económica en Cuba ha llevado a que muchos niños trabajen para contribuir al sustento familiar. La escasez de alimentos, medicinas y recursos básicos, junto con los apagones, afecta gravemente a la calidad de vida y el desarrollo de los menores en la isla. Además, el envejecimiento poblacional y el éxodo migratorio han dejado a muchas familias sin adultos proveedores, aumentando la vulnerabilidad de los niños.
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¿Cuál es la postura del gobierno cubano sobre el trabajo infantil?
El gobierno cubano oficialmente niega la existencia de trabajo infantil. A pesar de esto, el propio presidente Miguel Díaz-Canel ha reconocido indirectamente el fenómeno al admitir problemas como el trabajo informal con niños y la mendicidad. La contradicción entre el discurso oficial y la realidad es evidente, según reportes y testimonios ciudadanos.
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¿Qué papel juega la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la narrativa oficial sobre la situación de los niños en Cuba?
La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) difunde la narrativa oficial que niega el trabajo infantil. Publicaciones de la UJC intentan proyectar una imagen de bienestar y progreso gracias a la Revolución, a pesar de la crisis que azota al país. Sin embargo, esta narrativa es frecuentemente desmentida por ciudadanos que muestran la dura realidad a través de testimonios y críticas en redes sociales.
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¿Qué impacto tiene la situación económica en la educación de los niños cubanos?
La situación económica afecta negativamente la educación de los niños cubanos. Las condiciones de vida, como los apagones y la falta de alimentos, dificultan el acceso a una educación adecuada. Además, muchos niños deben trabajar o realizar otras actividades para ayudar a sus familias, lo que interfiere en su asistencia y rendimiento escolar.
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