
Una plaga de chinches avanza por distintos barrios de La Habana, donde colchones y sofás infestados aparecen abandonados en esquinas y los vecinos han comenzado a quemar muebles en plena calle para evitar que los insectos invadan sus hogares, según un reportaje del medio independiente 14ymedio.
La situación no es nueva en Cuba, pero sí lo es su llegada con esta intensidad a la capital. Desde 2023, los primeros brotes se registraron en Santiago de Cuba, donde las propias autoridades admitieron no tener recursos para combatirlos. Después vinieron Sancti Spíritus y Holguín, y ahora La Habana enfrenta lo que muchos residentes describen como una invasión silenciosa que avanza de mueble en mueble, de edificio en edificio.
Gerardo, un vecino de Lawton de 78 años, relata que jamás había visto una chinche hasta que las encontró por centenas escondidas en las costuras de su sofá. «Cuando pensaba que estar sin electricidad, sin agua y sin conexión sería lo peor… hoy descubrimos que tenemos chinches en la casa. ¡Chinches! Lo más horrible que nos pueda ocurrir en estos momentos», lamenta. Tuvo que deshacerse del sofá y de su colchón, y apunta a los desperdicios acumulados frente a su edificio como el origen probable de la infestación: «Al parecer fueron los causantes de que la plaga llegara a nuestra casa».
En El Vedado, la reacción vecinal fue más drástica. Ana María describe cómo un grupo de residentes prendió fuego a un basurero tras arrojar allí dos colchones infestados: «La gente tenía miedo de que se les metieran dentro de la casa, así que le pegaron candela». El humo tóxico de espuma, telas y plástico se suma al aire ya deteriorado de una ciudad donde quemar basura se ha vuelto costumbre ante el colapso de la recogida de desechos.
Quienes buscan soluciones se topan con un callejón sin salida. Un vendedor de insecticidas en el mercado de Tulipán admite que la demanda se ha disparado, pero que su oferta no alcanza: «En estos días ha llegado mucha gente preguntando si tengo veneno contra las chinches, pero yo solo vendo para hormigas y cucarachas». Y añade el nudo del problema: «Para librarse de esa plaga se necesita mucha higiene, lavar la ropa de cama a altas temperaturas, pero aquí casi nadie puede hacerlo porque cuando no falta la luz entonces falta el agua».
Las condiciones estructurales hacen casi imposible frenar la expansión. Desde febrero de 2026, apenas 44 de los 106 camiones recolectores de La Habana estaban operativos por falta de diésel y deterioro mecánico, dejando sin recoger hasta 23,814 m³ de basura diaria. Los apagones de hasta 20 horas impiden lavar ropa a temperaturas que destruyan huevos y larvas, medida clave para eliminar la plaga. Para colmo, estudios cubanos han documentado que las cepas locales de chinches presentan alta resistencia a la cipermetrina, el único insecticida disponible en el país, con factores de resistencia de hasta 21,6.
La plaga ya había golpeado antes a centros de salud y servicios públicos. En el Hospital Materno de Matanzas se denunció una grave infestación en junio, exponiendo a embarazadas y recién nacidos. Una madre de Bauta, en Artemisa, relató que tuvo que quemar su colchón tras aplicar cipermetrina sin ningún resultado. En abril, autoridades de Antilla, Holguín, reconocieron que Cuba lleva al menos dos años enfrentando una plaga de alcance nacional que ha afectado hospitales, hogares de ancianos, escuelas, hoteles y viviendas.
El Ministerio de Salud Pública no ha emitido ninguna respuesta oficial documentada ante la crisis. Gerardo lo resume con amargura: «La Habana, la Isla entera, es un inmenso basural».
Preguntas Frecuentes sobre la Plaga de Chinches en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de la plaga de chinches en La Habana?
La Habana enfrenta una invasión silenciosa de chinches que avanza de mueble en mueble, de edificio en edificio. Esto se debe a la falta de recursos para combatir la plaga y las condiciones estructurales de la ciudad que impiden frenarla, como la falta de camiones recolectores y los apagones que dificultan el lavado de ropa a altas temperaturas.
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¿Por qué es tan difícil controlar la plaga de chinches en Cuba?
La dificultad para controlar la plaga de chinches en Cuba se debe a varios factores. Las chinches han desarrollado una alta resistencia a la cipermetrina, el único insecticida disponible en el país, y hay una escasez generalizada de productos para el control de plagas. Además, la falta de recursos para mantener una higiene adecuada y las condiciones estructurales deficientes complican aún más la situación.
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¿Qué medidas están tomando los residentes en La Habana para enfrentar la plaga de chinches?
Los residentes han recurrido a medidas desesperadas, como quemar muebles infestados y colchones en las calles, para evitar que los insectos invadan sus hogares. Esto se debe a la falta de respuestas y recursos por parte de las autoridades para combatir la plaga de manera efectiva.
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¿Qué papel juegan las condiciones higiénicas en la propagación de las chinches en Cuba?
Las deficientes condiciones higiénicas contribuyen significativamente a la propagación de la plaga. La acumulación masiva de basura en las calles, la falta de recolección de desechos y la quema de basura a cielo abierto empeoran la situación, creando un entorno propicio para la proliferación de chinches y otros vectores de enfermedades.
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¿Qué impacto tiene la plaga de chinches en la salud pública en Cuba?
La plaga de chinches supone un grave riesgo para la salud pública, ya que las picaduras causan irritaciones, reacciones alérgicas e insomnio. Además, la falta de medidas efectivas para controlar la plaga podría agravar la situación sanitaria en el país, ya afectado por otros problemas como el dengue y la acumulación de desechos.
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