
El activista y periodista independiente Guillermo del Sol Pérez, integrante de Cuba Decide, lleva 42 días en huelga de hambre en su vivienda de Santa Clara, según reportó la organización Cubalex el miércoles.
Su estado de salud es crítico y los médicos que lo atienden advierten que podría colapsar en cualquier momento, señala la publicación.
La protesta, iniciada el 19 de junio, exige la liberación del preso político del 11J Leonel Tristá García y de otros 17 prisioneros políticos de Villa Clara.
El régimen cubano no ha respondido a ninguna de esas demandas, señala Cubalex.
Personas cercanas al activista han informado que Del Sol presenta crisis de diabetes e hipertensión, pérdida significativa de peso y signos de deshidratación.
Los médicos que lo visitan han señalado que sus reservas físicas están prácticamente agotadas, aunque él se mantiene firme en la protesta.
Uno de los detonantes directos de la huelga fue la revocación de la licencia extrapenal de Leonel Tristá, quien había sido excarcelado en enero de 2025 como parte de las liberaciones anunciadas por el régimen.
En junio de 2026, las autoridades ordenaron su reingreso a la prisión de Guamajal, en Villa Clara, donde deberá cumplir el resto de una condena de ocho años impuesta por participar en las protestas del 11 de julio de 2021.
La huelga también fue precedida por la detención arbitraria del propio Del Sol a manos de agentes de la Seguridad del Estado, quienes lo acusaron de robar una motorina de la que el activista posee documentación legal.
Los 42 días transcurridos representan un umbral especialmente peligroso para Del Sol, quien ya vivió una situación similar en 2019.
Aquella vez, al superar los 40 días de ayuno, sufrió un desmayo con una presión arterial de 160/100 y fue trasladado de urgencia al Hospital Arnaldo Milián Castro de Santa Clara. Agentes del gobierno lo expulsaron del hospital y lo devolvieron a su casa, confiscándole los teléfonos a él y a su hijo.
Esa huelga de 2019 duró en total 55 días —la más larga de su historial hasta ahora— y fue iniciada para exigir el fin de la política de «regulados» que impedía a su hijo Adrián del Sol Alfonso salir del país. Según Memory of Nations, Del Sol acumula 14 huelgas de hambre a lo largo de su trayectoria como activista.
La huelga actual se desarrolla en su domicilio, lo que, según Cubalex, le otorga mayor visibilidad nacional e internacional y dificulta que las autoridades la califiquen formalmente como un acto de indisciplina carcelaria.
Sin embargo, este tipo de protestas suele desencadenar otros mecanismos de represión: vigilancia permanente sobre la vivienda, corte del servicio de internet y cerco policial para impedir visitas de familiares o periodistas.
El contexto de la huelga refleja la situación general de los presos políticos en Cuba. En abril de 2026, Justicia 11J denunció 775 presos políticos en la isla, 338 de ellos vinculados a las protestas del 11J.
El indulto masivo de ese mismo mes, que benefició a más de 2,000 reclusos, excluyó expresamente a los condenados por «delitos contra la autoridad», la categoría que el régimen utiliza para encarcelar a manifestantes.
En 2019, al borde del colapso físico, Del Sol declaró: «No sé qué planes tiene Raúl Castro conmigo, pero yo asumo el reto, y voy a llegar hasta las últimas consecuencias, hasta que no haya más regulados en Cuba, o hasta que deje mi vida en el empeño».
Siete años después, con 42 días sin comer y el régimen sin ceder, esa determinación vuelve a ponerse a prueba.
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