
El Departamento de Estado de Estados Unidos retuiteó desde su cuenta oficial en X el análisis publicado por The Federalist sobre el informe cubano, destacando cómo el régimen de Fidel Castro transformó el marxismo-leninismo soviético en un «tercermundismo» diseñado para exportar la revolución hacia el interior de Occidente, incluido Estados Unidos.
El documento en cuestión es un informe de 100 páginas titulado «Cuba: La Capital del Comunismo del Siglo XXI», publicado el 20 de julio por la administración Trump. Según el texto, Cuba ha servido como «el corazón palpitante de un nuevo y distinto tipo de marxismo, forjado en torno a un resentimiento dominante y un odio fundamental hacia Estados Unidos y Occidente».
El análisis de The Federalist, que el Departamento de Estado amplificó como posicionamiento oficial, explica que la revolución cubana de 1959 marcó un giro ideológico al incorporar a las naciones colonizadas del Sur Global como nuevo «proletariado oprimido» en la lucha contra las potencias occidentales.
El informe recoge que en 1966 Castro convocó la Conferencia Tricontinental en La Habana para articular movimientos marxistas de África, Asia y América Latina, con el objetivo declarado de provocar «dos, tres o muchos Vietnams».
Desde 1959, el régimen cubano entrenó guerrilleros, revolucionarios y terroristas de todo el Tercer Mundo y desplegó asesores militares en Venezuela, El Salvador y Yemen, entre otros países. El documento también detalla cómo Cuba contribuyó a llevar al poder al régimen socialista de Hugo Chávez en Venezuela en 1999, lo que le garantizó acceso a los recursos petroleros venezolanos.
En el frente de inteligencia, el informe expone las operaciones de la Dirección de Inteligencia (DI) cubana, que logró infiltrar el gobierno estadounidense con agentes en el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y la CIA.
Dentro de Estados Unidos, el documento señala que Cuba apoyó activamente al grupo terrorista estudiantil Weather Underground —responsable de atentados en el Capitolio y el Pentágono durante los años setenta— y organizó las Brigadas Venceremos, viajes a Cuba donde activistas estadounidenses recibían entrenamiento para desestabilizar el país desde adentro.
El informe también vincula al régimen cubano con el fomento del conflicto racial, al respaldar a los Panteras Negras, el Ejército de Liberación Negra y figuras como Stokely Carmichael y Eldridge Cleaver. Cuba llegó a dar refugio a Assata Shakur, condenada por el crimen de un policía, quien huyó a la isla en 1984 y fue recibida como «mártir», donde vivió hasta su muerte en 2025.
Entre los actores contemporáneos, el documento vincula a organizaciones como Antifa, el People's Forum y el National Lawyers Guild con los objetivos del régimen cubano de subvertir a Estados Unidos.
El Congreso citó el martes pasado a The People's Forum, BreakThrough News y Tricontinental: Institute for Social Research para investigar sus presuntos vínculos con La Habana y posibles violaciones de la ley de registro de agentes extranjeros (FARA).
El Departamento de Justicia y el Tesoro investigan a más de 145 organizaciones pro-Cuba con ingresos conjuntos de alrededor de 1,000 millones de dólares anuales.
El informe se enmarca en la estrategia de presión máxima de la administración Trump, que desde enero de 2026 ha acumulado más de 240 sanciones contra el régimen cubano e impuso un cerco marítimo para impedir la importación de petróleo a la isla.
La captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 eliminó además uno de los principales aliados de Cuba en la región y cortó el flujo de crudo venezolano hacia La Habana.
The Federalist concluye que «sancionar a entidades cubanas como patrocinadores estatales del terrorismo abre nuevas vías para investigar y clausurar a sus filiales en Estados Unidos», una postura que el Departamento de Estado hizo suya al amplificar el artículo desde su cuenta oficial.
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