
El Tribunal Supremo Popular (TSP) de Cuba desestimó el recurso de casación presentado hace seis meses en favor del escritor y periodista independiente José Gabriel Barrenechea Chávez, según informó el portal independiente Cubanet.
Este 28 de julio la entidad emitió la sentencia No. 417-2026-1875-2717, donde respalda íntegramente la condena de seis años de prisión que el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara le impuso a mediados de enero de 2026 por el delito de «desórdenes públicos», tras participar en una protesta pacífica en Encrucijada para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico.
Con esta acción la justicia cubana cerró la última vía judicial ordinaria para Barrenechea Chávez, quien ni siquiera pudo despedirse de su madre, quien falleció hace algunos meses esperando ver a su hijo en libertad.
El máximo tribunal argumentó que la sentencia provincial «no se sustenta en apreciaciones aisladas ni genéricas, sino en un conjunto probatorio integrado por declaraciones de agentes actuantes, testigos presenciales y las propias manifestaciones de los acusados».
La tramitación del recurso estuvo a cargo de la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del TSP, la misma instancia que conoce los casos de naturaleza política en Cuba.
Barrenechea fue detenido el 8 de noviembre de 2024, un día después de que vecinos de Encrucijada salieran a las calles frente a las sedes municipales del Partido Comunista y el Gobierno tras más de 48 horas sin electricidad.
Según la acusación, el periodista gritó «Pongan la corriente; queremos la corriente» e instó a los presentes a no abandonar la protesta. Sin embargo, videos difundidos en redes sociales lo muestran intentando calmar los ánimos para evitar que la situación escalara hacia la violencia, en abierta contradicción con la narrativa oficial.
El TSP sostuvo que las manifestaciones «derivaron en una alteración efectiva del orden público mediante la afectación al normal tránsito vial de personas y vehículos por el lugar y los estridentes ruidos que realizaron los acusados con el uso de objetos metálicos».
La defensa alegó que no existían pruebas suficientes de la participación de Barrenechea más allá de su presencia en el lugar, y que los hechos no constituían delito por tratarse del ejercicio de un derecho constitucional. El TSP rechazó ambos argumentos.
Junto a Barrenechea fueron condenados otros cinco manifestantes en enero de 2026, con penas que van desde tres años de trabajo correccional hasta ocho años de prisión, en un proceso que organizaciones internacionales como PEN International y Artists at Risk Connection han calificado de criminalización de la protesta pacífica.
El periodista lleva un año y ocho meses recluido en la prisión La Pendiente, en Santa Clara, y este viernes cumplirá 55 años de edad.
Durante su encarcelamiento vivió uno de los momentos más dolorosos del caso: su madre, Zoila Esther Chávez, falleció en mayo de 2025 sin que él pudiera despedirse de ella. Las autoridades le negaron reiteradamente pases humanitarios pese a ser su único cuidador, y solo le permitieron asistir al velorio esposado y bajo vigilancia.
Desde prisión, Barrenechea escribió una carta en la que asumió con amargura lo ocurrido: «La culpa es mía. Porque a sabiendas del país en que me tocó vivir, cometí el gravísimo crimen de unirme a mis vecinos en el reclamo cívico de corriente eléctrica. (…) No pude despedirme de ella, no pude pedirle que me perdonara y recibir su bendición».
La desestimación del recurso consolida una condena que, descontando el tiempo ya cumplido desde noviembre de 2024, mantendría a Barrenechea privado de libertad hasta aproximadamente 2030.
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