
El Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC) nombró este lunes a Félix Navarro Rodríguez presidente honorífico de la organización, un reconocimiento que llega mientras el veterano opositor cumple su tercera condena como preso político en la prisión de Agüica, Matanzas.
La decisión fue anunciada formalmente el 3 de agosto de 2026 por la Ejecutiva del CTDC, que describió a Navarro como «un referente moral y cívico en la defensa de la libertad, los derechos humanos y la democracia en Cuba durante décadas».
El nombramiento tiene su origen en la Primera Convención del CTDC, celebrada en el verano de 2025, donde surgió la propuesta de crear esta figura honorífica para distinguir a un fundador del Consejo que reuniera, según el comunicado oficial, «trayectoria, liderazgo, credibilidad, coherencia, respeto por la institucionalidad, humildad cívica y permanente vocación de consenso».
Navarro ocupaba hasta ahora el cargo de vicepresidente del CTDC, posición que será asumida por quien corresponda según el orden de votación de las últimas elecciones internas de la organización.
El CTDC fue fundado el 11 de junio de 2021 como plataforma unitaria de la oposición cubana para impulsar una transición pacífica hacia la democracia, agrupando 46 organizaciones y activistas independientes dentro y fuera de la isla.
Su primer presidente fue José Daniel Ferrer, líder de la UNPACU. En diciembre de 2025, el Consejo celebró elecciones internas con una participación del 63% de su padrón, y Manuel Cuesta Morúa asumió la presidencia a mediados de enero de este año.
La trayectoria de Navarro como preso político es una de las más prolongadas y documentadas de Cuba. Fue encarcelado por primera vez en 1992 por «propaganda enemiga», con una condena de cerca de 20 meses.
En marzo de 2003, durante la llamada Primavera Negra, fue arrestado y condenado a 25 años de prisión; Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia. Fue liberado en 2011 sin aceptar el exilio, tras negociaciones entre el régimen cubano, España y la Iglesia católica.
Tras las protestas del 11 de julio de 2021, fue detenido nuevamente y condenado en 2022 a 9 años de prisión por cargos de atentado y desórdenes públicos. Recibió libertad condicional el 18 de enero de 2025, pero el régimen lo reencarceló el 29 de abril de ese año alegando supuestas siete salidas no autorizadas de su municipio.
Con 73 años, diabetes y problemas respiratorios severos, Navarro fue víctima de una brutal golpiza a comienzos de abril en Agüica, tras la cual fue trasladado a una celda de castigo e incomunicado.
Su hija, Sayli Navarro Álvarez, también presa política, fue condenada a 8 años por su participación en las protestas del 11J en Perico, Matanzas. Amnistía Internacional los declaró a ambos presos de conciencia en octubre de 2024. En mayo pasado, Sayli fue sancionada dentro de prisión tras hacer pública la agresión sufrida por su padre.
La Ejecutiva del CTDC subrayó en su comunicado que el reconocimiento a Navarro representa «un paso más hacia el fortalecimiento institucional y simbólico» del Consejo, que este año cumple un lustro de existencia.
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