
El intelectual cubano Julio César González Pagés lanzó este sábado una dura crítica contra el discurso de la «resistencia creativa» en medio de la crisis que golpea a la Isla, y cuestionó que se siga hablando de aguantar mientras muchas personas enfrentan apagones prolongados, falta de agua y alimentos, enfermos sin medicamentos y un fuerte desgaste emocional.
«No creo en la resistencia creativa vacía de los que no conocen de días enteros de apagones, falta de agua y comida, enfermos sin medicamentos y agobio de la salud mental», escribió González Pagés en una publicación en Facebook, en la que confesó llevar varios días con poco ánimo para escribir sobre la realidad cubana.
Su mensaje parte de una idea directa: para él, vivir en Cuba y presenciar lo que describe como la «destrucción» del país resulta decepcionante, especialmente en medio de una polarización donde, a su juicio, los discursos ideológicos y la búsqueda de culpables terminan pesando más que la vida cotidiana de las personas.
González Pagés fue todavía más duro al referirse a quienes promueven desde posiciones cómodas la idea de resistir. «Los gordos felices de camisas y sombreros un día pagarán el daño estructural que le hicieron a una nación que no la dejaron elegir otra opción y camino», afirmó.
La referencia a la «resistencia creativa» toca directamente uno de los conceptos utilizados durante años por la dirigencia cubana para presentar la capacidad de soportar la crisis como una respuesta política.
El propio gobernante cubano Miguel Díaz-Canel admitió en junio que «la resistencia por sí sola no basta» (aunque ha sido uno de sus mayores promotores) y habló entonces de la necesidad de transformar, producir más y eliminar trabas internas.
En su nueva publicación, González Pagés aseguró además que no piensa abandonar Cuba. «No me iré de Cuba a ningún sitio», afirmó, y señaló que tiene previsto viajar a Marruecos en el segundo semestre de 2027.
El intelectual cerró esa parte de su reflexión con una metáfora sombría sobre el futuro nacional: «Antes este barco/isla se hundirá y la historia dirá del nuevo rumbo que tomarán las ranas que sobrevivan».
Pero el intelectual no dirigió sus críticas únicamente hacia dentro de Cuba. También cuestionó a una parte del exilio y la emigración que, según sus palabras, disfruta viendo cómo el gobierno de Estados Unidos «aprieta y asfixia» a toda la población como castigo a las autoridades cubanas, cuyos dirigentes y allegados, señaló, no sufren las mismas calamidades.
Ese cuestionamiento a determinados sectores de la diáspora ya había aparecido en intervenciones anteriores. A finales de junio, González Pagés criticó a emigrados cubanos en España que acusan de cobardía a quienes permanecen en la Isla y recordó que algunos disfrutaron en el pasado de privilegios vinculados al propio sistema que ahora atacan desde el exterior.
Semanas después volvió a poner el foco en las diferencias entre la élite y el cubano común al comentar la figura de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, «El Cangrejo». González Pagés contrastó entonces el mundo de privilegios alrededor del nieto de Raúl Castro con la realidad de personas que viven sin medicamentos, comida, agua o electricidad.
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