
La CIA rastreará los flujos de dinero opacos y los negocios dentro y fuera de Cuba de dirigentes y otros integrantes de la élite política del régimen, según reveló The New York Times al informar sobre el nuevo grupo especial creado por la agencia para la isla.
Los oficiales de esa unidad examinarán la nueva inteligencia recopilada por Estados Unidos en busca de información interna sobre las actividades de la cúpula cubana, «en particular rastreando flujos de dinero opacos y negocios dentro y fuera de la isla», señala el periódico.
La revelación abre una línea especialmente sensible para un régimen caracterizado por la ausencia de transparencia sobre el patrimonio de sus dirigentes y las estructuras económicas vinculadas al poder.
El Times no identifica personas concretas bajo investigación ni afirma que la CIA haya descubierto ya fortunas ocultas. Sí revela que Washington ha decidido dedicar recursos de inteligencia precisamente a averiguar dónde está el dinero, qué negocios existen y cómo se mueven esos recursos dentro y fuera de Cuba.
El principal antecedente está en el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado controlado por los militares que domina sectores estratégicos como el turismo, las finanzas, el comercio en divisas, las inmobiliarias y otros negocios.
Documentos financieros internos divulgados en los últimos años han permitido conocer la existencia de miles de millones de dólares acumulados en estructuras de GAESA mientras Cuba atravesaba una profunda crisis económica.
Washington ha acusado además al conglomerado militar de controlar una red de activos en el extranjero valorada en miles de millones de dólares.
La dimensión exacta, titularidad y destino final de todo ese patrimonio continúan siendo objeto de investigación, pero GAESA constituye el ejemplo más importante de la enorme opacidad que rodea las finanzas de la élite cubana.
El periodismo independiente lleva años intentando reconstruir otras partes de ese entramado.
Investigaciones recogidas por CiberCuba han identificado sociedades extranjeras vinculadas a integrantes de la familia del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y máximo responsable de GAESA hasta su muerte en 2022.
También han salido a la luz propiedades y negocios relacionados con descendientes de la élite. CiberCuba documentó, por ejemplo, la vinculación de Vilma Rodríguez Castro, nieta de Raúl Castro e hija de López-Calleja, con el alquiler de una residencia de lujo en La Habana mediante plataformas internacionales.
Durante años, medios independientes y publicaciones en redes sociales han expuesto además negocios, propiedades, automóviles, viajes y estilos de vida de hijos y nietos de generales, ministros y otros altos funcionarios.
Muchos de esos casos constituyen únicamente indicios o informaciones que no permiten demostrar la existencia de fortunas ocultas ni, mucho menos, su origen ilícito.
Precisamente ahí está la diferencia entre las preguntas planteadas durante años por el periodismo independiente y lo que ahora podría intentar hacer la inteligencia estadounidense: reconstruir estructuras societarias, beneficiarios reales, activos y movimientos financieros mediante recursos a los que los medios no tienen acceso.
La parte más explosiva de la estrategia revelada por el Times es que la información obtenida podría no permanecer clasificada.
La CIA podría eventualmente divulgar datos sobre esos flujos financieros y negocios para intentar influir tanto sobre la dirigencia cubana como sobre la opinión pública, utilizando una estrategia que ya ha empleado contra otros adversarios, entre ellos Rusia.
La investigación financiera forma parte de un despliegue de inteligencia mucho mayor. La administración Trump elevó recientemente a Cuba a la categoría de «Prioridad 1» dentro de su Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia, junto a países como China, Rusia e Irán.
Agencias como la NSA y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial han comenzado a dedicar más recursos y medios de recopilación, incluidos satélites, hacia Cuba. Esa nueva información alimentará también el trabajo del grupo especial de la CIA.
Durante décadas, la opacidad del sistema cubano ha hecho extremadamente difícil separar los rumores sobre las supuestas fortunas de la nomenclatura de aquello que puede demostrarse documentalmente.
El New York Times no asegura que la CIA tenga ya las respuestas.
La novedad es que Estados Unidos ha decidido buscarlas y podría terminar haciéndolas públicas.
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