Periodista cubano Alexis Boentes casi cae en una estafa en Miami: «Yo creía que eso nunca me podría pasar»

Alexis Boentes Foto © Facebook/ Alexis Boentes - Telemundo 51

El periodista cubano Alexis Boentes, actualmente reportero de Telemundo 51, contó cómo estuvo a punto de convertirse en víctima de una estafa telefónica antes de realizar un crucero desde Miami, pese a que siempre había pensado que sería capaz de detectar fácilmente cualquier intento de fraude.

«Yo era de los que decía: 'A mí es imposible que un estafador me quite el dinero'; sin embargo, por poco me pasa», explicó Boentes en un reel compartido en Facebook, donde decidió relatar la experiencia para alertar a otras personas.

El problema comenzó pocos días antes del viaje. Boentes había realizado personalmente la reservación del crucero y posteriormente compró un paquete de bebidas, pero tuvo dudas sobre si la operación se había procesado correctamente.

Para verificarlo, tomó su teléfono, buscó en Google «MSC atención al cliente» y llamó a uno de los números que apareció entre los resultados.

La conversación inicialmente parecía completamente legítima. El supuesto representante le pidió su nombre y apellido y, poco después, pudo confirmar información precisa sobre la reservación.

«Me dicen: 'Sí, exactamente, la reserva está bien, usted sale el día tal, en el barco tal, saliendo desde Miami, con regreso'», recordó el periodista.

El nivel de detalle hizo que Boentes creyera por momentos que realmente estaba conversando con personal de la compañía.

Sin embargo, la situación cambió cuando le informaron que supuestamente tenía un pago pendiente relacionado con actividades recreativas y un protocolo de seguridad para abordar el barco.

La persona al teléfono comenzó entonces a presionarlo para que realizara el supuesto pago inmediatamente utilizando una tarjeta bancaria y le aseguró que, si esperaba hasta llegar al barco, tendría que pagar mucho más.

«Hizo todo lo posible para que yo le diera la información de mi tarjeta y que hiciera ese pago», explicó.

La insistencia y los cargos que no reconocía despertaron sus sospechas. Boentes decidió colgar sin proporcionar los datos financieros y esperó hasta el día siguiente para realizar una nueva llamada.

Esta vez no utilizó un número encontrado mediante una búsqueda general en internet. Entró directamente al sitio web oficial de la compañía de cruceros y buscó allí el teléfono de atención al cliente.

Entonces descubrió lo ocurrido: el número al que había llamado inicialmente no pertenecía a la empresa, sino a estafadores que intentaban conseguir los datos de su tarjeta.

Boentes explicó que los delincuentes lograron hacer creíble el engaño porque, después de obtener sus datos básicos, pudieron consultar información de la reservación y conocer detalles del viaje.

«Por eso intentaron confundirme y yo hasta en algún momento pensé que sí, que estaba hablando realmente con la compañía de cruceros», reconoció.

El periodista convirtió la experiencia en una advertencia para otras personas y señaló que una maniobra similar podría utilizarse no solo con compañías de cruceros, sino también con aerolíneas, empresas eléctricas y otros servicios.

«Vaya siempre a la página web, busque el número telefónico y no llame a un número que aparezca en Google o en las redes sociales. Cuide su dinero», recomendó.

El intento de fraude relatado por Boentes se produce en un contexto de frecuentes alertas sobre estafas telefónicas en el sur de Florida.

La Policía de Plantation advirtió en abril sobre delincuentes que se hacían pasar por agentes para exigir dinero, incluso falsificando números telefónicos oficiales y utilizando nombres reales de policías para dar credibilidad a las llamadas.

Las autoridades recomendaron ante llamadas sospechosas colgar, no proporcionar información personal o financiera y contactar directamente a la institución mediante sus canales oficiales, una precaución similar a la que terminó evitando que Boentes entregara los datos de su tarjeta.

Un caso ocurrido también este año mostró hasta dónde pueden llegar estos engaños: una mujer perdió 1,000 dólares mediante una llamada fraudulenta en Miami-Dade después de que un hombre se hiciera pasar por representante de una institución financiera y la convenciera de enviar el dinero mediante Zelle.

En ese caso, el engaño ganó credibilidad porque la llamada mostraba un número real de la institución financiera.

La víctima fue presionada con la falsa afirmación de que su cuenta estaba siendo utilizada en operaciones fraudulentas y terminó transfiriendo el dinero creyendo que así protegía sus fondos.

Las autoridades de Miami-Dade ya habían alertado sobre el crecimiento de las estafas mediante llamadas y mensajes, en las que los delincuentes se hacen pasar por agentes de migración y utilizan presión, miedo o información aparentemente auténtica para conseguir dinero o datos personales.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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