
El secretario de Estado Marco Rubio anunció este miércoles que el Departamento de Estado creó un grupo de trabajo especializado para combatir el turismo de parto y que, en apenas un mes de operaciones, esa unidad ya revocó más de 600 visas a extranjeros de todo el mundo vinculados a estas redes.
«La ciudadanía estadounidense no está en venta», escribió Rubio en X, donde describió el fenómeno como redes organizadas que asesoran a extranjeros para defraudar el sistema de visas, coordinan viajes y alojamiento, y falsifican documentos con el único fin de que nacionales extranjeros den a luz en suelo estadounidense y sus hijos obtengan la ciudadanía automáticamente.
«El Departamento de Estado utilizará todas las herramientas disponibles para desmantelar redes de turismo de nacimiento y defender la integridad de la ciudadanía estadounidense.», subrayó.
El anuncio formaliza institucionalmente una ofensiva que la administración Trump inició semanas atrás.
El 6 de agosto, el presidente firmó la orden ejecutiva «Ending Birth Tourism», que autoriza al Departamento de Estado y al Departamento de Seguridad Nacional a negar visas, revocar autorizaciones de viaje, prohibir la entrada de forma permanente y expulsar a quienes ingresen al país con ese propósito, incluyendo a operadores y facilitadores de los esquemas.
La nueva estrategia representa un giro táctico tras la derrota judicial del 30 de junio, cuando la Corte Suprema rechazó por seis votos contra tres la orden ejecutiva de enero de 2025 que buscaba reinterpretar la 14ª Enmienda para negar la ciudadanía automática a hijos de no ciudadanos.
Al actuar sobre las visas de no inmigrante en lugar de sobre la ciudadanía en sí, el Ejecutivo ejerce una discreción legal más amplia y difícil de impugnar ante los tribunales, ya que ningún extranjero tiene derecho garantizado a obtener una visa estadounidense.
Rubio precisó que el grupo de trabajo tiene poderes para revisar la actividad de titulares de visas y desmantelar redes ilegales a escala global.
«El Departamento de Estado usará todas las herramientas disponibles para desmantelar las redes de turismo de parto y defender la integridad de la ciudadanía estadounidense», afirmó.
El turismo de parto opera principalmente con clientes de China, Rusia, Nigeria y países de América Latina, incluida Cuba.
Estimaciones presentadas ante el Senado sitúan el número de casos anuales solo entre nacionales chinos entre 50,000 y 150,000; el Centro de Estudios de Inmigración calcula unos 36,000 casos mundiales por año.
El anuncio se produce en el marco de una ofensiva más amplia contra las visas: el Departamento de Estado ha revocado más de 175,000 visas desde el inicio del segundo mandato de Trump por delitos, fraude y amenazas a la seguridad nacional, de las cuales al menos 100 estaban directamente vinculadas al turismo de nacimiento.
El impacto humano de las revocaciones ya es visible. Según testimonios recabados por Univisión, ciudadanos extranjeros han visto sus visas canceladas por partos ocurridos hace más de veinte años. Una madre mexicana relató que al cruzar la frontera retuvieron a sus hijos con otras personas, detuvieron a su esposo en un cuarto separado y le quitaron la visa.
El anuncio de Rubio generó además una contradicción señalada públicamente en redes sociales: mientras el secretario declara que «la ciudadanía no está en venta», la administración Trump opera el programa Trump Gold Card, que permite a extranjeros adinerados obtener residencia permanente y una vía a la ciudadanía mediante contribuciones de entre un millón y cinco millones de dólares.
«¿No son cinco millones de dólares, señor?», respondió un usuario acompañando su mensaje con una imagen de la tarjeta dorada.
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