Inversores estadounidenses compiten por adquirir minas de níquel y cobalto en Cuba confiscadas hace más de 60 años

Equipos de trabajo Sherritt (Imagen de referencia) © X/Sherritt
Equipos de trabajo Sherritt (Imagen de referencia) Foto © X/Sherritt

Dos grupos rivales de capital estadounidense pugnan por hacerse con el control de la mayor operación minera de níquel y cobalto de Cuba, en terrenos que el régimen de Fidel Castro confiscó a propietarios norteamericanos y cubanos hace más de seis décadas, según una investigación del Miami Herald.

Ambas ofertas apuntan al 55% de Sherritt International Corporation, la empresa canadiense con sede en Toronto que opera las minas de Moa, en la provincia de Holguín, en sociedad al 50% con la estatal cubana General Nickel Company.

El primero en actuar fue Gillon Capital, LLC, vinculado al empresario texano Ray Washburne, quien dirigió el banco de desarrollo del gobierno estadounidense para inversiones en el exterior durante el primer mandato de Donald Trump.

En mayo, Gillon alcanzó un acuerdo preliminar no vinculante para adquirir ese 55% de Sherritt, de acuerdo con el Consejo de Comercio y Economía EE.UU.-Cuba.

El lunes último, un segundo consorcio reveló públicamente que había presentado una oferta rival ante la junta directiva de Sherritt desde finales de junio.

Ese grupo está integrado por Kyma Capital (Londres), el inversor de fondos de cobertura Trifon Natsis, el gigante de materias primas Glencore y un «prominente» inversor estadounidense cuya identidad no ha sido divulgada.

A diferencia de la propuesta de Gillon, esta oferta incluye efectivo por adelante, a un precio de 0,12 dólares canadienses por acción.

De concretarse cualquiera de las dos operaciones, sería la primera empresa minera respaldada por capital estadounidense en Cuba en seis décadas, según destacó el Miami Herald.

La crisis de Sherritt fue desencadenada por las sanciones de Washington. El 1 de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que amplió los poderes de EE.UU. para penalizar a empresas extranjeras activas en los sectores minero y energético de Cuba.

Seis días después, el Departamento de Estado sancionó a Moa Nickel S.A., la empresa mixta que Sherritt opera con el Estado cubano.

Aunque la compañía canadiense no fue designada directamente, suspendió su participación en Cuba, retiró a su personal de la isla y vio cómo renunciaban su director financiero, su auditor y tres miembros de su junta.

Su refinería en Fort Saskatchewan, Alberta, detuvo la producción en junio, y la empresa advirtió que podría quedarse sin fondos para operar sin nueva inversión.

El trasfondo histórico añade una capa de enorme complejidad legal.

La Moa Bay Mining Company, entonces controlada por Freeport Sulphur Company —una de las antecesoras de la actual Freeport-McMoRan—, fue intervenida por el Gobierno cubano el 19 de agosto de 1960.

La Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras de Estados Unidos certificó posteriormente pérdidas por 88,349,000 dólares correspondientes a sus concesiones y propiedades mineras en Cuba.

A eso se suma una demanda presentada en julio por la Cuban Electric Company —propiedad de Atlas Holdings, firma de Connecticut que también es dueña de Office Depot— contra la eléctrica estatal cubana y Energas S.A., empresa de generación en la que Sherritt posee un tercio.

La reclamación certificada de la Cuban Electric Company es la mayor de todas: 267,6 millones de dólares más décadas de intereses acumulados.

Dado que Sherritt posee una participación del 33 % en Energas, el Consejo de Comercio y Economía EE.UU.-Cuba considera que la demanda podría complicar una eventual adquisición de la minera canadiense o, por el contrario, abrir una vía para resolver simultáneamente dos grandes reclamaciones vinculadas a propiedades confiscadas en Cuba.

Entre los afectados también figura William Pitt, ingeniero retirado residente en Miami, quien asegura que Sherritt expandió sus operaciones más allá de los límites originales de Moa Bay, incluyendo minas que pertenecían a su padre.

Pitt dijo al Miami Herald que ya había advertido a Gillon Capital sobre una posible acción legal: «Ya le escribí a Gillon y le expliqué que somos dueños de esas minas que colindan con las de Sherritt y que Sherritt ha estado explotando. Cuando compren el 55 % de Sherritt, podremos demandar a Gillon».

Cualquier transacción final requerirá autorización de los departamentos de Estado y del Tesoro, además de acuerdos con los titulares de las reclamaciones derivadas de las confiscaciones de los años sesenta.

Según el Miami Herald, tanto Gillon Capital como el consorcio rival afirmaron que el Departamento de Estado no se ha opuesto a sus negociaciones con Sherritt.

Sin embargo, esa dependencia no respondió a la solicitud de comentarios del diario sobre el acuerdo preliminar de Gillon.

Preguntas frecuentes sobre la adquisición de minas de níquel y cobalto en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué están interesados los inversores estadounidenses en las minas de Cuba?

Las minas de níquel y cobalto en Cuba son estratégicas debido a sus ricas reservas de estos metales, esenciales para la fabricación de baterías y otras tecnologías de alta demanda. Dos grupos de inversores estadounidenses compiten por el control de estas minas, que fueron confiscadas hace más de 60 años por el régimen cubano.

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¿Qué dificultades enfrenta Sherritt International en Cuba?

Sherritt International enfrenta sanciones de EE.UU., que han afectado su capacidad de operar en Cuba. Además, la empresa debe lidiar con una deuda significativa que el Estado cubano no ha podido pagar, así como con problemas de suministro de combustible y una crisis energética en la isla.

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¿Qué impacto tiene la salida de Sherritt en el régimen cubano?

La salida de Sherritt priva al régimen cubano de su principal socio minero extranjero y afecta significativamente la capacidad de generación eléctrica del país. Esto se suma a la ya crítica situación económica y energética de Cuba, exacerbada por las sanciones de EE.UU. y la falta de inversiones internacionales.

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¿Qué papel juega el gobierno de EE.UU. en esta situación?

El gobierno de EE.UU. ha impuesto sanciones que afectan operaciones extranjeras en Cuba, especialmente en sectores como el minero y energético, como parte de su política para presionar al régimen cubano. Estas sanciones han influido en la decisión de Sherritt de abandonar Cuba y han abierto la puerta a posibles inversiones estadounidenses en la minería cubana.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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