
El sacerdote católico cubano Alberto Reyes Pías publicó este viernes la entrega número 170 de su columna semanal «He estado pensando», con un mensaje dirigido directamente a los militares, policías, agentes de la Seguridad del Estado, paramilitares y delatores que sostienen el sistema de control en Cuba, advirtiéndoles que «a un pueblo no se le puede encadenar para siempre».
El párroco de Esmeralda, en Camagüey, abre su reflexión con una tesis sobre la naturaleza del poder en la Isla: «Es evidente que el control en un país no se mantiene por una cúpula de poder, por muy grande que esta sea, mucho menos en Cuba, donde el poder real se concentra en una sola familia».
Desde esa premisa, describe la arquitectura del control: «Para que un país se mantenga bajo control, es necesario todo un sistema de 'mandos intermedios', un cúmulo de personas que va desde los militares hasta los funcionarios del Partido, pasando por la inmensa red de paramilitares o 'agentes de civil', vigilantes, espías, delatores…»
El sacerdote reconoce los límites de lo que puede saberse desde afuera: «No sabemos cómo logra el poder central mantenerlos a su servicio, si todavía funciona el adoctrinamiento, o si es a través del miedo, real o imaginario». Tampoco sabe, dice, qué órdenes tienen ni cuáles son los criterios que definen qué se permite y qué se reprime.
Frente a esa incertidumbre, el texto construye una lista de certezas compartidas. Reyes les dice a quienes sostienen el sistema que comparten con el pueblo el mismo agotamiento: «Sabemos que tanto ustedes como nosotros están cansados, cansados de vivir entre tanta escasez y miseria, desgastándose por conseguir lo necesario para cada día, angustiados por la ausencia de un medicamento, cansados de ver cómo se agota en la supervivencia la única vida que tienen».
La enumeración incluye la herida de la emigración: «Sabemos que tanto ustedes como nosotros sufren la separación de sus hijos, que han preferido emigrar e irse para siempre lejos de su patria y del hogar que los vio nacer». Ese señalamiento tiene un peso concreto: según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, Cuba perdió 245,264 habitantes por emigración solo en 2025.
Reyes también apunta al miedo como denominador común: «Sabemos que tanto ustedes como nosotros quieren vivir sin miedo: sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a 'caer en desgracia' si dicen o hacen algo que no sea 'políticamente correcto'». Y añade que hay familias y amigos que les dicen, en secreto, «yo no quiero esto para mis hijos».
El sacerdote reconoce que salirse del engranaje no es simple: «Sabemos que no es sencillo 'zafarse del sistema', una vez que se es parte de la maquinaria. Por eso nos toca rezar por ustedes, porque entendemos que no es fácil encontrar opciones, si bien la búsqueda de opciones es algo personal y, tal vez hoy, necesaria».
El texto cierra con una sentencia que funciona como advertencia histórica: «[…] tanto ustedes como nosotros sabemos que el futuro de Cuba no pertenece al socialismo, que a un pueblo no se le puede encadenar para siempre, y que lo más probable es que de este sistema no quede piedra sobre piedra».
Esta entrega se inscribe en una secuencia sostenida de columnas críticas. En julio pasado, Reyes describió a Cuba como un país «en guerra» contra su propio pueblo y argumentó que el sistema se sostiene más por el miedo al cambio que por convicción ideológica. En abril acusó al gobierno de cometer delitos de lesa humanidad, y en marzo advirtió que los pueblos no suelen perdonar los abusos. Nada de eso frenó su voz, ni siquiera la citación que la Seguridad del Estado le hizo en enero junto a otro sacerdote en Camagüey.
El contexto en que aparece la columna 170 es de represión documentada y sostenida. Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el régimen ejecutó 1,949 acciones represivas en el primer semestre de 2026. Al cierre de junio, Prisoners Defenders contabilizaba más de 1,300 presos políticos activos en la Isla.
Preguntas frecuentes sobre las reflexiones del Padre Alberto Reyes sobre el régimen cubano
CiberCuba te lo explica:
¿Qué mensaje transmite el Padre Alberto Reyes a los militares y agentes del régimen cubano?
El Padre Alberto Reyes advierte a los militares y agentes del régimen cubano que "a un pueblo no se le puede encadenar para siempre". Él les recuerda que comparten el mismo agotamiento y sufrimiento por la escasez y miseria que el resto de los ciudadanos cubanos, y los insta a reflexionar sobre su papel en el sostenimiento del sistema de control en Cuba.
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¿Cuál es la percepción del Padre Reyes sobre el miedo en Cuba?
El Padre Alberto Reyes identifica el miedo como un elemento central que sostiene al régimen cubano. Afirma que tanto el pueblo como el gobierno viven con miedo; el pueblo teme al cambio y a lo desconocido, mientras que el gobierno teme a la transparencia y a perder el control. Este miedo perpetúa un sistema que se ha mantenido a través de la represión y la falta de libertades.
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¿Qué soluciones propone el Padre Alberto Reyes para la situación en Cuba?
El Padre Alberto Reyes sugiere que la solución no está en reformas económicas, sino en liberar al ciudadano. Propone un cambio radical del sistema político hacia una democracia real que permita el poder del pueblo y el florecimiento de la libertad y la pluralidad política. Considera que el diálogo solo es útil si lleva a una transición que incluya la salida del poder de los actuales gobernantes.
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¿Cuál es la crítica de Alberto Reyes al régimen cubano respecto a las condiciones de vida en la isla?
Alberto Reyes critica que en casi 70 años, el régimen no ha logrado garantizar las condiciones básicas de vida de los cubanos, que han empeorado progresivamente. Denuncia la normalización de la supervivencia en condiciones infrahumanas, y argumenta que el embargo no es la causa principal de la crisis, sino la ineficiencia y el ansia de poder del gobierno.
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