
El Departamento de Guerra (DOW) de Estados Unidos anunció este lunes un contrato de 22,900 millones de dólares con Raytheon —empresa del grupo RTX— adjudicado por la Marina de Guerra para acelerar de forma drástica la producción del misil de crucero Tomahawk, el principal armamento de ataque de largo alcance de la flota estadounidense.
El acuerdo, de siete años de duración, llega en plena guerra contra Irán y responde a una vulnerabilidad crítica que la Operación Furia Épica —iniciada el 28 de febrero de 2026— dejó al descubierto: la incapacidad de la industria de defensa para reponer municiones de precisión al ritmo que las consume un conflicto de alta intensidad.
Según estimaciones recogidas por 19FortyFive, la campaña contra instalaciones nucleares y militares iraníes consumió entre 850 y más de 1,000 misiles Tomahawk, equivalente a hasta un tercio del arsenal estratégico estadounidense, cifrado entre 3,000 y 4,150 unidades.
El contraste con la capacidad productiva previa resulta revelador: antes del contrato, Raytheon fabricaba apenas entre 60 y 90 Tomahawks al año, y la propia Marina había solicitado solo 57 unidades en el presupuesto del año fiscal 2026, antes de la escalada bélica.
Reponer más de 850 misiles a ese ritmo habría tomado más de una década.
En febrero de 2026, RTX ya había firmado cinco acuerdos marco con el DOW para elevar la producción anual a más de 1,000 unidades; el contrato de este lunes es la materialización financiera de ese compromiso, según información de Reuters.
El Subsecretario de Guerra para Adquisiciones, Michael P. Duffey, subrayó el alcance del acuerdo: «El Departamento llamó a la industria a expandir la producción de municiones, y RTX respondió a ese llamado. Este contrato Tomahawk aumenta nuestra capacidad de equipar a la Fuerza Conjunta, garantizando que nuestros combatientes nunca enfrenten una pelea justa».
El Secretario de Marina en funciones, Hung Cao, fue aún más enfático: «Garantizar que nuestras fuerzas navales y conjuntas tengan el poder de fuego letal que necesitan para disuadir la agresión y proteger la patria es primordial. Esta inversión histórica de 22,900 millones acelerará la entrega de misiles Tomahawk a nuestros combatientes a una velocidad sin precedentes».
La Casa Blanca amplificó el anuncio en redes sociales calificándolo de «inversión crucial» para asegurar que la flota cuente con «poder abrumador».
El contrato también busca fortalecer la cadena de suministro industrial: contempla la expansión de la fuerza laboral de Raytheon, el aumento del rendimiento de fabricación y la consolidación de los proveedores, en línea con la Estrategia de Transformación de Adquisiciones del DOW.
El anuncio se enmarca en un escenario geopolítico de creciente tensión. La cumbre de la OTAN celebrada en Ankara en julio reafirmó el Artículo 5 de defensa mutua y exigió que Irán no obtenga armas nucleares, mientras que informes de inteligencia de este mes advierten que Rusia podría intentar probar la determinación de la Alianza con acciones en el flanco oriental europeo.
Analistas señalan además que el desgaste de arsenales en el conflicto iraní deja a Estados Unidos en una posición más vulnerable ante un eventual escenario de tensión con China, lo que convierte la reposición acelerada de municiones en una prioridad estratégica que va más allá del teatro de operaciones actual.
El DOW es el nombre operativo que adoptó el Departamento de Defensa tras una orden ejecutiva firmada por Trump en septiembre de 2025, recuperando la denominación histórica usada hasta 1947; el cambio legal definitivo aún requiere aprobación del Congreso, que avanzó en esa dirección en junio de 2026.
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