Cómo impacta en Cuba el ataque de EE.UU. e Israel a Irán: la isla es el próximo objetivo estratégico de Trump



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El bombardeo conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero de 2026 no es un evento aislado: es la tercera pieza de una doctrina unificada de la Casa Blanca que conecta explícitamente las acciones contra Venezuela, Cuba e Irán en un solo eje estratégico. Tres fact sheets oficiales de la Casa Blanca se referencian mutuamente, cada una citando las acciones contra los otros dos países como parte de un patrón coherente. Venezuela ya cayó. Irán está bajo fuego. Cuba es la siguiente.

Para la dictadura cubana, que ya enfrenta su peor crisis energética desde la Crisis de los Misiles de 1962, el ataque a Irán agrava un panorama catastrófico: dispara los precios del petróleo en un momento en que la isla lleva tres meses sin recibir combustible del exterior, y amenaza con cerrar el Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial—, lo que encarecería aún más las importaciones que Cuba necesita desesperadamente.

El propio Trump lo dejó claro apenas horas antes de ordenar los bombardeos. El viernes 27 de febrero, al salir de la Casa Blanca rumbo a Texas, declaró que Estados Unidos podría iniciar una "toma amistosa y controlada" de Cuba y confirmó que el secretario de Estado Marco Rubio "está sosteniendo conversaciones con el régimen cubano a un nivel muy alto". La cronología habla por sí sola: Venezuela (3 de enero) → embargo petrolero a Cuba (29 de enero) → bombardeo de Irán (28 de febrero) → ¿Cuba?

La Operación Escudo de Judá: qué se sabe del ataque

Israel bautizó la operación como "León Rugiente" (Roar of the Lion); la operación conjunta recibe el nombre de "Escudo de Judá" (Shield of Judah). Los ataques comenzaron aproximadamente a las 8:15 AM hora de Israel. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lo describió como un "ataque preventivo para eliminar amenazas contra el Estado de Israel" y declaró un estado de emergencia de 48 horas, cerrando el espacio aéreo civil, escuelas, centros de trabajo y reuniones públicas.

Trump confirmó la operación en un video de 8 minutos en Truth Social: "Hace poco, las fuerzas militares de Estados Unidos comenzaron operaciones de combate mayores en Irán." En un discurso nocturno añadió: "Los ataques han sido un éxito militar espectacular. Las principales instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán han sido completa y totalmente destruidas." Y luego, dirigiéndose al pueblo iraní: "La hora de su libertad está cerca."

Dos funcionarios del Pentágono describieron los ataques como "no un ataque pequeño", ejecutados por aire y mar con docenas de incursiones desde bases en Oriente Medio y los grupos de portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford —este último desplegado al Medio Oriente tras completar operaciones en el Caribe—. La fase inicial estaba planificada para cuatro días, aunque funcionarios estadounidenses habían adelantado a Reuters que Washington se preparaba para "operaciones sostenidas durante semanas, no un golpe limitado".

Los objetivos incluyeron infraestructura nuclear en Isfahan, Natanz y Fordow, instalaciones de misiles en Shahrud, el cuartel general de inteligencia del IRGC, los ministerios de Defensa e Inteligencia en Teherán, y la zona de residencia del Líder Supremo Jamenei —donde impactaron al menos siete misiles—, según recoge Wikipedia citando múltiples agencias. Jamenei había sido trasladado a una ubicación segura. El presidente iraní Masoud Pezeshkian se reportó "en perfecto estado de salud", según la agencia Tasnim citada por Times of Israel. También hubo explosiones en Qom, Karaj y Kermanshah. Ciberataques simultáneos interrumpieron servicios de comunicación en varias zonas de Teherán.

Irán contraataca: misiles sobre Israel y amenaza de "guerra devastadora"

La respuesta iraní no se hizo esperar. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) anunció oficialmente el contraataque a través de un comunicado publicado por la agencia Tasnim en Telegram, según reportó NBC News: "En respuesta al asalto hostil y criminal del enemigo contra la República Islámica de Irán, la primera oleada amplia de ataques con misiles y drones hacia la tierra ocupada ha comenzado."

Se detectaron al menos dos oleadas de misiles balísticos contra Israel a lo largo del sábado, según reportó Times of Israel. Sirenas sonaron en Tel Aviv y en todo el centro del país. Al menos un misil impactó en una zona despoblada del norte de Israel; las Fuerzas de Defensa israelíes reportaron al menos 80 personas heridas, la mayoría con lesiones leves. Las defensas aéreas israelíes trabajaron para interceptar los proyectiles, pero la amenaza continuaba activa al cierre de esta edición.

Irán había advertido previamente que de ser atacado, las bases militares estadounidenses en toda la región serían objetivos de represalia, advirtiendo de una "guerra devastadora". La embajada de EE.UU. en Baréin ordenó a todo su personal refugiarse y aconsejó a los ciudadanos estadounidenses buscar ubicaciones seguras. Trump reconoció la gravedad en su mensaje en video: "Las vidas de valientes héroes americanos podrían perderse. Eso a menudo ocurre en la guerra."

El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, declaró ante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad que Estados Unidos "decidió destruir la diplomacia" y que las fuerzas armadas iraníes decidirán "el momento, la naturaleza y la escala" de su respuesta completa. Netanyahu, por su parte, agradeció a Trump por su "liderazgo histórico" y llamó a los iraníes —persas, kurdos, azeríes, baluchis y ahwazíes— a "sacudirse el yugo de la tiranía".

Los antecedentes hacen temer una escalada mayor. En junio de 2025, un episodio similar —la "Guerra de los Doce Días" entre Israel e Irán— dejó cientos de muertos y provocó una escalada que Estados Unidos ayudó a contener mediante la Operación Midnight Hammer, destruyendo tres sitios nucleares iraníes. Esta vez, la intervención estadounidense no es complementaria: es protagonista desde el primer minuto. Y el contexto interno iraní es diferente: desde diciembre de 2025, protestas masivas contra el régimen —las más grandes desde la revolución de 1979— se extendieron a más de 100 ciudades, con un saldo de miles de muertos según organizaciones de derechos humanos.

El petróleo como arma: ¿qué pasa si Irán cierra el Estrecho de Ormuz?

Para Cuba, la dimensión energética del conflicto es la más letal. Por el Estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo —unos 20 millones de barriles diarios—, lo que representa el 27% del comercio marítimo de crudo y un valor anual cercano a los 500.000 millones de dólares.

Irán ya demostró su disposición a usar el estrecho como arma. El 16 y 17 de febrero, el IRGC realizó ejercicios navales con fuego real en el Estrecho de Ormuz, cerrando temporalmente secciones del paso marítimo —algo que no se veía desde la década de 1980—. El comandante naval del IRGC, Tangsiri, declaró que sus fuerzas están "listas para cerrar el estrecho si se les ordena". Las alternativas de bypass (oleoductos saudíes y emiratíes) solo pueden transportar 8 millones de barriles diarios, menos de la mitad del tráfico habitual. En febrero, seis lanchas del IRGC intentaron detener un petrolero estadounidense en el estrecho, y la Fuerza Aérea de EE.UU. derribó un dron iraní Shahed 139 que se aproximaba al portaaviones USS Abraham Lincoln.

Antes del ataque, el Brent ya había subido más de un 3% hasta los 73 dólares por barril (máximo de 7 meses). Goldman Sachs estima que el petróleo podría superar los 100 dólares por barril si Irán cierra o restringe el Estrecho de Ormuz, incluso temporalmente.

Para Cuba, cualquiera de estos escenarios es devastador. La isla lleva tres meses sin recibir combustible del exterior, según reconoció el propio Díaz-Canel el 5 de febrero. Las reservas se estimaban en apenas 15-20 días a finales de enero. Con un tesoro vacío, sin crédito internacional y sin aliados dispuestos a subsidiarla, cada dólar que suba el barril de petróleo es un clavo más en el ataúd energético de la dictadura cubana.

Venezuela: la llave que abrió la crisis cubana

Todo comenzó el 3 de enero de 2026, cuando la Operación Absolute Resolution capturó a Nicolás Maduro en el complejo de Fort Tiuna, Caracas. La operación duró 2 horas y 28 minutos. 32 agentes militares y de inteligencia cubanos murieron en la acción —presencia que La Habana había negado durante años antes de declarar dos días de duelo nacional—.

El impacto en Cuba fue inmediato y total. Todos los envíos de petróleo venezolano a Cuba cesaron el 3 de enero. Venezuela había sido el proveedor principal de crudo a la isla durante 25 años, proporcionando aproximadamente 35.000 barriles diarios bajo acuerdos de trueque (médicos, maestros y asesores de seguridad cubanos a cambio de petróleo subsidiado). Los asesores cubanos comenzaron a abandonar Venezuela, y Trump anunció que "no habrá más petróleo ni dinero para Cuba".

Después vino México. Tras la orden ejecutiva del 29 de enero que amenazaba con aranceles a cualquier país que vendiera petróleo a Cuba, México suspendió los envíos de Pemex el 27 de enero. México había sido el principal proveedor de Cuba en 2025, con aproximadamente 12.000 barriles diarios. El último tanquero que atracó en Cuba con carga procedente de México fue el Ocean Mariner, el 9 de enero, con unos 85.000 barriles.

Cuba sin petróleo: anatomía de un colapso en cámara lenta

La realidad en la isla es catastrófica. El 4 de febrero, las provincias orientales (Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín, Granma) sufrieron un apagón total. Algunas provincias como Ciego de Ávila reportaron apenas una hora de electricidad al día. Cuba suspendió el suministro de combustible de aviación durante un mes, provocando la cancelación de vuelos de Air Canada, Rossiya y Nordwind.

Desde el 7 de febrero, se suspendieron las ventas de combustible en pesos cubanos y de diésel en USD. La gasolina solo se vende en dólares, limitada a 20 litros por turno, mediante una plataforma digital. En el mercado negro, el litro de diésel supera los 8 dólares, contra 1,10 del precio oficial. Familias cocinan con leña y carbón.

La crisis sanitaria es alarmante: hospitales funcionan solo para emergencias. Unos 16.000 pacientes de cáncer con radioterapia y 12.400 en quimioterapia enfrentan tratamientos interrumpidos. El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, pidió una "excepción humanitaria" para permitir el envío de petróleo, advirtiendo que los apagones crean "riesgos humanitarios agudos" y que cerca de un millón de personas dependen de camiones cisterna para obtener agua potable. El secretario general António Guterres expresó estar "extremadamente preocupado por la situación humanitaria en Cuba".

Un análisis de la consultoría Auge reveló que el 96,4% de las mipymes cubanas (8.904 de 9.236) enfrentan impactos severos o críticos por la escasez de energía. El régimen autorizó tardíamente la importación de combustible por mipymes, pero el proceso burocrático y los costos hacen la medida prácticamente inoperante.

Las alternativas de suministro se han cerrado una a una. Un petrolero ruso, el Sea Horse, con 200.000 barriles de gasóleo, fue desviado y quedó a la deriva en el Atlántico Norte esta misma semana, en lo que habría sido la primera entrega rusa desde febrero de 2025. EE.UU. ha incautado al menos 10 buques acusados de transportar petróleo sancionado con destino a Cuba. El único petrolero que logró atracar en semanas —el Nicos I.V. en Matanzas el 16 de febrero— llegó con carga de origen y volumen desconocidos.

Cuba es la siguiente: la doctrina del tríptico de Trump

Lo que convierte el ataque a Irán en un evento directamente relevante para Cuba no es solo el impacto petrolero: es lo que revela sobre la arquitectura estratégica de Washington. No son tres políticas separadas. Es una doctrina con tres frentes de ejecución.

La conexión está documentada en documentos oficiales de la Casa Blanca. El fact sheet sobre Cuba (29 de enero) afirma: "Esta no es la primera vez que el presidente Trump adopta una postura firme contra regímenes hostiles: en meses recientes, ordenó ataques contra la infraestructura nuclear de Irán y autorizó operaciones para sacar a Nicolás Maduro del poder." El fact sheet sobre Irán utiliza lenguaje casi idéntico, citando Venezuela y Cuba. El documento sobre ingresos petroleros venezolanos advierte que perder el control de esos recursos "empoderaría a actores malignos como Irán y Hezbolá".

Trump compartió y viralizó un mensaje que planteaba: "Si llegara a suceder: dos décadas de comunismo venezolano. Cinco décadas de mulás iraníes. Casi siete décadas de la Cuba de Castro. Todo esto se revertiría en 2026." El senador Lindsey Graham fue el más explícito: "Si Trump puede hacer esto —derribar a Cuba, Venezuela e Irán en 2026— será algo más grande que Reagan."

La secuencia operativa confirma la doctrina:

  • 3 de enero: Captura de Maduro. Corte total de petróleo venezolano a Cuba.
  • 29 de enero: Orden ejecutiva declarando emergencia nacional sobre Cuba. Aranceles a países que vendan petróleo a la isla.
  • 28 de febrero: Bombardeo de Irán. Tercer pilar del eje Venezuela-Cuba-Irán bajo fuego directo.

Cuba es "the next"

La evidencia de que Cuba es el próximo objetivo en la secuencia de Trump no requiere interpretación —los propios funcionarios estadounidenses lo dicen abiertamente.

27 de febrero (un día antes del ataque a Irán): Trump declaró en la Casa Blanca: "Quizá tengamos una toma amistosa de Cuba. Muy bien podríamos terminar teniendo una toma amistosa de Cuba." Describió a Cuba como "una nación que se está hundiendo" y confirmó que "Marco Rubio está manejando esto a un nivel muy alto... no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida. Quieren nuestra ayuda."

25-26 de febrero: Funcionarios cercanos a Rubio se reunieron en secreto con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, "El Cangrejo", nieto de Raúl Castro, al margen de la cumbre de CARICOM en el Caribe. Un diplomático caribeño afirmó que Rubio dio a entender que las negociaciones están "muy avanzadas".

23 de febrero: El encargado de Negocios de la Embajada de EE.UU. en La Habana, Mike Hammer, confirmó que Washington mantiene "comunicaciones con ciertas personas" dentro del régimen y añadió: "Que algunos miembros del régimen digan que no hay nada; a lo mejor ellos no están informados, a lo mejor no es con ellos…" Hammer aseguró que 2026 marcará un "cambio histórico" en Cuba y que dentro del sistema hay individuos que saben que "el proyecto ya está finalizando".

16 de febrero: A bordo del Air Force One, Trump comentó sobre una posible operación en Cuba como la de Venezuela: "No sería muy difícil, pero no creo que sea necesario." La frase confirma que la opción militar está sobre la mesa, aunque Washington privilegia la asfixia económica.

Rubio fue más calculado pero igualmente explícito. Ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, preguntado si descartaría un cambio de régimen en Cuba, respondió: "Oh, no. Nos gustaría ver ese cambio de régimen." Su equipo, según fuentes, busca "a la próxima Delcy en Cuba" —en referencia al modelo venezolano donde se promovió una transición sin desmontar completamente la estructura de poder—.

El Christian Science Monitor reveló que el objetivo estratégico más profundo podría ser expulsar a China y Rusia de Cuba como "base avanzada de operaciones de inteligencia y actividades militares", en línea con la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 que apunta a "eliminar a competidores extra-hemisféricos de posiciones amenazantes en nuestro hemisferio". Un experto del CSIS lo resumió: "No hay ubicación más estratégica que a 90 millas de Florida."

El Eje de las Facturas: las cadenas de suministro que Washington cortó

El concepto del "Eje de las Facturas" (Axis of Invoices), acuñado por Newsweek, explica por qué Venezuela fue el primer objetivo y cómo su caída desencadenó un efecto dominó sobre Cuba e Irán.

El llamado "Eje de la Resistencia" funcionaba en realidad como una red interconectada de suministros: Rusia vendía nafta a Venezuela (solo en noviembre de 2025, Venezuela importó 419.000 barriles de nafta rusa para diluir su crudo extra-pesado del Orinoco). Irán vendía drones y tecnología militar a Venezuela. Venezuela enviaba el 80% de sus exportaciones petroleras a China como pago de decenas de miles de millones en préstamos, y enviaba petróleo subsidiado a Cuba.

Al capturar a Maduro y controlar las exportaciones venezolanas, Washington cortó el nodo donde las tres líneas de suministro se cruzaban. Sin nafta rusa, la producción venezolana podría caer de 800.000 a 200.000 barriles diarios para el segundo trimestre de 2026. Cuba, dependiente de Venezuela, quedó sin proveedor. Y ahora con el ataque a Irán, el tercer vértice del triángulo está bajo fuego directo.

Cuba atrapada en el vórtice de tres crisis simultáneas

El ataque a Irán no abre una nueva crisis para Cuba —amplifica exponencialmente las existentes. La dictadura cubana enfrenta un escenario sin precedentes donde los tres pilares de soporte externo colapsan simultáneamente:

Venezuela (proveedor petrolero durante 25 años) está bajo control estadounidense. Los ingresos de sus exportaciones se depositan en cuentas controladas por Washington.

Irán (aliado ideológico, fuente de financiamiento alternativo) está siendo bombardeado. Sus capacidades nucleares han sido destruidas. Si el conflicto escala y el Estrecho de Ormuz se cierra, incluso temporalmente, los precios del petróleo se dispararán muy por encima de lo que Cuba puede pagar.

Rusia (socio geopolítico) tiene su atención dividida entre Ucrania, un posible apoyo a Irán y las limitaciones de su propio presupuesto. Un economista cubano lo resumió: "Meterse con Cuba podría arriesgar tu negociación con EE.UU. por Ucrania. ¿Para qué lo harías?" Incluso el petrolero ruso que intentó llegar esta semana fue desviado y quedó a la deriva en el Atlántico.

China ha proporcionado ayuda humanitaria (60.000 toneladas de arroz) y lidera un programa solar ambicioso en la isla, pero no es exportador de petróleo y no puede llenar el vacío de combustibles fósiles. Además, ha dejado de extender crédito a Cuba por impagos acumulados.

Lo más significativo para Cuba no es el ataque en sí, sino lo que revela sobre la arquitectura estratégica de Washington. No son tres políticas separadas, sino una doctrina con tres frentes de ejecución, diseñada para cortar simultáneamente suministro de petróleo, redes financieras y alianzas militares que sustentan a los regímenes considerados hostiles.

Con remesas restringidas, vuelos cancelados, rutas migratorias cerradas (Nicaragua eliminó la entrada sin visa para cubanos el 8 de febrero), la mayor crisis energética desde 1962, y la administración Trump apostando abiertamente a que la presión combinada forzará un cambio de régimen antes de que termine 2026, el reloj corre. Y para la dictadura cubana, corre en contra.

Trump lo dijo sin ambigüedad el viernes: "El gobierno cubano está hablando con nosotros. No tienen dinero, no tienen nada. Quizá tengamos una toma amistosa de Cuba." Veinticuatro horas después, los misiles caían sobre Teherán.

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Luis Flores

CEO y cofundador de CiberCuba.com. Cuando tengo tiempo escribo artículos de opinión sobre la realidad cubana vista desde la perspectiva de un emigrante.






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