
Un cubano oriundo del oriente de la isla lleva seis meses detenido en un centro de detención migratoria en Rusia, sin fecha de deportación y bajo presión constante para enrolarse en el Ejército ruso y marchar al frente en la guerra de Ucrania.
Su caso fue documentado por la periodista Claudia Padrón para Cubanet, que describió en detalle la trágica historia de Jannis del Toro Almenares, quien salió de Cuba el 10 de febrero de 2026 desde el aeropuerto de Varadero, convencido de que viajaba hacia una oportunidad laboral difundida por Telegram.
La oferta prometía pagarle el pasaje y el alojamiento inicial y él devolvería el dinero una vez comenzara a trabajar.
Desesperado por escapar de la miseria en Santiago de Cuba, aceptó sin dudar demasiado. Tras 12 horas de vuelo llegó a Moscú, donde un taxista lo esperaba tal como le habían prometido.
El trayecto, sin embargo, no terminó en la capital rusa: durante horas avanzaron por carretera hasta Volgogrado, ciudad del suroeste del país, a más de mil kilómetros de Moscú.
La promesa de trabajo se rompió esa misma noche.
Según relató Jannis a Cubanet vía WhatsApp desde su celda, vinieron por la noche y le dijeron que no habían encontrado trabajo para él, que el único trabajo que había era vender drogas.
Fingió aceptar para evitar represalias, esperó a que los hombres se marcharan y huyó para entregarse a la policía.
Las autoridades le prometieron deportación a Cuba, pero esa promesa tampoco se cumplió.
Seis meses sin salida y con una sola oferta: la guerra
Desde entonces, Jannis ha sido trasladado por varios centros de detención: el primero lo mantuvo incomunicado durante aproximadamente un mes; el segundo, aún más apartado, le permitía apenas diez minutos de llamada al día.
En junio llegó al centro donde permanece actualmente.
«Lo único que dan son macarrones, lo que en Cuba llamamos coditos, y un pedazo de pan. Traen las dos comidas juntas, una vez al día. Siempre es lo mismo y todo hervido», describe.
Lo que más lo agobia es la presión sistemática para que firme un contrato militar.
«Lo único que me traen son contratos para que me vaya para la guerra. Los guardias me ofrecen dinero y ciudadanía, pero yo no firmo nada», declaró. Asegura que lo están coaccionando para que se desespere y firme.
El mecanismo que describe replica un patrón ampliamente documentado.
Según una investigación de Radio Free Europe/Radio Liberty publicada en 2025, redes similares operan entre migrantes de Asia Central con anuncios de salarios elevados y pasajes pagados cuyo verdadero propósito es reclutar transportistas de drogas.
En el caso de los cubanos, el destino final suele ser el frente ucraniano.
El Reino Unido sancionó en mayo de 2026 a la cubana Dayana Echemendia Díaz, residente en Riazán, por reclutar compatriotas mediante engaño para enviarlos al frente bajo coacción.
El Consulado cubano: silencio e indiferencia
Jannis ha logrado comunicarse con el Consulado de Cuba en Rusia en apenas dos ocasiones.
La primera, tras tres meses detenido, cuando los funcionarios le informaron que su nombre no aparecía en ninguna lista de cubanos pendientes de deportación.
Solo después de esa llamada fue incorporado al registro.
En mayo volvió a hablar con representantes consulares y reclamó ayuda para regresar a la Isla. La respuesta fue que no existían vuelos directos entre Rusia y Cuba y que algún familiar debía comprarle un pasaje con escala.
«Les expliqué que no tenía quién me comprara el boleto porque mi familia es pobre. Me dijeron que, lamentablemente, tenía que esperar», recuerda.
Desde entonces, sus cartas y llamadas no han recibido respuesta. «Todo es mentira. A ellos no les importamos», lamenta.
Un drama que se repite
El caso de Jannis no es aislado. Según datos del proyecto ucraniano «Quiero Vivir», al menos 93 cubanos han muerto combatiendo para Rusia hasta enero de 2026, con un tiempo promedio de supervivencia de apenas 150 días tras el despliegue.
Un informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos estima que al menos 20,000 cubanos han sido enviados a combatir en Ucrania desde 2023.
Ante la falta de solución, Jannis ha pedido ser enviado a Uzbekistán, como ocurrió recientemente con otra cubana trasladada a Taskent creyendo que regresaba a Cuba. Asegura tener a alguien dispuesto a recibirlo allí.
Mientras tanto, Jannis sigue esperando en Volgogrado, rechazando los contratos que le traen y sin que el Consulado cubano atienda sus llamadas.
Preguntas frecuentes sobre cubanos atrapados en Rusia y el reclutamiento para la guerra en Ucrania
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué están atrapados los cubanos en Rusia sin poder regresar a Cuba?
Los cubanos atrapados en Rusia, como Jannis del Toro Almenares, enfrentan dificultades para regresar a Cuba debido a la falta de vuelos directos entre ambos países. Además, muchos no pueden costear el pasaje, y el Consulado cubano no proporciona asistencia para su repatriación, lo que complica aún más su situación.
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¿Cómo terminan los cubanos siendo presionados para combatir en Ucrania?
Los cubanos son reclutados mediante engaños, como ofertas laborales falsas difundidas en redes sociales, que prometen salarios elevados y estabilidad en Rusia. Al llegar, se encuentran bajo presión para firmar contratos militares en ruso, sin comprender completamente su contenido, y son enviados al frente en Ucrania.
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¿Qué papel juega el gobierno cubano en el reclutamiento de sus ciudadanos?
El gobierno cubano niega oficialmente su implicación en el reclutamiento de cubanos para combatir en Ucrania. Sin embargo, diversas investigaciones sugieren que hay una complicidad estatal o al menos una tolerancia activa, lo que ha sido señalado por el Departamento de Estado de Estados Unidos y otras organizaciones internacionales.
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¿Cuántos cubanos han muerto en la guerra de Ucrania bajo el ejército ruso?
Según el proyecto ucraniano «Quiero Vivir», al menos 93 cubanos han muerto combatiendo para Rusia hasta enero de 2026. El tiempo promedio de supervivencia de estos combatientes es de apenas 150 días tras ser desplegados al frente.
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