El economista Elías Amor lanzó una aclaración contundente sobre las cifras que circulan en torno al patrimonio de GAESA: sin acceso a sus cuentas reales, cualquier número —18,000, 22,000 o 2,000 millones de dólares— es pura especulación. Lo dijo en una entrevista con Tania Costa, en un fragmento dedicado a analizar la opacidad financiera del conglomerado militar cubano.
«Vamos a ver cuando se abra la caja de GAESA y veamos las cuentas, que son ocultas, opacas y se desconocen, vamos a ver realmente cuánta plata tiene GAESA, porque a lo mejor nos llevamos una sorpresa con estos manirrotos», afirmó el economista, poniendo en duda la gestión que han podido hacer y el destino que han podido dar los comunistas cubanos al dinero público evaporado.
Amor se definió como un profesional que necesita datos concretos antes de emitir cualquier juicio. «Yo soy como Santo Tomás, soy un economista que ha vivido toda la vida con el papel, con las cuentas». Y fue directo al señalar sus límites. «Yo no puedo opinar de una empresa que a mí me dicen que tiene dieciocho billones o veintidós billones o dos billones, no, no. Usted deme a mí las cuentas que yo le voy a decir cuánto tiene. Yo se lo voy a calcular en cinco minutos».
La cifra de 18,000 millones de dólares en activos atribuida a GAESA proviene de documentos internos filtrados analizados por el Miami Herald en 2024, que también apuntaban a unos 14,467 millones depositados en cuentas bancarias del propio grupo. Marco Rubio utilizó ese dato al impulsar las sanciones contra GAESA formalizadas el 7 de mayo de 2026 bajo la Orden Ejecutiva 14404, argumentando que el conglomerado concentra la riqueza de Cuba mientras el pueblo sufre escasez. La BBC, por su parte, reconoció que no pudo verificar esa cifra de forma independiente.
Amor matizó que hablar de «activos» no equivale a hablar de dinero líquido. «Los activos pueden ser muchas cosas: pueden ser títulos de deuda, pueden ser edificios, pueden ser almacenes, pueden ser barcos, yates, pueden ser campos de cultivo. Es que pueden ser tantas cosas que es muy difícil acercarse a una empresa que está absolutamente ajena a los controles de auditoría, a los registros mercantiles».
El economista describió a GAESA como un consorcio opaco sin ningún dato público verificable. «Si buscas en internet las cuentas de GAESA no te aparece absolutamente nada». Y fue más lejos al caracterizar a sus gestores: «GAESA es un consorcio de la seguridad del Estado, del Ejército y de la familia Castro que no se puede decir que sean prodigios de la gestión empresarial, sino una pandilla de manirrotos que se han dedicado a disfrutar de la vida gastando en langosta y en otras cosas muy ricas para comer».
Sobre el destino real del dinero, Amor planteó una hipótesis inquietante. «Lo han puesto a nombre de otros, lo han cambiado de sitio, en fin, prácticas que yo no voy a describir aquí pero que van en contra de la economía de mercado». Una reforma legal de 2022 dejó a la Contraloría General de Cuba sin facultad para auditar al conglomerado militar ni a las empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas.
Cuando un oyente preguntó por qué el régimen se arriesgaría a perder el poder si dispone de tanta riqueza, Amor respondió sin rodeos: «Porque a lo mejor no tienen tanta plata. Yo tengo serias dudas de que tengan tanta plata».
El economista cerró su análisis con una visión más amplia sobre la crisis cubana: «El desastre económico cubano está generalizado. Aquello es un agujero que no se sabe cómo se va a llenar». Y concluyó asegurando que la solución no vendrá del régimen. «Eso lo tienen que arreglar cubanos de buena fe que se pongan al frente del nuevo gobierno democrático de Cuba para sacar a este país del agujero en el que está. Porque insisto, a lo mejor es que no es oro todo lo que reluce».
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