Roban aceite de un transformador en Santiago de Cuba y un paciente grave paga las consecuencias

Transformadores (Imagen de Referencia). © Facebook/Empresa Eléctrica Santiago de Cuba
Transformadores (Imagen de Referencia). Foto © Facebook/Empresa Eléctrica Santiago de Cuba

El robo del aceite dieléctrico de un transformador que abastece al centro de medicina molecular de Santiago de Cuba dejó la instalación sin servicio y tuvo una consecuencia que trascendió el daño a la infraestructura eléctrica: las muestras de un paciente en estado grave tuvieron que ser trasladadas hasta Granma para poder procesarlas.

El hecho fue denunciado por la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba en un comunicado en el que alertó sobre el impacto que este tipo de delitos puede tener sobre servicios esenciales y, particularmente, sobre la atención médica.

El hurto ocurrió durante la madrugada del miércoles. Horas después, cuando un paciente en estado crítico necesitó análisis urgentes, el centro no pudo procesar las muestras debido a la avería provocada en el transformador.

La alternativa fue enviarlas hasta otra provincia, una operación que implicó combustible, recursos y, sobre todo, un retraso en un momento en que obtener rápidamente un resultado podía ser determinante para la atención del enfermo.

«Pero hay algo todavía más importante: el tiempo que pierde un paciente cuando necesita con urgencia un diagnóstico», advirtió la Empresa Eléctrica.

La entidad explicó que el aceite dieléctrico resulta imprescindible para el aislamiento y la refrigeración de los transformadores. Su extracción puede dejar inutilizado el equipo y afectar directamente las instalaciones que dependen de ese suministro eléctrico.

«Se ponen en riesgo servicios esenciales que dependen de ese suministro y se pone en riesgo la vida de las personas», señaló el comunicado.

El problema se agrava por la dificultad para reponer el material sustraído. Cuba no produce aceite dieléctrico y depende de su importación, por lo que cada robo supone no solo interrupciones del servicio, sino también un costo adicional para un sistema eléctrico golpeado por la escasez de recursos y el deterioro de su infraestructura.

Un negocio ilegal que golpea al sistema eléctrico

El robo de aceite dieléctrico se ha convertido en el delito que más afecta la infraestructura eléctrica en Cuba durante 2026.

El líquido sustraído termina con frecuencia en el mercado negro, donde es utilizado como sustituto del diésel para tractores y otras maquinarias agrícolas. El litro puede venderse entre 600 y más de 1,000 pesos cubanos, un negocio clandestino que ha multiplicado los ataques contra transformadores en medio de la profunda crisis energética que atraviesa el país.

Santiago de Cuba ha registrado varios episodios recientes.

El pasado 17 de agosto, apenas tres días antes del incidente que afectó a Medicina Molecular, fue robado el aceite de dos bancos de transformadores en Carolina, municipio San Luis.

Días antes, la extracción de unos 300 litros en ese mismo municipio había dejado sin electricidad a alrededor de 17,000 personas.

La gravedad y frecuencia de estos hechos ha llevado a las autoridades a endurecer la respuesta penal. Recientemente, el Tribunal Municipal Popular de Contramaestre, también en Santiago de Cuba, condenó a 12 años de prisión a un hombre acusado de robar 120 litros de aceite dieléctrico de la subestación de Bungo la Venta.

El robo dejó sin electricidad durante 48 horas a más de 2,000 personas. El acusado fue detenido de madrugada mientras transportaba el aceite sustraído y llevaba consigo herramientas presuntamente utilizadas para cometer el delito.

Indignación y reclamos de mayor vigilancia

El caso de Medicina Molecular provocó indignación entre numerosos usuarios que reaccionaron al comunicado de la Empresa Eléctrica. Varios reclamaron una mayor vigilancia de transformadores y otras instalaciones vulnerables, mientras otros cuestionaron las prioridades de las fuerzas policiales.

Entre las críticas aparecieron señalamientos de ciudadanos que contrastaron la falta de protección de infraestructuras esenciales con los recursos destinados por las autoridades a vigilar y detener a manifestantes o perseguir actividades del comercio informal.

La reacción refleja además una preocupación que va más allá del costo de un transformador: en un país sometido a apagones prolongados y con un sistema sanitario marcado por la escasez, un nuevo fallo eléctrico puede terminar afectando servicios de los que depende directamente la salud de los pacientes.

El régimen cubano ha respondido al aumento de estos delitos con un fuerte endurecimiento penal. El Dictamen 475/2025 del Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular estableció que determinados robos de aceite de transformadores pueden ser procesados como sabotaje al Sistema Electroenergético Nacional, bajo el artículo 125 del Código Penal.

Las penas contempladas van de siete a 15 años de prisión en su modalidad básica y pueden elevarse de diez a 30 años, prisión perpetua e incluso pena de muerte cuando concurren las circunstancias más graves previstas por la legislación.

Sin embargo, el endurecimiento de las condenas no ha conseguido detener las sustracciones.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció a finales de julio que existen comunidades cubanas que han llegado a permanecer hasta 105 días consecutivos sin electricidad debido a transformadores averiados y admitió que el robo de aceite dieléctrico contribuye directamente a prolongar esas interrupciones.

Preguntas frecuentes sobre el robo de aceite dieléctrico en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Qué es el aceite dieléctrico y por qué es tan importante para los transformadores?

El aceite dieléctrico es esencial para el funcionamiento de los transformadores eléctricos, ya que actúa como aislante y refrigerante. Su extracción provoca averías graves, inutilizando los equipos y afectando el suministro eléctrico, lo que puede llevar a prolongados apagones.

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¿Por qué se está robando el aceite dieléctrico en Cuba?

El aceite dieléctrico se roba principalmente para venderlo en el mercado negro como sustituto de diésel para tractores y maquinaria agrícola. Esta práctica se ha convertido en un delito frecuente debido a la crisis energética y la escasez de combustibles en Cuba.

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¿Qué consecuencias tiene el robo de aceite dieléctrico para la población cubana?

El robo de aceite dieléctrico genera apagones prolongados y afecta servicios esenciales como hospitales y sistemas de bombeo de agua. También incrementa los costos de reparación y reposición, agravando la ya crítica situación eléctrica en el país.

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¿Cómo está respondiendo el gobierno cubano a estos robos?

El gobierno cubano ha endurecido las penas para los robos de aceite dieléctrico, procesándolos como sabotaje al sistema eléctrico, con condenas que pueden llegar a cadena perpetua o incluso pena de muerte en casos graves. A pesar de estas medidas, los robos continúan.

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