
Estados Unidos acaba de anunciar nuevas y contundentes sanciones contra nueve entidades del régimen comunista cubano y tres dirigentes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Entre los sancionados figuran Fernando González Llort, presidente del ICAP y exespía de la llamada Red Avispa; Noemí Ramona Rabaza Fernández, primera vicepresidenta; y Leima Martínez Freire, directora para América del Norte.
También fueron designadas la Empresa de Níquel Comandante Ernesto Che Guevara, METALCUBA, GEOMINSAL, ACINOX Comercial, el Ministerio de la Construcción y la Agencia de Contratación a Representaciones Comerciales (ACOREC), entre otras. Washington acusa al ICAP de operar durante décadas una red subversiva en Estados Unidos bajo la cobertura de intercambios culturales y educativos, y a estas entidades de sostener y financiar el aparato represivo del régimen.
Estas medidas, adoptadas en virtud de la Orden Ejecutiva 14404, confirman una vez más la determinación estadounidense de asfixiar las fuentes de ingresos de la dictadura. Sin dudas Estados Unidos está realizando una labor increíble a favor de la transición a la democracia en nuestra Patria. Soy de los que están a favor de una intervención militar de tipo quirúrgico que ponga fin a esa criminal tiranía, pero también entiendo que los cubanos, aunque seguimos luchando, y muchos con valor y grandes sacrificios, no estamos haciendo todo lo que el momento exige.
Sin lugar a dudas, los más necesitados de que Cuba se democratice somos los cubanos. Los de la Isla, que sufren diariamente la opresión brutal, la miseria extrema, los apagones, el hambre y la represión. Y los del Exilio, a quienes la tiranía obligó a abandonar la tierra donde Dios quiso que naciéramos. Nadie tiene más derecho ni más deber que nosotros de conquistar la libertad de nuestra Patria.
Hoy, como nunca antes, contamos con la mayor solidaridad de Estados Unidos. La administración estadounidense está presionando con fuerza inédita. El 29 de enero el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declaró emergencia nacional respecto a Cuba e impuso un sistema de aranceles a los países que le suministren petróleo. A esta medida le han seguido sanciones adicionales contra funcionarios y entidades del régimen. La visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana el 14 de mayo de 2026 para reunirse con altos cargos del Ministerio del Interior envió un mensaje claro: solo habrá compromiso serio si Cuba realiza cambios fundamentales.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, visitó la base naval de Guantánamo en junio y advirtió al régimen que no busque armas que amenacen el enclave o el territorio estadounidense. Se ha creado un equipo especial de la CIA dedicado exclusivamente al caso cubano. Y la fiscalía federal del sur de Florida puso en marcha un proceso judicial contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, con orden de arresto vigente.
La solidaridad internacional crece también en América Latina. Gobiernos como los de Costa Rica, Chile, Argentina, Ecuador, Paraguay, República Dominicana, El Salvador y Honduras han mostrado posturas cada vez más firmes a favor del pueblo cubano y de la democratización. En Europa, el Parlamento Europeo aprobó el 18 de junio pasado una de sus resoluciones más contundentes: condenó la represión sistemática, exigió la liberación inmediata de los presos políticos, pidió sanciones contra Miguel Díaz-Canel y los responsables de GAESA, y condicionó la continuidad del Diálogo con La Habana a pasos concretos hacia una transición democrática.
La grave crisis que vive Cuba nos obliga a organizarnos, coordinarnos y a actuar con efectiva estrategia. Quienes aun no lo han hecho, deben romper con las estructuras de la tiranía. Deben dejar de colaborar con el Ministerio del Interior, retirar su apoyo a las Fuerzas Armadas y abandonar las organizaciones de masas al servicio del régimen: los CDR, la FMC, la CTC, la FEU, la FEEM, la UJC y todas las demás.
Los ánimos en la Isla fluctúan: muchos se animan cuando perciben que Estados Unidos puede actuar con decisión pronto y se desaniman cuando creen que la estrategia es solo de presión económica a largo plazo. Por eso debemos recordar las palabras del Papa Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998: “No dejen para mañana el construir una sociedad nueva, donde los sueños más nobles no se frustren y donde Ustedes puedan ser los protagonistas de su historia”. “No esperen que todo les venga dado”.
Tenemos el Acuerdo de Liberación de Cuba, firmado por coaliciones de la oposición dentro y fuera de la Isla, que establece una hoja de ruta clara hacia la liberación, la estabilización, la reconstrucción y la democratización. Debemos fortalecerlo. Quienes no se identifiquen plenamente con esa estructura pueden crear otra sólida y negociar patrióticamente con liderazgo del Acuerdo, su inclusión para potenciar la unidad y las coordinaciones. Solo así tendremos una voz unificada, poderosa, creíble y capaz de animar al pueblo a sumarse a la lucha, a retirar su consentimiento al régimen y a formar parte de la oposición prodemocrática.
Contamos con herramientas extraordinarias: internet y las redes sociales —Messenger, WhatsApp, Signal, Telegram— que facilitan la Unidad, la comunicación, la organización, la coordinación y la distribución de funciones. Debemos crear estructura, asignar responsabilidades y ejecutarlas con amor, valor, inteligencia, dedicación y entrega para que las acciones fluyan con eficacia.
Las acciones de protestas que ocurren casi a diario no muy importantes, pero no basta para alcanzar la libertad y el bienestar de la nación. Se necesita una sólida y disciplinada estructura que demuestre a todos que somos capaces de producir y dirigir la transición a la democracia y que Cuba, al caer el régimen, no caerá en el caos total y que terminará ocurriendo una masiva y desordenada migración hacia las costas de Estados Unidos.
Tendremos pronto lo que seamos capaces de conquistar con nuestro esfuerzo, nuestra firmeza, nuestro coraje, nuestro valor y nuestra determinación. Incluso Estados Unidos, el mejor aliado del pueblo cubano en su lucha por la libertad, y el resto de los actores solidarios, calibrarán su compromiso según vean en nosotros un pueblo decidido a conquistar sus derechos y a reconstruir la nación.
La oposición prodemocrática debe ser coherente, unida, fuerte, creíble y capaz de ganar un amplio apoyo popular. Eso depende exclusivamente de nosotros mismos. Nadie más puede hacer lo que nos corresponde. Ni Estados Unidos, ni los europeos, ni los latinoamericanos. Si cumplimos con nuestro deber en este momento histórico, cuando el régimen está más solo y con menos aliados que nunca, haremos realidad el sueño de José Martí de una Cuba con todos y para el bien de todos.
Todo queda en nuestras manos y en nuestras decisiones. Si no lo hacemos, nos lamentaremos luego. Sigamos pidiendo a EEUU y a todo el mundo libre más acciones y sanciones contra la dictadura y más solidaridad para los presos políticos, la oposición y el pueblo en general, pero hagamos mejor lo que nos corresponde.
Vídeos relacionados:
Archivado en:
Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.