El economista cubano Orlando Plá Tomás, radicado en México, identificó dos condiciones que considera imprescindibles para iniciar cualquier recuperación económica en Cuba: garantizar los derechos de propiedad y asegurar la libertad de acción de los agentes económicos. Lo hizo en una entrevista con Tania Costa, en la que analizó las salidas posibles a la crisis que atraviesa la isla.
«Hay una estructura inicial que es la propiedad y otro elemento fundamental que es la libertad», afirmó Plá. «Esos dos elementos son esenciales para empezar a diseñar una recuperación económica. Tiene que estar clara la estructura de derechos de propiedad y tiene que estar clara la libertad de acción de los agentes económicos».
Para sustentar su tesis, el economista recurrió a una lectura heterodoxa del materialismo histórico de Marx. De esta forma, sostuvo que la propia secuencia de modos de producción descrita por Marx demuestra implícitamente que «la productividad es directamente proporcional a la libertad de las fuerzas productivas». De ahí, argumentó, que «el feudalismo es más productivo que el esclavismo y el capitalismo más productivo que el feudalismo».
Bajo esa lógica, Plá concluyó que «el comunismo constituye una involución económica porque precisamente limita la libertad de las fuerzas productivas», lo que convierte al sistema imperante en Cuba en un obstáculo estructural para cualquier crecimiento real.
El análisis de Plá coincide con los hallazgos de los premios Nobel de Economía 2024 —Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson—, quienes demostraron que las instituciones que protegen la propiedad y la libertad económica son el factor determinante del desarrollo de las naciones. «Si existen instituciones fuertes que defienden estos dos elementos [...] hay posibilidades de crecimiento», señaló el economista, citando también el ejemplo histórico de Venecia para ilustrar cómo el progreso florece cuando se respetan ambas condiciones «y cómo ese progreso se acaba si la estructura cambia».
Como evidencia empírica contemporánea, Plá mencionó a Noruega: «A mayor libertad mayor riqueza», resumió.
Este diagnóstico adquiere peso en el contexto de la crisis más severa que atraviesa Cuba en décadas. La CEPAL proyectó a inicios de año una contracción del PIB cubano del 6,5% en 2026 —la peor de América Latina—, mientras la Economist Intelligence Unit estima una caída del 7,2%. La contracción acumulada desde 2019 se sitúa entre el 23% y el 26%.
En junio de 2026, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó un paquete de 176 medidas económicas que incluye banca privada, eliminación del tope de 100 trabajadores para las Mipymes y mayor apertura a la inversión extranjera. Plá, sin embargo, considera que esas reformas son inviables sin un cambio sistémico profundo, porque el régimen ha dedicado casi siete décadas a destruir precisamente las dos bases que ahora serían necesarias para aplicarlas: la confianza y las instituciones.
Otros economistas independientes, como Elías Amor y Pedro Monreal, han llegado a conclusiones similares sobre la insuficiencia de las medidas sin reformas estructurales de mayor calado.
«Vemos cómo ha habido progreso cuando estas dos cosas se respetan y cómo ese progreso se acaba si la estructura cambia», concluyó Plá, sintetizando en una sola frase tanto el diagnóstico del fracaso cubano como la condición mínima para revertirlo.
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