«Se acabó el tiempo para las reformas... hay que marcar rumbo hasta llegar al fondo», afirma académica cubana

Cuba, sin tiempo para reformas © CiberCuba
Cuba, sin tiempo para reformas Foto © CiberCuba

La historiadora y académica cubana Ivette García González publicó este viernes en el portal CubaxCuba un artículo en el que concluye que el ciclo reformista en Cuba está definitivamente agotado y que el país necesita una transformación radical del sistema de partido único, no nuevos parches económicos.

En el texto, titulado «El viejo dilema cubano: reforma vs revolución», la autora —doctora en Ciencias Históricas y exprofesora titular de la Universidad de La Habana— sostiene que el régimen ha reciclado durante décadas una misma fórmula: «crisis-reforma-represión de las reformas», con la que mantiene intocable el poder político del trinomio Partido/Gobierno/Estado, que «cuenta con habitantes, no con ciudadanos».

«Si cada vez la crisis se profundiza a pesar de tantos ciclos de reformas, es evidente que el tiempo para reformar se agotó», escribe García González. «El modelo económico, político y social existente ha fracasado, y lo peor, se le impide al pueblo, que debería ser el soberano, cambiarlo».

La académica traza un paralelo histórico entre los ciclos reformistas fallidos del siglo XIX —previos a 1868 y entre 1878 y 1895— y los del siglo XX —a inicios de los treinta y a fines de los cincuenta— para argumentar que, cuando las reformas no producen soluciones reales, el rupturismo termina imponiéndose.

Para explicar la longevidad del régimen cubano, García González recurre al libro Revolución y dictadura, del politólogo Steven Levitsky, que demuestra que los regímenes autoritarios nacidos de una revolución perduran más que otros tipos de dictaduras: al partir de cero, diseñan sus estructuras sobre la base de la lealtad al grupo de poder emergente. Cuba, señala, no es una excepción a esa regla, sino una agravante.

La autora sitúa a Cuba dentro de la llamada «Troika» latinoamericana —junto a Nicaragua y Venezuela— a la que describe como una «extraña familia de dictaduras subdesarrollistas» con rasgos comunes: destrucción de la democracia electoral, ataque al periodismo, corrupción impune, autobloqueo económico y un patrón de comportamiento para perdurar basado en represión, cárcel y exilio.

El artículo evalúa con dureza el paquete de 176 medidas económicas anunciado por el gobierno en junio de 2026. García González las califica de «asalto a la ciudadanía y un cambio fraudulento. Solo económicas, como siempre, cuando por la crisis extrema sienten que peligra el poder. Para respirar y ganar tiempo».

El diagnóstico de la académica coincide con una realidad de colapso sostenido: el Centro de Estudios de la Economía Cubana estimó que la economía cayó alrededor del 5% en 2025, acumulando una contracción de más del 15% desde 2020, mientras la Unidad de Inteligencia Económica proyecta una nueva caída del 7,2% para este año.

En paralelo, Prisoners Defenders registró 1.327 presos políticos al cierre de julio de 2026, nuevo récord histórico, y el Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó 1.415 protestas y expresiones críticas solo en ese mes.

Frente a ese cuadro, García González propone tres medidas inmediatas e interconectadas para una transición genuina: plena libertad al sector privado y al comercio exterior con garantías jurídicas reales y separación de poderes; reconocimiento de la sociedad civil independiente del Estado; y ejercicio efectivo de libertades básicas —expresión, manifestación, asociación, prensa— junto con la liberación de todos los presos políticos.

Este artículo se inscribe en una serie de análisis que la autora ha publicado a lo largo de 2026. En mayo argumentó que las dictaduras no son invencibles y propuso un Movimiento Cívico Nacional basado en la lucha no violenta; en julio afirmó que existe una «profunda contradicción entre el Gobierno cubano y la Revolución que dice representar». El nuevo texto lleva esa línea argumentativa a su conclusión más radical.

«Lo que Cuba necesita hoy no son reformas para corregir abusos», concluye García González, «sino para que deriven, en el menor tiempo posible, no simplemente a una transferencia de poder, sino al poder del soberano para construir un nuevo proyecto de país».

Preguntas Frecuentes sobre la Situación Política y Económica en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué se considera que el ciclo de reformas en Cuba está agotado?

El ciclo de reformas en Cuba está considerado agotado porque las reformas no han producido soluciones reales y el modelo económico, político y social existente ha fracasado. Según la académica Ivette García González, el régimen ha repetido un patrón de "crisis-reforma-represión de las reformas", lo que ha mantenido el poder político sin cambios significativos. El continuo colapso económico y la falta de cambios efectivos han llevado a la conclusión de que es necesario un cambio radical del sistema actual.

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¿Cuáles son las propuestas de Ivette García González para una transición genuina en Cuba?

Ivette García González propone tres medidas inmediatas e interconectadas para una transición genuina: plena libertad al sector privado y al comercio exterior con garantías jurídicas reales, reconocimiento de la sociedad civil independiente del Estado, y ejercicio efectivo de libertades básicas como expresión, manifestación, asociación y prensa, junto con la liberación de todos los presos políticos. Estas medidas buscan permitir un cambio real en el sistema y otorgar al pueblo cubano la soberanía para construir un nuevo proyecto de país.

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¿Cómo ha afectado la situación económica actual a Cuba?

La economía cubana ha sufrido una contracción significativa, acumulando una caída de más del 15% desde 2020, con una proyección de nueva caída del 7,2% para 2026 según la Unidad de Inteligencia Económica. Esta crisis económica ha sido exacerbada por la falta de reformas efectivas y ha llevado a un aumento en las protestas y el descontento social, reflejado también en el número creciente de presos políticos y manifestaciones. La situación actual demanda cambios estructurales para lograr una recuperación económica sostenible.

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¿Qué papel juega la represión en el mantenimiento del régimen cubano?

La represión es un componente estructural clave para el mantenimiento del régimen cubano. Al cierre de julio de 2026, se registraron 1.327 presos políticos, lo que demuestra el uso de la represión como medio para sofocar la disidencia y mantener el poder.

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