Una cubana identificada como Thalía Soler publicó este viernes un video en el que relata su frustrante experiencia durante un pasadía en el Gran Hotel de Camagüey, un establecimiento operado por la cadena estatal Islazul que prometía piscina, almuerzo y entretenimiento, pero entregó exactamente lo contrario.
"Me pasé dos meses reservando constantemente para poder bañarme en la piscina. Y al final cuando llegué todo resultó estar en candela", relató la autora en el clip.
Al llegar al hotel, el grupo descubrió que no podían ingresar bebidas del exterior y que el establecimiento no tenía ninguna oferta gastronómica disponible en ese momento, por lo que tuvieron que salir a buscar comida después de haberse metido en la piscina.

El almuerzo supuestamente incluido no fue mejor. Soler describió la ración de espagueti como algo "para cinco personas" y la pizza con una comparación que no deja lugar a dudas: "era la chancleta vieja con el que salía la gente antes de carnavalear".
A eso se sumó que el agua de la piscina estaba, según sus palabras, "en candela", y que los platos del servicio llegaron "churrosos".
Pese al desastre, la autora reconoció que lo pasó bien gracias a sus amistades, aunque fue tajante al cerrar su relato: "de volver a ir ahí, más nunca".
En la descripción del video, Soler fue aún más directa: "Al Gran Hotel? No voy más. Quise ir porque tenía gratos recuerdos de mi infancia allí con mi familia, pero al parecer se me olvidó que este país cada día va para atrás".
Los comentarios al video reflejaron una experiencia colectiva similar. Varios usuarios coincidieron en que la instalación lleva años en declive, que la piscina rara vez está en condiciones aceptables y que el servicio de comida es una decepción constante.
Otros lamentaron que uno de los pocos espacios de recreo disponibles en Camagüey esté en ese estado, y algunos señalaron que la situación de la provincia en general no da margen para esperar otra cosa.
El Gran Hotel de Camagüey, inaugurado el 22 de mayo de 1938 y ubicado en el Centro Histórico de la ciudad, es uno de los establecimientos más emblemáticos de la provincia.
Cuenta con 72 habitaciones, piscina para adultos y niños, restaurante, cafetería y cuatro bares. Sus valoraciones en TripAdvisor son mixtas: una ficha registra 4,1 sobre 5 con 118 opiniones, mientras otra obtiene 3,2 sobre 5 con 70 reseñas, con quejas recurrentes sobre la piscina, la comida y el mantenimiento.
El caso de Soler no es aislado. Durante este verano se han multiplicado los testimonios de cubanos decepcionados con hoteles de la isla.
Una visitante calificó el Hotel Neptuno de La Habana como "la peor experiencia en un pasadía", con apagones y agua turbia; en Varadero, una médica pagó 315 dólares y regresó más agotada que antes de salir; y otra cubana documentó apagones y falta de agua en un hotel de cuatro estrellas de esa misma zona.
El deterioro responde a una crisis estructural sin precedentes. El primer ministro Manuel Marrero Cruz reconoció ante la Asamblea Nacional, a finales de julio, que 73 % de las instalaciones hoteleras del país permanecen cerradas y que unos 25,000 trabajadores están en situación de disponibilidad.
Entre enero y junio, Cuba recibió apenas 387,591 visitantes internacionales, una caída de 60,7 % respecto al mismo período del año anterior, con una ocupación hotelera que se desplomó hasta 21,5 %.
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