
La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) conmemora este domingo su aniversario 66 en medio de una crisis que su secretaria general, Teresa Amarelle Boué, describió como un escenario de necesidades que se acumulan, desde los apagones y la falta de agua hasta las dificultades para conservar y adquirir alimentos.
En una entrevista publicada por la agencia oficialista Prensa Latina, Amarelle afirmó que la FMC debe fortalecer su trabajo en los barrios y reconoció que las condiciones actuales obligan a intensificar acciones como la agricultura familiar, la conservación de alimentos, las brigadas de costureras y la solidaridad comunitaria.
“No es solo el apagón; cuando hay apagón tampoco hay agua”, dijo la dirigente, quien también señaló que las familias deben comprar alimentos a diario para evitar que se echen a perder. La organización, según explicó, está enseñando a conservarlos con asesoría de personas vinculadas al arte culinario.
La dirigente también relató que durante visitas a familias con situaciones complejas observó cómo los medicamentos circulan entre vecinos, mientras otras personas comparten alimentos y preparan comidas colectivas. La FMC, añadió, promueve proyectos comunitarios para aliviar la situación y fomentar la solidaridad.
En materia laboral, Amarelle Boué reconoció que existe una “brecha grande en el empleo” y sostuvo que una de las prioridades es incorporar a las mujeres al trabajo. Para ello, la organización promueve proyectos junto a mipymes, cooperativas no agropecuarias y empresas estatales.
Sobre las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, la secretaria general de la FMC fue explícita al definir la estrategia de la organización. “A las mujeres en situaciones vulnerables tenemos que enseñarlas a salir de ellas”, afirmó, al tiempo que rechazó el asistencialismo y planteó que el apoyo debe servir para que puedan salir adelante.
Como ejemplo mencionó el proyecto ESPUmás, desarrollado entre la FMC y el Ministerio de Comercio Interior, que ha dado trabajo a mujeres con situaciones familiares complicadas.
Según explicó, algunas comenzaron generando ingresos desde sus casas y posteriormente ampliaron sus actividades hacia talleres de costura y otros servicios.
Amarelle Boué también reconoció que existen medidas dirigidas a madres de menores con discapacidad severa y a personas que cuidan a familiares dependientes, en su mayoría mujeres, pero admitió que algunas propuestas no han podido cumplirse porque requieren presupuestos y recursos que actualmente no están disponibles.
Las dificultades descritas por la dirigente ocurren en un contexto de prolongados problemas energéticos y de abastecimiento. Cuba acumula en lo que va de año varios colpasos parciales y totales del Sistema Eléctrico Nacional, mientras los apagones sobrepasan las 24 horas continuas en numerosas localidades.
Días atrás, una creadora de contenidos residente en Manatí, Las Tunas, publicó un video en el que desmonta con ironía y frustración la cadena de promesas energéticas del régimen cubano, mientras, al igual que cientos de miles de mujeres en la isla, cocina con carbón vegetal ante la ausencia de electricidad y gas licuado.
La falta de electricidad también afecta el suministro de agua. Datos oficiales indican que unos 2,7 millones de cubanos carecen de acceso regular al agua potable.
Al respecto, en las últimas semanas se han multiplicado los reclamos sobre la carencia del vital líquido, lo cual ha obligado a mujeres a improvisar sistemas de recogida de agua de lluvia tras días sin suministro, si bien otras denuncian la situación de barrios que llevan más de nueve meses sin recibir agua por tubería, una situación insostenible para muchas personas que no pueden cargar los cubos y botellones.
La crisis también alcanza al sistema sanitario. Aproximadamente siete de cada 10 medicamentos del cuadro básico nacional están ausentes y Ciego de Ávila llegó a operar recientemente con apenas 10 % de los fármacos disponibles.
A esa situación se suma el encarecimiento de productos básicos después de la eliminación de los topes de precios minoristas para aceites, pollo y leche en polvo. El aceite llegó a 6,000 pesos y el cartón de huevos a 4,500 pesos en el mercado informal, según reportes ciudadanos desde varias provincias.
La situación ha provocado también denuncias de mujeres sobre las condiciones que enfrentan sus familias. Gaby Milán Zequeira Hernández, madre habanera, describió en Facebook noches sin electricidad junto a su hijo enfermo y afirmó que la situación “nos está matando lentamente”.
En el ámbito de la violencia de género, Amarelle Boué reconoció que la FMC enfrenta dificultades para garantizar el funcionamiento de las consejerías especializadas en sus sedes. Admitió que algunas no funcionan adecuadamente por falta de personal preparado, insuficiente divulgación o problemas de organización en determinados municipios.
La propia dirigente señaló que existe un desafío en la aplicación de las normas sobre violencia de género en el ámbito local y comunitario, además de otro relacionado con la forma en que se naturalizan los estereotipos que sustentan la violencia.
Ese problema adquiere relevancia frente a los datos aportados por el Observatorio de Género de Alas Tensas, que documentó 44 feminicidios durante los primeros siete meses del año, un aumento de 112 % con respecto al mismo período de 2025, para un acumulado de 359 casos desde 2019.
Dos días antes del aniversario de la FMC, el gobernante Miguel Díaz-Canel presidió una ceremonia en la que fueron entregadas distinciones a más de 300 mujeres. El acto provocó burlas en redes sociales, donde una usuaria cuestionó que el reconocimiento no pudiera resolver las carencias de electricidad, agua, medicinas y alimentos que afectan a la población.
Amarelle Boué atribuyó buena parte de las dificultades económicas a las medidas de Estados Unidos y a la política de la administración de Donald Trump. Al mismo tiempo, defendió la capacidad de las mujeres para sostener a sus familias y comunidades mediante la solidaridad y la creatividad.
La secretaria general aseguró que la FMC cuenta con más de cuatro millones de afiliadas, equivalentes a 92 % de las mujeres mayores de 14 años del país, y sostuvo que esa sería la principal fortaleza de la organización.
“Porque de este momento duro vamos a salir”, afirmó Amarelle Boué al final de la entrevista. Su diagnóstico, sin embargo, reconoce un escenario en el que los apagones, la falta de agua, la escasez de medicamentos y las dificultades para acceder a alimentos forman parte de las necesidades que la propia FMC intenta atender desde los barrios.
Preguntas frecuentes sobre la crisis en Cuba y el papel de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan las mujeres cubanas actualmente?
Las mujeres cubanas enfrentan apagones prolongados, falta de agua y escasez de alimentos. Además, la crisis se agrava por la ausencia de medicamentos esenciales y el encarecimiento de productos básicos. La situación se ve reflejada en la necesidad de encontrar formas alternativas de supervivencia, como cocinar con carbón vegetal y compartir recursos entre vecinos.
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¿Qué medidas está tomando la FMC para apoyar a las mujeres en Cuba?
La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) promueve la agricultura familiar, la conservación de alimentos y la solidaridad comunitaria. La FMC busca fortalecer su trabajo en los barrios mediante proyectos como ESPUmás, que ofrece empleo a mujeres en situaciones vulnerables. Sin embargo, algunas iniciativas no se han podido implementar debido a la falta de recursos.
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¿Cómo se ha justificado el gobierno cubano ante la crisis actual?
El gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis a las sanciones impuestas por Estados Unidos, calificándolas de "bloqueo genocida". La secretaria general de la FMC, Teresa Amarelle Boué, ha insistido en que no hay un estado fallido ni colapso, sino una situación económica muy fuerte. A pesar de estas declaraciones, la realidad en el país muestra un deterioro sostenido de los servicios públicos.
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¿Qué impacto tiene la crisis en la vida diaria de las familias cubanas?
La crisis afecta gravemente la vida diaria de las familias cubanas. Los apagones prolongados y la escasez de agua obligan a improvisar sistemas de recogida de agua de lluvia y a utilizar métodos alternativos para cocinar. La falta de electricidad y la escasez de alimentos agravan las condiciones de vida, especialmente para aquellos con necesidades médicas especiales, como los niños con discapacidades.
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