Un tribunal federal anuló la semana pasada la suspensión de visados de inmigrante que la administración Trump había impuesto a nacionales de 75 países, incluida Cuba, pero el abogado de inmigración Willy Allen advierte que para los cubanos el panorama sigue siendo más complicado que para el resto de los países beneficiados por el fallo.
La jueza Jeannette A. Vargas, del Distrito Sur de Nueva York, declaró la medida «manifiestamente ilegal» por exceder la autoridad del secretario de Estado, Marco Rubio, y por contradecir la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que prohíbe la discriminación por nacionalidad en la emisión de visados de inmigrante. La sentencia también revocó las denegaciones de visado basadas exclusivamente en esa política.
«Interesante. Acuérdate que también tenemos una proclama presidencial que eliminó las visas directamente a Cuba», señaló Allen en una entrevista con Tania Costa al analizar las implicaciones del fallo para la comunidad cubana.
Esa proclama presidencial, firmada por Trump en junio de 2025 y ampliada a partir del primero de enero de 2026, constituye una capa adicional de restricción que el fallo judicial no elimina. Bajo ese instrumento, Cuba sigue bloqueada en aspectos del régimen migratorio que van más allá de la suspensión anulada por el tribunal.
Sin embargo, Allen considera que la situación debería mejorar parcialmente. «Si seguimos lo que era antes de la suspensión completa, yo creo que deberían haber en La Habana por lo menos entrevistas y algunas aprobaciones para ciudadanos americanos reclamando sus cónyuges, hijos menores de edad y sus padres», explicó el abogado.
Esas llamadas peticiones inmediatas —las de ciudadanos estadounidenses que reclaman a su cónyuge, hijos menores o padres en Cuba— son las que, incluso durante la vigencia de la proclama presidencial, seguían siendo procesadas en la embajada de La Habana, aunque con dificultades. Las peticiones de residentes permanentes para sus cónyuges, en cambio, no estaban siendo aprobadas.
Además del obstáculo de la proclama, Allen advierte que persiste otra barrera consular: la política de denegar visas a quienes trabajaron para el gobierno cubano. «Si tú eres un americano, estás reclamando a tu esposa y tu esposa era maestra en Cuba, en la entrevista le decían: 'Mira, yo te apruebo, pero como tú eres maestra y trabajaste para el gobierno cubano, no te la vamos a dar ahora. Tienes que pedir un perdón por haber trabajado para el gobierno cubano'», ilustró el abogado con un ejemplo concreto.
Esa exigencia de un 'waiver' por vínculos laborales con el Estado cubano —que afecta a maestros, médicos y empleados estatales— es independiente del fallo judicial y podría seguir aplicándose en los consulados.
Sobre la posibilidad de reabrir casos de visas denegadas bajo la prohibición anulada, Allen se mostró cauteloso pero esperanzador. Mencionó el caso de un menor de edad, hijo de ciudadano americano, cuya entrevista en La Habana fue rechazada: «Yo a ese muchacho sí le voy a pedir que lo vuelvan a entrevistar una vez que se aclaren los detalles».
El abogado subrayó que los detalles de aplicación del fallo para Cuba aún deben precisarse, y que la situación general, aunque mejorada, dista de estar resuelta para los cubanos. «Tenemos que ver que el diablo se esconde en los detalles», advirtió.
Aun así, Allen cerró con una valoración positiva del momento: «Hoy estamos un poquito mejor que hace unos días».
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