
Con una frase tajante -«¡Mi niña no va a la escuela, la parí yo y no va!»- una madre cubana identificada como Lety Lety resumió su postura inicial ante el inicio del curso escolar, que arrancó el 1 de septiembre.
Sin embargo, el deseo de su hija de cuatro años pudo más que todas las carencias, y la pequeña terminó asistiendo a clases.
El testimonio publicado en Facebook describe una cascada de privaciones que hacen casi imposible garantizar una experiencia escolar digna. La madre relató que tuvo que «vender un riñón prácticamente» para costear útiles, uniforme y otros materiales básicos, y que aun así no puede asegurar lo más elemental.
«Cómo le digo que mamá en ocasiones no va a tener qué darle de merienda, que no se va poder ni bañar en las mañanas porque no tengo agua, ni gas, y en ocasiones ya ni carbón para calentarla», detalló.
El transporte es otro obstáculo insalvable. «Mami no quiere que vaya caminando a la escuela porque no hay guagua para su transportación y la bicimoto ya no tiene batería, y mami ni tiene $ para comprar otra», escribió Lety Lety, quien describió las noches como «horribles de calor, sudor y mosquitos» por los apagones, que impiden que la niña descanse.
«Qué hago cuando llegue y no tenga ni un pan para darle y tenga que hacer tareas oscuras y hecha un charco de sudor», subrayó.
A pesar de todas las dificultades y angustias, fue el deseo de la propia niña lo que inclinó la balanza.
«Qué hago si mi niña de cuatro años quiere ir a la escuela», escribió la madre, quien cerró su publicación con una pregunta que invita a la reflexión.
«¿Cómo puede normalizarse esta situación para nuestros niños?», cuestionó.
La angustia de esta madre cubana es la de miles en todo el país. El curso escolar arrancó el martes en medio de apagones que afectaron hasta el 70 % del territorio nacional, con una generación disponible de apenas 960 MW frente a una demanda de 2,910 MW y un déficit pronosticado de 2,280 MW, según la Unión Eléctrica.
La propia ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, admitió que el inicio del curso sería en condiciones «muy difíciles» y con «tremendas dificultades», contradiciendo sus declaraciones de días antes, cuando había calificado el regreso a clases de «una gran fiesta».
El sistema escolar arrancó además con una cobertura docente del 73 %, lo que equivale a un déficit de al menos 24,000 maestros, y solo el 20 % de la matrícula contó con uniformes nuevos, ya que la producción alcanzó entre 2.2 y 2.3 millones de prendas de las 3.6 millones necesarias.
El impacto económico de la crisis del país sobre las familias con hijos menores es devastador.
Equipar a un estudiante en el mercado informal puede costar entre 15,000 y 20,000 pesos, con uniformes que superan los 5,000 pesos por unidad, frente a menos de 100 pesos el set completo cuando está disponible por vía estatal.
Sostener el desayuno y la merienda puede superar los 10,000 pesos mensuales adicionales, en un país donde el salario mínimo es de 2,100 a 3,210 pesos.
El Programa Mundial de Alimentos reportó que el 48.5 % del alumnado cubano de seis a 11 años no recibe ninguna comida ni merienda en la escuela, una cifra que ilustra la magnitud del problema que enfrentan madres como Lety Lety.
Preguntas frecuentes sobre la crisis educativa y social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan las familias cubanas para enviar a sus hijos a la escuela?
Las familias cubanas enfrentan apagones prolongados, falta de agua y alimentos, escasez de uniformes y útiles escolares, y un déficit significativo de maestros. Además, la crisis económica hace que muchos padres no puedan costear el desayuno o la merienda de sus hijos, lo que complica aún más la situación educativa.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la educación en Cuba?
La crisis energética provoca apagones que dificultan el descanso nocturno de estudiantes y maestros, lo que afecta su rendimiento académico. Los cortes de electricidad también impiden mantener condiciones mínimas en los hogares y escuelas, afectando la capacidad de los niños para asistir y aprender en clase.
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¿Qué postura adoptan algunas madres cubanas respecto a enviar a sus hijos a la escuela en estas condiciones?
Muchas madres cubanas optan por no enviar a sus hijos a la escuela si no se garantizan condiciones mínimas de bienestar, como electricidad, agua y alimentos. Argumentan que sin un ambiente adecuado, es imposible que los niños puedan aprender y desarrollarse correctamente.
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¿Qué medidas ha tomado el Ministerio de Educación de Cuba ante la crisis?
El Ministerio de Educación ha reconocido las condiciones excepcionales del inicio del curso y ha implementado medidas como la reducción de horas lectivas y la flexibilización del uso del uniforme. Sin embargo, estas acciones no han logrado resolver los problemas estructurales que enfrenta el sistema educativo cubano.
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