
Vladimir Putin garantizó este domingo a los emisarios de la Casa Blanca que el ejército ruso alcanzará «los objetivos marcados» en Ucrania, según informó la agencia EFE tras la reunión celebrada en el Kremlin la víspera entre el mandatario ruso y los enviados de Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner.
El encuentro, que se prolongó aproximadamente entre cuatro y cinco horas en Moscú, fue calificado por el Kremlin como «oportuno». Moscú reafirmó además su compromiso con Washington de «buscar conjuntamente una salida negociada al actual conflicto», aunque ninguna de las partes reveló el contenido concreto de la propuesta que los emisarios pusieron sobre la mesa.
Putin no solo rechazó implícitamente cualquier presión para detener la ofensiva, sino que aprovechó el encuentro para recordar a sus interlocutores los «auténticos éxitos» de las tropas rusas en el frente.
Expertos independientes reconocen que Rusia ha acelerado su avance en el Donbás durante las últimas semanas, aunque descartan que pueda hacerse con todo ese territorio antes de la llegada del invierno.
Tras la reunión en el Kremlin, Witkoff y Kushner viajaron en tren a Kiev, donde este domingo fueron recibidos en la estación ferroviaria por el equipo negociador ucraniano, encabezado por el jefe de gabinete Kirilo Budánov, el jefe del servicio de inteligencia exterior Rustem Umérov, el líder parlamentario del partido oficialista Servidor del Pueblo, David Arajamia, y el primer vicejefe de la Administración Presidencial, Serguí Kislitsia, para reunirse con el presidente Volodimir Zelenski.
La diplomacia no frenó los combates. Pese al acuerdo alcanzado el sábado para suspender los ataques contra las respectivas capitales durante 72 horas, ambos bandos reanudaron las hostilidades fuera de Moscú y Kiev.
Rusia lanzó durante la noche 108 drones contra territorio ucraniano, con impactos registrados en 11 lugares. En Zaporiyia, un hombre de 74 años perdió la vida y otras tres personas resultaron heridas. Las defensas antiaéreas ucranianas lograron neutralizar 82 aparatos no tripulados de distintos modelos.
Ucrania respondió con una campaña masiva de drones que afectó hasta 14 regiones rusas, además de la península de Crimea y los mares Negro y Azov. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 258 drones enemigos, cinco veces más que la jornada anterior.
Uno de los golpes más significativos del lado ucraniano fue el incendio provocado en una refinería de la petrolera Rosneft en la región de Riazán, a menos de 200 kilómetros de Moscú. El gobernador regional Pável Málkov confirmó el siniestro. La instalación, considerada una de las mayores del país, tiene capacidad para procesar casi 17 millones de toneladas anuales y produce gasolina, gas licuado y queroseno para aviación.
En la región fronteriza de Bélgorod, la más castigada por el conflicto, tres personas murieron en las últimas 24 horas durante más de cien ataques con obuses y drones ucranianos. En Rostov, siete trenes de pasajeros debieron detenerse tras el impacto de fragmentos de un dron en una locomotora; cuatro personas resultaron heridas, dos de ellas menores de edad.
Esta es la segunda visita confirmada de Witkoff y Kushner al Kremlin. La primera tuvo lugar en enero de 2026, en el marco de las gestiones de paz impulsadas por la administración Trump desde el inicio de su segundo mandato. En junio pasado, Putin rechazó tanto un alto el fuego amplio como la propuesta de negociación directa de Zelenski y ordenó continuar el avance militar.
Los expertos independientes advierten que, pese a la aceleración rusa en el Donbás, Moscú difícilmente podrá consolidar el control total de ese territorio «antes de la llegada del crudo invierno», lo que podría condicionar el margen de maniobra de ambas partes en las próximas semanas de negociación.
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