
Residentes del albergue Cataluña, en el barrio de Vista Alegre, Lawton, se plantaron este sábado frente a trabajadores de Aguas de La Habana para impedir que abrieran la calle con el fin de conectar una instalación militar directamente a la conductora de agua del municipio Diez de Octubre, según reportó el periodista Magdiel Jorge Castro en Instagram.
La indignación de los vecinos tiene una razón concreta: ellos mismos carecen de agua corriente y dependen de pipas para abastecerse, mientras las autoridades pretendían garantizar el suministro a lo que los residentes identifican como «el Poligráfico», una instalación militar ubicada al final de la calle.
«Salieron de aquí todos los vecinos a imponerse a eso, porque aquí no llega el agua, pero arriba de eso le iban a poner a ellos el agua para que sí les llegara», relató una de las residentes al periodista.
Una vecina afirmó que en esa instalación se realizan trabajos relacionados con pasaportes y que en el pasado funcionaron actividades vinculadas a la impresión de moneda, aunque el propio periodista aclaró que no pudo verificar estas versiones de forma independiente.
Durante la protesta se registró presencia de varios policías y, según los testimonios recabados, también de un general. Finalmente, las obras no continuaron y las autoridades prometieron aumentar el envío de pipas de agua, promesa que al día siguiente seguía sin cumplirse.
El episodio se produce en el contexto de una crisis hídrica que en julio dejó sin agua a más de medio millón de habaneros, agravada porque el 87% del sistema de bombeo de la capital depende de la red eléctrica y los apagones paralizan el suministro.
En agosto, una rotura en la conductora principal de la Cuenca Sur dejó sin agua a seis municipios, entre ellos Diez de Octubre, lo que obligó al gobierno a movilizar pipas de las Fuerzas Armadas para abastecer zonas críticas como solución provisional.
La percepción de que instalaciones militares y estatales reciben trato preferencial en el acceso a servicios básicos ha sido una fuente recurrente de tensión en el municipio. Diez de Octubre acumula meses de protestas: al menos 24 personas fueron detenidas en Luyanó en julio tras una manifestación por apagones y falta de agua, y en Lawton se registraron cacerolazos y quema de basura en varias jornadas de ese mismo mes.
El albergue Cataluña concentra además otras denuncias graves. Los residentes describen acumulación de basura, suciedad, apagones constantes y disputas frecuentes por el agua que llega en pipas. A eso se suman presuntas irregularidades con la titularidad de las viviendas: según los vecinos, no les entregan la propiedad de los inmuebles, mientras personas vinculadas a Vivienda y al Gobierno estarían vendiendo espacios por unos 3,500 dólares y cobrando otros 500 por la documentación.
Los albergues estatales cubanos han sido documentados como espacios de hacinamiento, insalubridad y corrupción, donde la solución habitacional provisional se convierte en permanente sin que el Estado resuelva las condiciones de vida de quienes los habitan.
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